Suzuki Swift Sport: diversión garantizada

POR: Cristian Moreno el Jue, 06 de Septiembre de 2012, 10:44 am

El éxito del Swift obligó a Suzuki a traer a México su vitaminada versión Sport, la cual fue completamente retocada para incrementar sus habilidades. Foto: Suzuki  +9 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

CANCÚN, Quintana Roo.- Ni aunque lo hubieran mandado a hacer exclusivamente para esta prueba les habría quedado mejor el renovado Autódromo de esta ciudad, donde Suzuki presumió las nuevas mañas que este Swift aprendió a hacer.

 

Leer la ficha técnica de este vehículo poco nos dirá de sus capacidades, que incrementan en 34 caballos su potencia, gracias al motor de cuatro cilindros 1.6 litros de aspiración natural que monta.

 

La silueta que ya conocíamos es casi idéntica a la del nuevo, por lo que, para entender las profundas diferencias que existen entre uno y otro, habrá que ir de la estética a la mecánica y forzosamente manejarlo, pues de otra forma la teoría empantanaría la toda diversión que hay debajo de la carrocería del Swift Sport.

 

Manteniendo las mismas cuatro puertas de la versión tradicional, este modelo debe su configuración a la planta donde se fabrica, ubicada en Japón, y aunque existe una versión de dos puertas, como la que se desarrolló en Italia y se presentó en el Autoshow de Frankfurt, ésta se hace en Hungría, un país desde donde es más complicado importar autos a México.

 

Sin embargo, cabe destacar que el hecho de que tenga cuatro puertas no es un factor que demerite en lo más mínimo su orientación hacia un manejo más ágil y entusiasta.

 

 

En sus marcas, listos...

Afortunadamente el retraso provocado por la desorganización de Interjet no nos había restado tiempo en pista y, tras una breve explicación acerca de lo que nos esperaba nos, pudimos montar en el auto.

 

El primer turno fue en la versión que se controlaba a través de una computadora, sin conductor, para más tarde ya ponerle las manos encima al que estará disponible en las agencias.

 

Realizamos pruebas a las que difícilmente un conductor convencional sometería a este juguete: giros en 180 grados para cambiar de sentido, frenadas para esquivar obstáculos, derrapes auxiliados por el freno de mano y hasta una persecución, todas fueron superadas cabalmente.

 

La estructura de este auto, la posición de las cuatro ruedas prácticamente en las esquinas del vehículo y el equilibrio de pesos le confieren características muy particulares, que le permiten moverse con precisión.

 

Aunque por fuera luzca casi igual, en realidad el Swift Sport utiliza materiales muy distintos a los de la versión tradicional, para aligerar el peso.

 

Al poner atención descubriremos nuevas salidas dobles del escape, una parrilla distinta y faros de niebla al color de la fascia, con nuevas entradas de aire. Por dentro, los materiales y acabados le dan un mayor grado de sofisticación y para encenderlo no hace falta utilizar la llave: el auto la detecta, con sólo jalar la manija se abre la puerta y para escuchar el motor sólo hay que apretar un botón.

 

Para sacar lo mejor de él hay que revolucionar el motor tanto como se pueda, lo cual ciertamente no es muy difícil. La transmisión manual de seis cambios ayuda y la experiencia de la marca haciendo motos se pone de manifiesto, pues es muy fácil exprimir sus 134 libras pie, que gracias a tecnologías como la apertura variable de válvulas no condena el consumo.

 

Lo cierto es que en pista éste demostró ser uno de los vehículos más divertidos del segmento, sólo nos quedó la duda que cómo lo haría en la calle.

 

Nos paramos a buena hora y nos fuimos a recorrer el camino hacia Playa del Carmen, para luego hacer una parada obligada e intentar cambiar nuestro look a uno que combinara más con el auto, que nos inyectó juventud en la sangre.

 

La suspensión nos causó una grata sorpresa pues se comportó a la altura de la ciudad, baches y topes incluidos, qué ganas de tener 274 mil 800 pesos para llevárnoslo a casa, inclusive desde Cancún, pues una aventura a bordo de éste auto bien vale la pena. 

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