Con un cambio radical y nuevo motor, la GMC Terrain 2018, evoluciona
POR: Pablo Monroy el Mié, 30 de Agosto de 2017, 07:24 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
Tras cruzar el umbral de un largo túnel que conecta los alrededores con el centro de la ciudad, se puede ver el estadio de los acereros, a través de las enormes ventanas del autobús que nos traslada del aeropuerto hacia nuestro hotel, con sus potentes lámparas iluminando cada yarda del campo de juego.
General Motors nos ha convocado hasta este punto del planeta para darnos una probadita de las nuevas cualidades de la segunda generación de su GMC Terrain, una camioneta que fue rediseñada por completo, y que promete mucha agilidad en la conducción gracias a la implementación de un motor turbocargado.

Foto: Pablo Monroy.
Estéticamente poco queda del diseño de la anterior Terrain, pues sus formas cuadradas que la caracterizaban han dado paso a una carrocería más estilizada: eso sí, al frente mantiene la enorme parrilla cromada que le dio identidad a la primera generación, sin embargo, sus dimensiones son más modestas, todo en favor de la aerodinámica.
Lo mismo sucedió con la geometría de los faros principales, ahora más pequeños y cuyas extremidades inferiores se alargan en un trazo que corre hacia la parte inferior de la fascia, y que destaca cuando la iluminación diurna con tecnología LED está encendida.
En la vista lateral, las abultadas protuberancias de las salpicaderas dejaron de existir, para dar paso aun diseño que sólo las sugiere. En este plano destaca la extensión de los hombros en las puertas traseras, que comienza a elevarse en diagonal desde la base de la ventana, hasta casi tocar el techo.

Foto: Pablo Monroy.
En la parte trasera, no menos impactante, las calaveras repiten el patrón de diseño de los faros frontales en forma de C que, vistas desde lejos, parecen dos manos de perfil haciendo una C, donde lo pulgares se detienen donde abre la puerta de la cajuela, y el resto de los dedos se extienden hacia el centro de la misma, al cuadro se complementa con las dobles salidas cromadas del escape.
Estamos listos
Si bien a la mañana siguiente el cielo estaba nublado, y en algunas partes con amenaza de lluvia, se sentía calor en el ambiente.
Apenas tomamos el puesto de mando de la Terrain y buscamos sin éxito la convencional palanca de velocidades para ponernos en marcha, pues fue sustituida por una botonera ubicada en la consola central, justo por debajo del sistema de infoentretenimiento.

Foto: Pablo Monroy.
Tras presionar el botón de D (drive) y liberar el freno de estacionamiento, tratamos de imaginar todas las horas que la gente encargada de tazar la ruta hasta nuestra última parada invirtió para hacer el libro de ruta con indicaciones precisas, sin embargo, los decepcionamos, pues bastó salir del motor lobby del hotel y rodar apenas unos metros para perdernos entre las calles del centro de Pittsburgh.
Por fortuna, el sistema OnStar veló por nosotros y, con sólo presionar un botón, casi de manera instantánea un operador se puso en contacto con nosotros para mandarnos las instrucciones y ponernos de nuevo en el camino, desplegadas en la pantalla de ocho pulgadas del sistema de infoentretenimiento.

Foto: Pablo Monroy.
Tras superar el trago amargo, conectamos nuestro teléfono celular a la red WiFi de la Terrain (puedes conectar hasta siete dispositivos) para musicalizar nuestro recorrido, y nos dejamos consentir por la calidad acústica de los siete altavoces Bose y por el confort de los asientos, con los que no tuvimos que pelear para encontrar rápidamente una buena postura de manejo y visibilidad a través del parabrisas.
Los acabados al interior por momentos nos hicieron sentir estar a bordo de un auto premium, pues la calidad de los materiales y ensambles, en la versión Denali que nos asignaron, son superiores a la vista y al tacto, algo que nos enorgullece porque esta nueva generación es ensamblada en nuestro país, en el complejo industrial que General Motors tiene en San Luis Potosí.

Foto: Pablo Monroy.
Conforme masticábamos kilómetros y kilómetros a través de las bien pavimentadas carreteras, escoltadas en momentos por enormes extensiones de vegetación, pudimos comprobar la buena respuesta del motor que, para esta nueva ejecución, el anterior motor V6 cedió su lugar bajo el cofre para darle la bienvenida a un nuevo propulsor de cuatro cilindros 2.0 litros turbocargado, calibrado para entregar 252 caballos de fuerza y 258 lb.-pie de torque.
Si necesitas rebasar, basta presionar con más fuerza el pedal del acelerador para que el turbo sople con con furia al interior del bloque y todo el potencial se libere desde las 3,000 revoluciones por minuto, administrado por una transmisión automática de nueve velocidades que, una vez superado el obstáculo, mantiene girando el propulsor a bajas revoluciones y mejorar así el consumo de combustible que, durante la prueba, se mantuvo por arriba de los 12 km/l.

Foto: Pablo Monroy.
Al pasar por las curvas de varias carreteras secundarias la dirección, aunque un poco falta de tacto, apuntó con precisión y nos llevó hacia la parte del giro en el que pusimos la mira. Por supuesto que buena parte de la responsabilidad de que mantuviéramos una buena trazada fue del sistema de tracción en las cuatro ruedas; algo que vamos a extrañar en las Terrain que se comercializarán en nuestro país, pues esta opción no estará disponible.
La suspensión fue lo suficientemente suave como para hacer imperceptibles las pocas irregularidades del asfalto con las que nos topamos, pero con la rigidez necesaria para contener en buena media tanto el hundimiento de la parte frontal al pisar el freno, como para soportar el balanceo de la carrocería en las curvas.
Y justo cuando comenzábamos a divertirnos, los casi 140 kilómetros de la ruta se terminaron, pero la sensación de haber manejado un vehículo seguro, silencioso y confortable, aún la saboreamos.

Tras la prueba de manejo tuvimos la oportunidad de disfrutar de la evolución del eclipse solar del pasado 21 de agosto. Foto: Pablo Monroy.
La nueva GMC terrain estará disponible en nuestro país a finales de septiembre en dos versiones: SLT, con un precio de $584,900; y $641,900 por la Denali. Ambas variantes incluyen el servicio de 4G LT, con 12 meses de internet o 12 GB de datos sin costo adicional, lo que ocurra primero.
GMC TERRAIN 2018
Motor
TIPO: L4 2.0 litros turbocargado
POTENCIA HP/RPM: 252/5,600
TORQUE LB.-PIE/RPM: 258/3,000
TRACCIÓN: Delantera
TRANSMISIÓN: Automática de 9 vels.
Seguridad
BOLSAS DE AIRE: Frontales, laterales y de tipo cortina
CINTURONES: Cinco de tres puntos
FRENOS: De disco con ABS
MÁS SISTEMAS: Cámara de reversa; sensores de punto ciego, de distancia, mantenimiento de carril, de estacionamiento, tráfico cruzado y lateral; alerta de colisión frontal con asistente de frenado a bajas velocidades; control de estabilidad y de descenso en pendientes
Equipamiento
ASIENTOS: Forrados en piel con ajuste eléctrico con ventilación, segunda fila abatible
VOLANTE: Forrado en piel, multifunción, ajustable y calefactable
ENTRETENIMIENTO: Sistema con pantalla táctil a color de 8 pulgadas con radio AM/FM/USB/AUX, Bluettoth, OnStar 4G LT con WiFi integrado, sistema de audio con siete altavoces BOSE, conectividad con AppleCarPlay y Android Auto
MÁS EQUIPO: Quemacocos panorámico eléctrico, aire acondicionado automático de doble zona
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