Conoce a detalle la nueva Ford Explorer ST
POR: Cristian Moreno el Lun, 08 de Junio de 2020, 06:01 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Julio Verne decía que cuando a un “americano” se le metía una idea en la cabeza, nunca faltaba otro que le ayudará a llevarla a cabo.
Y, desde hace varios años, a la industria automotriz estadunidense se le ha metido le idea de ponerle muchos caballos de fuerza a sus autos de agencia, tantos como sean posibles y en vehículos que nunca se imaginó que pudieran llegar a tener tanto poder. Esta empresa encontró una rápida aceptación confirmando la idea de Verne, pues muchos americanos se sumaron a la encomienda, llevándola a buen puerto.

La ingeniería de nuestros tiempos, el desarrollo de la electrónica que, gracias a sus asistencias, ayuda a mantener a los bólidos bajo control, mitigando sus generosos tamaños y sus considerables pesos; así como los avanzados sistemas de seguridad, son cómplices de la revolución de los muscle cars que, de serie, han alcanzado cifras cercanas a los 800 hp bajo el cofre para rivalizar con los súper deportivos más temidos del mundo.
Una vez que Dodge y Ford cumplieron con la misión de hacer que en el Challenger, Charger y Mustang relincharan más caballos que nunca, nada tontos, comenzaron a moverle las tuercas a sus camionetas.

La primera en llegar a la cima fue la Durango identificada con las letras SRT, la cual, aunque fue presentada desde hace varios años en territorio yanqui con 475 caballos de fuerza, será hasta dentro de unos meses que le tramiten su pasaporte para viajar a territorio mexicano.
Por su parte, astutos, los ingenieros de Ford eligieron a la legendaria Explorer, campeona indiscutible a lo largo del tiempo en múltiples divisiones, para meterla a competir en este emergente segmento de camionetas de tres filas de asientos con complejo de bólido de carreras.

La elección no fue casualidad y se sustentó en el alma pionera de la Explorer, que prácticamente ha reinventado el segmento con cada nueva generación a lo largo de 30 años, pues desde que nació, allá por 1991, conquistó cada uno de los paradigmas a los que se enfrentó. Desde su primera generación colocó más de 300 mil unidades por año, superando en ventas a los referentes de la época como la Jeep Grand Cherokee y por un margen abrumador.
Para finales de la segunda generación, Ford vendió más unidades de la Explorer que todos los SUV de aquella época, y para 1994 era el noveno vehículo de mejor venta en Estados Unidos.

Manos al volante
Y así llegamos a la sexta generación, que emblemáticamente presentó en territorio Ford (en el Salón de Detroit del año pasado), sus versiones más radicales ST e Híbrida. Nuevamente la guerra contra los europeos influyó en el trabajo de la marca del óvalo azul, pues el refinamiento a bordo de este vehículo deja muy bien parado al estilo gringo, que no escatimó en piel perforada para forrar los asientos, que hasta masaje te dan, aplicaciones metálicas en el volante, manijas de las puertas y el tablero, así como un derroche de pantallas digitales, la principal, de 12.3 pulgadas, colocada en forma vertical, que te hace sentir como si estuvieras paseando por Las Vegas Boulevard.
Al ser la versión más deportiva retocada por la división de alto desempeño de Ford, superlativa en todo sentido, el equipamiento corresponde a una categoría superior digna de un vehículo que supera el millón de pesos y, como es costumbre en cada nueva generación de la Explorer, con tecnología que se convertirá en referente del segmento.

Al no estar a bordo de la señorial versión Limited, el sueño de toda familia, que es impulsada por un motor de cuatro cilindros, sino frente al volante de la todopoderosa ST, bajo el cofre tenemos un motor V6 turbocargado, capaz de ponerte bajo el pie derecho 400 caballos de fuerza, dispuestos a romper la ley a la menor provocación.
Echando mano de una nueva plataforma que incorpora una tracción más deportiva (trasera para las versiones de entrada), mejorada en rigidez torsional y aligerada en peso, esta SUV apuesta por un desempeño más dinámico.

Ni tardos ni perezosos agendamos recorridos por toda clase de carreteras llenas de curvas, tanto para ir al Estado de Puebla como al de Morelos y, ahí, pusimos a prueba el modo Sport, que agudiza los sentidos de este vehículo, el cual nos ofreció una experiencia que honestamente no esperábamos de una camioneta de 5.05 metros de largo y 2,130 kilogramos, pues es capaz de superar los 200 km/h sin que siquiera te percates de ello (su velocidad máxima, limitada electrónicamente, es de 230km/h).
Gracias a la electrónica y a sus siete modos de manejo, es posible modificar la rigidez de la dirección y de la suspensión, así como la reacción del motor, por lo que la camioneta puede pasar de ser un lindo gatito a un feroz tigre sólo con girar un botón, en parte gracias al empuje, prácticamente inmediato, de 415 libras-pie de torque, que se sienten como patada de mula si se ataca el acelerador sin respeto.

La tracción que en esta versión es integral (AWD) nos hizo sentir como si fuéramos en rieles, permitiéndonos atacar las curvas sin temor a perder el auto, y está acoplada a una ultrasofisticada transmisión de diez velocidades.
Bien lo decía Verne, si algo hay que reconocerle a los americanos es la fabricación de “cañones de gran potencia, mayores que los de sus colegas europeos” y ésta definitivamente es un cañón de tres filas de asientos que pone a temblar no sólo a sus rivales, sino a cualquiera que se atreva a faltarle el respeto al acelerador.

Conductor ideal
Motor
Tipo: V6 3.0 litros biturbo.
Potencia hp/rpm: 400/5,750
Torque lb.-pie/rpm: 15/2,750
Tracción: 4WD.
Transmisión: Automática de 10 velocidades.
Seguridad
Equipamiento
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