Mustang Shelby GT 500 Convertible. El veneno de un pura sangre

POR: Cristian Moreno el Sáb, 29 de Diciembre de 2012, 09:30 pm

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Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

Su sola presencia es intimidante. La evidente musculatura de este Mustang sugiere que, la ficha técnica que la marca del óvalo azul nos presume, no debe considerarse como el capricho de un grupo de ingenieros por poner tantos caballos de fuerza como sea posible a bordo de un auto sino, definitivamente, como la evolución de una ingeniería, que en un bloque de 5.8 litros es capaz de consolidar la escandalosa cifra de 650 caballos de fuerza. Una digna celebración para los 20 años de la división SVT (Special Vehicle Team).

 

Shelby, GT500, ya nos había demostrado que el reto no era sencillo de superar toda vez que, controlar tal potencia para ponerla al servicio del conductor está muy cerca de transgredir algunos principios de la física, por lo que, hasta hace algunos años, un auto así sencillamente era considerado como algo imposible.

 

Al quitarle el techo a este auto la torsión del vehículo, con tremendo motor y el empuje de 600 libras pie de torque, podría jugar en contra de su comportamiento, sin embargo las decisiones que tomaron los responsables de este proyecto, para mantener este deportivo dentro de los parámetros, fueron las correctas.

 

Rompiendo con la sequía de modelos anteriores, ahora Ford sí trajo a México la versión convertible del Shelby Cobra GT500, la cual se ha consolidado como una auténtica afrenta para algunos súper deportivos que, con menores capacidades, llegan a costar hasta el doble que este Mustang.

 

Al llegar a la redacción del periódico Excélsior, fue: la capota de lona negra, el enorme emblema de la cobra, los rines y algunos detalles de aerodinámica como el alerón así como la ausencia de una parrilla, lo que más llamó nuestra atención.

 

 

El que este vehículo no tenga la clásica parrilla que ya le conocemos al Mustang ayuda a que su sistema de refrigeración no sea tan costoso y sofisticado, sino uno simple, que de forma muy eficiente pone en alto la astucia de la ingeniería americana.

 

Sin embargo, sería ingenuo no reconocer que, finalmente, es el grito del motor lo más escandaloso de este auto. En cuanto lo enciendes su sonido ronco se convierte en imán de miradas, y cuando se pone a prueba, éste se combina con el silbido del súper cargador erizando la piel de quienes tienes el privilegio de volar a bordo de él.

 

Ya encarrerados y dispuestos a probar las capacidades de este convertible, pudimos comprobar que acelera, frena y se mueve tan bien como la versión coupé, con una dosis extra de hormonas.

 

Llegamos a la conclusión de no hay carretera en México capaz de ayudarnos a encontrar el límite de esta bestia que, a pesar de no contar con una súper pantalla ni sistema de navegación, sí ofrece la posibilidad de medir fuerzas G y hasta los tiempos de aceleración y de frenada que se alcanzan en el cuarto de milla, indispensables en un sport car.

 

Afortunadamente, no pudimos probar ninguna de las bolsas de aire que el vehículo promete, aunque lo que sí pudimos comprobar fue que las asistencias electrónicas se agradecen, sobre todo cuando se trata de poner en control la potencia.

 

Ford atinó en incluir: dirección eléctrica asistida con selección de esfuerzo (EPAS), sistema de tracción avanzada (AdvanceTrac), con control electrónico de estabilidad (RSC), posible de regular para tres distintos modos de manejo: on/off/ sport, virtud que te permite utilizar el auto en un día normal de tránsito con el mismo entusiasmo que lo harías dentro de una pista.

 

La única transmisión disponible es una manual de seis cambios, muy cortos, que ayuda a exprimir de buena forma las capacidades del motor.

 

De forma muy atinada, el broche de oro para este vehículo es un sistema de frenos, que corrió a cargo de Brembo y que en la parte frontal ofrece discos delanteros ventilados de 15 pulgadas con 6 pistones y atrás con discos ventilados de 13.8 pulgadas mordidos por un sólo pistón.

 

Para nadie es un secreto que el glamour de un convertible no tiene comparación, sin embargo un descapotable que, además cuenta con esta potencia, definitivamente alcanza un nivel superlativo.

 

 

Mustang Shelby GT 500 Convertible a detalle:

Motor: V8 5.8L supercargado

Potencia hp/rpm: 650/6,250

Torque lb.-pie/rpm: 600/4,000

Transmisión: Manual seis velocidades

Tracción: Trasera

Asientos: Deportivos Recaro, forrados en piel con ajuste eléctrico

Volante: Forrado en piel y alcántara, con controles de audio, crucero y manos libres.

Sistema de entretenimiento: Estereo AM/FM, CD, MP3, auxiliar, USB, SYNC y sistema de audio Shaker PRO con seis bocinas y tres subwoofers

Bolsas de aire: Frontales y laterales para conductor y pasajero

Cinturones: Cuatro de tres puntos

Frenos: Brembo, de disco con ABS

Otros sistemas: Controles electrónicos de tracción, con tres modos de manejo, y estabilidad

Precio: 939,300 pesos

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