Pebble Beach Concours d'Elegance, aquí el dinero no es problema

Como cada año, la zona de Monterey, California, se llena con los vehículos de colección más exclusivos y grandes lanzamientos automotrices.

POR: Marco Robles el Lun, 05 de Septiembre de 2022, 11:03 am

Autos es exhibición en Pebble Beach +14 VER GALERÍA
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

La zona de Monterey y Carmel, en California, son de las más exclusivas en todo Estados Unidos, y tal vez del mundo, donde se nota el alto poder adquisitivo de sus habitantes, mientras quedas maravillado con las hermosas vistas de sus carreteras. 

 

Justo en Monterey, que hasta mediados del siglo pasado era un importante puerto pesquero, hoy se respira pasión por el automóvil, pues desde esas épocas se celebra el Pebble Beach Concours d’Elegance, uno de los eventos de autos clásicos y de colección más importantes del mundo motor. 

 

Tan importante, que alrededor del él ya se ha creado una especie de autoshow de súper lujo, que atrae a los fabricantes automotrices más exclusivos para lucir ante la acaudalada audiencia sus más recientes creaciones, muchas de ellas incluso totalmente vendidas antes de la presentación pública. 

 

 

Además, en los alrededores algunos de los ricos asistentes hacían carreras en las carreteras, por ello, desde hace varios años la histórica pista de Laguna Seca, inaugurada en 1957, se ha unido a este evento, permitiendo a los dueños de los bólidos de competencia del pasado, poner a prueba sus máquinas en uno de los trazados más técnicos y emocionantes de la Unión Americana, donde destaca el famoso Sacacorchos. 

 

Uno de los puntos importantes de todo este evento es que los vehículos deben llegar rodando al evento y participar en un desfile que se realiza el sábado alrededor de la península de Monterey, una zona con hermosos acantilados y vistas increíbles del mar. 

 

Este año, el máximo honor del Concurso de Elegancia se lo llevó un Duesenberg J Figoni Sports Torpedo de 1932, el primer vehículo estadunidense que logra este honor en casi una década y el séptimo coche de la firma americana que consigue ser nombrado Best of Show en los 72 años de historia de este evento.

 

 “Estamos muy emocionados, es un placer ganar en Pebble (Beach). Nos tomó muchos años restaurar este auto y obtener la victoria, junto a un Rolex, es maravilloso, todo aquí es excepcional”, afirmó Lee R. Anderson Sr., dueño de este biplaza convertible, quien ahora lucirá en la muñeca un Rolex Oyster Perpetual Datejust 41 hecho y grabado para el ganador del Concurso. 

 

Duesenberg Automobile and Motors Company, Inc. fue una empresa automotriz fundada en 1913 en Saint Paul, Minnesota, enfocados en vehículos de lujo y de competencia.

 

Tras vender las instalaciones de Minnesota y trabajar diseñando motores para aviones de combate durante la Primera Guerra Mundial, volvieron al mundo automotor en 1920, refundando la compañía en Indianápolis. Entre 1922 y 1927 ganaron cuatro veces las 500 Millas de Indianápolis, lo que los catapultó como un gran fabricante de vehículos deportivos. 

 

 

El J Figoni Sports Torpedo deriva del Model J, un hermoso deportivo que estaba pensado para competir al tú por tú con cualquier otro de su clase de la época. 

 

Fue lanzado en 1928 y desafortunadamente la Gran Depresión de finales de los 20 e inicios de los años 30 no lo dejaron ser tan popular como se esperaba. 

 

En específico el modelo galardonado el fin de semana pasado fue producido en Indiana bajo el número de serie 2509 y se envió sin carrocería a Motors Deluxe, en París, donde el carrocero Joseph Figoni atavió con su talento a este deportivo con una carrocería única llamada Sports Torpedo. 

 

Tras ello, el auto fue regresado a Motor Deluxe, donde el dueño de esta compañía, E.Z Sadovich, lució el bólido en el Rally París-Niza de 1932 y posteriormente se le entregó a su propietario Antonio Chopitea. 

 

Años más tarde la carrocería fue puesta en otro vehículo, pero el destino hizo que se unieran en la misma colección, donde Lee R. Anderson pudo comenzar el trabajo de restauración para devolverle toda su gloria a ese auto con el chasis número 2509.

 

 La Duesenberg Automobile and Motors Company, Inc. fue declarada en bancarrota en 1937, a pesar de ser considerada la Rolls-Royce de Estados Unidos y de su gran fama entre artistas, millonarios y otras celebridades.

 

Su último vehículo fue un Model J fabricado casi de forma artesanal en 1940 por August Duesenberg, uno de los fundadores de la marca. Una vez más, el Concurso de Elegancia de Pebble Beach nos sorprendió con sus joyas automotrices.

 

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