Salón de Sao Paulo: Una fiesta brasileña

POR: Marco Robles el Mié, 31 de Octubre de 2012, 07:03 pm

Brasil dio un golpe en la mesa y se lució con la edición 2012 de su autoshow, un evento que demostró la importancia de ese mercado en el mundo, con vehículos inéditos. Foto: Marco Robles +4 VER GALERÍA
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

 

SAO PAULO.- Parece que estamos en Frankfurt o en Detroit. El desfile de luminarias de la industria automotriz en la sala de exhibición del Parque Anhembi, en esta ciudad, prometía una jornada llena de novedades.

 

Un soleado día completaba el cuadro en la ciudad más poblada de Brasil. Al interior del inmueble más de 300 periodistas de todo el mundo se arremolinaban en los stands de las 32 firmas automotrices que se presentaron en este evento.

 

Si la edición de hace dos años ya deja ver la gran importancia que está tomando el mercado brasileño en el mundo, este 2012 quedó claro que el país sudamericano se está colocando, junto con Rusia, India y China, como los grandes gigantes automotrices del futuro.

 

Sorprende, sobre todo al saber que los autos en este país tienen un gravamen de impuestos de más de 60 por ciento.

 

Por ejemplo, un Mitsubishi Lancer Evo tiene un precio aproximado de 110 mil dólares (un millón 400 mil pesos), en Estados Unidos arranca en 34 mil 695 dólares (452 mil pesos), aun así la firma japonesa logró vender el año pasado 120 unidades de este vehículo.

 

En 2011 en Brasil se vendieron más de 3.5 millones de vehículos y las previsiones afirman que para 2018 el mercado de este país crecerá hasta los cinco millones de vehículos.

 

Si bien el panorama en las calles sigue siendo dominado por los autos compactos y subcompactos, la gran mayoría de ellos con motores que no superan el 1.4 litros de cilindrada y adaptados para funcionar con etanol o gasolina, o una mezcla de ambos combustibles, cada día es más común ver coches de mayor tamaño, como el Ford Fusion o camionetas como la Hyundai Santa Fe, incluso en algún momento fuimos rebasados por un Chevrolet Corvette y un Porsche Panamera, sin olvidar los dos Audi R8 que estaban estacionados afuera del restaurante donde cenamos la noche anterior.

 

El Parque Anhembi, una instalación que se inauguró en 1970 con la séptima edición de este autoshow, lució sus mejores galas con stands que están a la altura de cualquier gran salón del mundo.

 

Pantallas de alta definición, luces e incluso performances llenos de baile, música y la alegría de este país, llenaron la sala de exhibiciones.

 

Volkswagen, Nissan, Renault y Mercedes-Benz, lucieron lanzamientos mundiales, las dos primeras con los concept cars Taigun, Extrem Concept y DCross Concept, mientras que la firma de Stuttgart presumió el SLS AMG GT3 45 aniversario, un auto de carreras de edición limitada.

 

Por su parte firmas como Ford, Jaguar, Citroën, Dodge, Hyundai y Audi, entre otras, llevaron modelos que fueron lanzados en otros autoshows este año.

 

Por supuesto los autos de carreras no podían faltar, y menos en un país como éste lleno de pasión por el automovilismo, luciendo bólidos como los Red Bull y Ferrari de Fórmula 1, y el Toyota TS030 del Mundial de Resistencia, entre otros.

 

Sorprendidos y emocionados vivimos este autoshow, con la esperanza de que un día nuestro país pueda tener un salón de estas dimensiones.

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