Peugeot 508. Listo para la conquista

POR: Cristian Moreno el Vie, 10 de Agosto de 2012, 04:47 pm

Peugeot 508. Listo para la conquista. Foto: Excélsior +12 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

 

Nadie puede negar que la estética francesa es una de las más aclamadas a lo largo de la historia, de ahí que el que el Peugeot 508 resulte ser un auto encantador no debería sorprender a nadie.

 

Desde la concepción de este auto, sus líneas de diseño cargaban con la responsabilidad de renovar la imagen de la marca francesa, por lo que su diseño se asume como la punta de lanza para los futuros vehículos de la casa.

 

La primera vez que lo tuvimos frente a nosotros este modelo tenía la consigna de llevarnos desde París hasta Bélgica, su figura no demeritó circulando por los Campos Elíseos al lado de otros vehículos europeos, incluso de marcas Premium, y sus líneas llamaban la atención, pues incluso en Francia esta nueva cara de la marca sorprende.

 

 

No hay nada radical en él, ni calaveras con turbinas ni parrillas de nave espacial, por el contrario es precisamente su sobriedad lo que más aplomo le da a su diseño y, sobre todo, el look novedoso que marca una nueva tendencia para Peugeot. Un toque de deportividad que no deja de ser elegante.

 

Por dentro la propuesta de materiales, diseño y calidad de ensamble cumple cabalmente lo que por fuera promete. Afortunadamente para nosotros, en su paso por el Atlántico el 508 no perdió estas virtudes.

 

Si bien sufrió algunas modificaciones propias de la configuración para nuestro mercado, lo esencial y sobre todo la calidad de sus acabados se mantuvo intacta. Tal vez extrañamos el sistema de navegación, pero es un tema en el cual la marca ya debe estar trabajando.

 

Aunque en nuestro mercado ha sido la gama de compactos franceses la que ha tenido un mayor éxito, este modelo presume dimensiones que pondrán a temblar a sedanes de gran tamaño, pues con 4.87 metros de largo y una cajuela en la que bien podría caber una pequeña mudanza (545 litros) el confort, incluso para la segunda fila de asientos, está garantizado.

 

En el equipamiento es donde encontraremos las mayores diferencias, con respecto al modelo europeo, sin embargo, por menos de 400 mil pesos este vehículo ofrece una relación costo-beneficio atractiva, que incluye luces LED en las calaveras y de halógeno para los faros delanteros, estéreo con reproductor de mp3 y entradas auxiliares USB, paletas de cambio al volante, manos libres y controles al volante, entre otras amenidades.

 

Incluso por tipo de materiales que utilizar y por algunos de los acabados que le veremos al exterior, luce mejor que vehículos de mayor precio. Sin falsas pretensiones es mucho más parecido a lo que podemos encontrar en vehículos de Volvo, Audi y BMW que lo que hay en marcas de volumen.

 

Cuando nos pusimos al volante de este vehículo tratamos de no pensar en la ficha técnica, pues el motor 1.6 litros nos parecía pequeño para él.

 

La primera aceleración con vía libre en medio del tránsito nos sacó de dudas, el turbocargador de su máquina compensó la altura de la Ciudad de México y la inyección directa de combustible nos permitió encontrar un buen desempeño, incluso en la carretera.

 

La misma motorización que encontraremos en prácticamente toda la gama Peugeot en este caso fue puesta a punto para ofrecer 163 caballos de fuerza, los cuales se agradecen, sobre todo a la hora de cargar el tanque de combustible, gracias a un consumo que en la autopista es posible que supere los 17 kilómetros por litro.

 

 

Para saber de qué estaba hecho tomamos un tramo de la carretera federal que conecta el poblado de Tres Marías con el Distrito Federal, el auto se comportó muy bien en las curvas, firme y seguro. En un rebase algo comprometido comprobamos que las 177 libras pie de torque son capaces de cargar los 1,485 kilos del auto sin reparos y que la transmisión automática de seis cambios es suficientes para exprimir las capacidades del motor.

 

Tras un par de frenadas y luego de un manejo dinámico, agradecimos el trabajo que hicieron los ingenieros para configurar el vehículo con frenos de disco en las cuatro ruedas, ventilados para la parte delantera y sólidos atrás.

 

Las asistencias electrónicas nunca están de más y como bien europeo este vehículo puede presumir que está listo para cualquier adversidad gracias a sus frenos ABS con repartidor electrónico de la frenada (REF), al seguro de corrección de subviraje y sobreviraje (FZR) y a su sistema antipatinaje (ASR), que junto con otros sistemas permiten viajar con seguridad aun en medio del huracán Ernesto.

 

En definitiva éste es un vehículo que se antoja como un digno rival en el competido segmento de los sedanes, con todo el estilo que se puede esperar de un francés.

 

 

 

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