Stelvio: Es escultural… y la actriz también
POR: Cristian Moreno el Mar, 17 de Abril de 2018, 09:10 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Ciento siete años han pasado desde que la historia de Alfa Romeo comenzó a escribirse. De entonces a la fecha una larguísima espera transcurrió para que, hoy, por fin, la marca italiana trajera a nuestro territorio un fascinante vehículo: mitad deportivo mitad camioneta, su nombre Stelvio.
A bordo de ella, se promete una experiencia extraordinaria como pasajero y, obviamente, como conductor, resultado de una fusión entre confort y altas prestaciones, la cual comienza, incluso, antes de echar a andar el motor.

Basta con pararte frente a su seductora figura para sentir que sus líneas y proporciones agolpan en partes específicas de tu cuerpo un cúmulo de sangre, mezclada con adrenalina e inevitablemente dibujar una sonrisa en tu rostro.
Una lista de rasgos característicos de la firma nos hacen saber que estamos frente a un Alfa Romeo: la parrilla de trilóbulo, justo entre los faros, la cual porta orgullosa el escudo de la marca; rejillas por las que las enormes bocanadas de aire de cuelan, para refrigerar distintos componentes; calaveras que no niegan la cruz de su parroquia y que nos recuerdan al Gulia.

Apenas se abre la puerta, cualquiera de las cuatro o incluso la cajuela, un aroma a piel te invadirá. Los afortunados harán algo más que abrir las portezuelas y al ponerse frente al volante sentirán cómo el asiento de ciñe a su cuerpo, como si los estuviera abrazando un zapato italiano.
Los detalles en el interior de la Stelvio no se guardan nada para después y de golpe te dejan saber que son lo mejor de lo mejor, estéticamente sobresalientes.

El volante cumple cabalmente, entre otras cosas, con la gran responsabilidad de hacerte sentir en control de cualquier situación, pues desde ese timón es posible controlar, sino todo lo que pasa con la camioneta, sí la mayoría.
Sin embargo, más allá del diseño la marca ha puesto un particular empeño en utilizar los ingredientes correctos para tener un resultado exquisito, para que se vea bien y sepa mejor.
De tal suerte que las dosis de materiales ultraligeros son abundantes, encontrando, como en los mejores súper deportivos, fibra de carbono en lugares como el eje de transmisión y un derroche de aluminio en la suspensión, motor y a lo largo de la carrocería en el cofre, puertas y salpicaderas, esculpido de tal forma que ayude a la camioneta a cortar el viento.
Así que como resultado de la receta podremos disfrutar de una extraordinaria relación peso-potencia, que nos permite no sólo tener un auto muy correlón y al mismo tiempo, por paradójico que suene, eficiente.
Con la llave de presencia en la bolsa y la cabeza llena de ilusiones, ajustamos el cinturón de seguridad y apretamos el botón correspondiente, que como en un verdadero auto de carreras está ubicado en el volante, para poner en marcha el motor.

Bajo el cofre, Alfa Romeo ha dispuesto de una fascinante máquina de cuatro cilindros, 2.0 litros, de inyección directa, que compensa el tamaño con la sobrealimentación de un turbocargador, para ofrecer al pedal del acelerador una potencia de 280 caballos de fuerza, suficientes para hacer volar sobre el asfalto a la Stelvio.
Eso sí, probando la camioneta de camino a la ciudad de Puebla, por la autopista Siglo XXI, nos percatamos que, para alcanzar la potencia óptima, había que jugar con la transmisión automática de ocho velocidades, de preferencia con las paletas de cambios detrás del volante, y llevar el cuentarevoluciones por ahí de las 5,200 rpm.

Ya con la adrenalina corriendo por nuestras venas a borbotones, en parte por la velocidad y en parte por todo lo que este vehículo te transmite al conducirlo, envalentonados nos decidimos a ejecutar un rebase de ensueño y disponer de las 295 libras-pie de torque que se guardan dentro del bloque, que salen a dar pelea prácticamente con recargar el pie en el acelerador desde las 2,000 revoluciones por minuto y hasta las 4,800, ofreciéndonos un empuje solvente y suficiente.
Al pasar por una serie de irregularidades, el comportamiento de la suspensión, una de las más sofisticadas de la industria automotriz, sacó el pecho por los ingenieros de la marca haciéndonos sentir cómodos, y al mismo tiempo ofrecernos la información necesaria para saber cómo se estaba comportando la camioneta y la forma en que traccionaban las ruedas.

Sus 1,828 kilogramos le dan a esta camioneta un comportamiento muy particular, de ahí que un motor tan pequeño le permita plantarse a un auto de 4.687 metros de largo de esta forma y ejecutar, en condiciones ideales un cero a cien kilómetros por hora en 5.4 segundos.
Un conjunto de asistencias electrónicas como el control de tracción (ASR) y el de estabilidad, considerado como el que más accidentes automotrices previene al año, permiten al sistema ADN modificar la puesta a punto del auto para tener tres vehículos en uno, todos con tracción integral.
La lista de cualidades que acompañan a su extraordinario comportamiento, como el sistema de audio, de infoentretenimiento con una pantalla de 8.8 pulgadas y los de seguridad no dejarán mal parada a una de las cartas más fuertes de Alfa Romeo, que ha llegado a México lista para la batalla.
Síguenos en Twitter @atraccion360 y Facebook, o visita nuestro canal de YouTube