#Prueba360 Lincoln Nautilus navega con clase
POR: Pablo Monroy el Jue, 24 de Noviembre de 2022, 11:33 am
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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
La aguja del velocímetro proyectada en el panel de instrumentos digital de 12.3 pulgadas sube de forma rápida, progresiva e implacable, mientras atacamos el acelerador de la Lincoln Nautilus, la experiencia cobra una dimensión distinta, pues nos encontramos plácidamente acomodados en una especie de reposet, uno que forma parte de un conjunto de asientos finamente terminados en piel que parece abrazarnos con cariño.
Estamos a bordo de la categoría intermedia de Lincoln, una SUV que vio la luz por primera vez en el Autoshow de Los Ángeles de 2017, y que apenas hace unos meses fue sometida a un baño de modernidad, con cambios exteriores ligeros pero con un rediseño total en el interior.

Mientras nos desplazamos por la autopista México-Cuernavaca disfrutamos de un viaje con todas las amenidades de la primera clase, rodeados de una atmósfera en la que se respira el auténtico lujo americano, aderezado por la calidad sonora que emana de las 13 bocinas del equipo de audio Harman Kardon que reproduce en los acordes de Bohemian Rhapsody.
Desde los detalles más sutiles de las puertas, el volante multifunción, el tablero, hasta la consola central, presumen un rediseño que incorpora espacios que resaltan la elegancia y sofisticación de la propuesta, en donde la extraordinaria calidad de los materiales y ensambles es evidente.
Al centro del tablero, en posición flotante, se encuentra una enorme pantalla de 13.2 pulgadas colocada en forma horizontal cuya principal responsabilidad es servir de interfaz al sistema de infoentretenimiento, así que ésta ofrece conectividad Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos para vincular tu teléfono móvil.

Debajo se encuentra una botonera con la cual se manipula la transmisión presionando las teclas P (Park), R (Reversa), N (Neutral) y D (Drive), herencia de modelos más añejos de la marca que desde hace muchos años han prescindido de palanca para aprovechar mejor el espacio y el acomodo de los elementos en esta zona.
El fondo musical nos permite disfrutar de la exquisita ejecución de la Nautilus y nos hace reflexionar sobre las similitudes entre las notas clásicas, combinadas con la estridencia del rock, que da como resultado una obra de arte para los oídos y, en el caso de la Nautilus, también encontramos elementos clásicos de una marca de abolengo con innovaciones tecnológicas que dan como resultado una SUV elegante en todos los sentidos, que también sabe despeinarse pero con clase, cuando así se requiere.
Es fácil notar que la calidad de marcha de la Nautilus está claramente orientada hacia el confort y luego de varios kilómetros a bordo es fácil acostumbrarte a ello.
Para lograrlo la firma ha echado mano de varios componentes como el laminado de los vidrios, que nos proporciona una gran insonorización del habitáculo que te aísla del ruido del exterior, tanto del de rodadura como del motor y el ruido aerodinámico, convirtiéndola en un refugio con ruedas.
En cuanto al andar, para el esquema de la suspensión, la experiencia provoca que la tecnología sea la que se encargue de lidiar con las imperfecciones del asfalto para hacernos creer, por momentos, que viajamos sobre el asfalto del Hermanos Rodríguez flotando sobre los baches, manteniendo las vibraciones mecánicas debajo de la carrocería, haciendo una sinergia extraordinaria con una dirección capaz de apuntar con precisión en cada curva y cambio de dirección que realizamos, todo en un absoluto equilibrio de todo el conjunto.
Pero esas cualidades de Lincoln Nautilus no brillarían si no fuera por un tren motriz que se esconde bajo la fina piel que envuelve esta camioneta, y que involucra un enérgico motor de cuatro cilindros 2.0 litros turbocargado que genera 250 caballos de fuerza y 280 libras-pie de torque y los envía al eje delantero, administrando la fuerza a través de una transmisión automática de 8 velocidades.
El bloque reacciona con rapidez al pisar el acelerador y se muestra solvente para mover las poco más de 1.8 toneladas que pesa esta camioneta. Es a partir de las 3,100 rpm que encuentra su mejor desempeño y hasta pasadas las 6,000 vueltas, aunque al mismo tiempo se muestra eficiente cuando mantenemos una velocidad crucero de 110 km/h.
PARA LOS QUE NECESITAN MÁS
Sin embargo, Lincoln cree que muchas necesidades pueden caber en este mismo molde y para quienes buscan mayores prestaciones ofrece una variante impulsada por un propulsor V6 de 2.7 litros Twin Turbo, cuya potencia se incrementa hasta 335 caballos de fuerza y 380 libras-pie de torque, las cuales llegan, en este caso, a las cuatro ruedas gracias a un sistema de tracción integral.

Nos tomamos el tiempo de admirar el diseño de la Nautilus y nos llamó poderosamente la atención su línea, que presenta detalles muy particulares en el cofre y en la parte superior de las salpicaderas, todo coronado con juego de rines de aleación de 20 pulgadas.
La carta de presentación corre a cargo de una parrilla cromada que se acompaña de estilizados faros full LED con sutiles entradas de aire inferiores de la fascia, mientras que en la parte trasera la impresionante calavera corrida, también con tecnología LED, integra una fina moldura cromada, a la que se suma un discreto alerón en la parte superior de la cajuela.
En pocas palabras, la más reciente actualización de la Nautilus nos ofrece una camioneta generosa en equipamiento y confort, que logra el equilibrio en términos de elegancia y deportividad, sabiendo llamar la atención a su paso sin ser estridente, haciéndote sentir cómodo y seguro a bordo.
En el apartado de seguridad, la Nautilus lo tiene todo, desde sensores de proximidad frontales y laterales, pasando por la asistencia de estacionamiento y en pendientes, hasta funciones como control de tracción y estabilidad, sistema de mitigación de colisión, frenado post-colisión, cámara de 360 grados y sistema de información de punto ciego y alerta de tráfico transversal, entre muchas otras. Sin duda alguna, con propuestas como la Nautilus, Lincoln se está quitando con rapidez ese viejo paradigma de que es una marca para gente mayor, pues nadie dijo que la elegancia y la juventud estuvieran peleadas.
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