Mazda 6: Sus caballos de fuerza y potencia son su mayor virtud
POR: Cristian Moreno el Jue, 03 de Mayo de 2018, 08:50 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
SAN MIGUEL DE ALLENDE.- Ya llegó por quien lloraban. El motor 2.5 litros turbocargado Skyactiv de Mazda, ese que la marca estrenó en la más reciente generación de la CX-9, por fin aterrizó bajo el cofre de un sedán, provocando una de las versiones más fascinantes jamás creada por la firma de Hiroshima para su macho alfa, el Mazda 6.
Nuestro primer contacto con él a finales del año pasado en el Autoshow de Los Ángeles, nos había antojado un sedán ágil, capaz de poner en alto la filosofía del zoom zoom. Sin embargo, no pensamos que la marca pudiera lograr llevarlo a tan altos estándares, no sólo en la calidad de sus ensambles, materiales y acabados, sino, y sobre todo, en su desempeño.

Prácticamente volando sobre el asfalto, justo cuando la aguja del acelerador atacaba con decisión los 240 kilómetros por hora, fuimos testigos presenciales del aplomo y solidez con la que este vehículo es capaz de plantarse en carreteras en las que otros vehículos no serían capaces de circular con tal soltura.
De camino a San Miguel de Allende, con 228 caballos de fuerza bajo el pedal del acelerador y fascinantes 310 libras-pie de torque, comprobamos que, a pesar de tener una llamativa estética, es la fuerza con la que empuja el motor de este vehículo su mayor belleza y virtud pues, prácticamente, con recargar el pie en el acelerador es capaz de producir magia blanca, la cual le permite deslizarse sobre el asfalto como si el auto fuera una de esas impresionantes naves espaciales de la Alianza Rebelde. A nosotros no nos lo contaron, lo vivimos.

Pareciera que nuestro viaje estaba destinado a ponerle las cosas difíciles al nuevo Mazda 6, pues con cuatro pasajeros a bordo y el equipaje de un par de días incluido, un descuido nos obligó a alejarnos de la caravana y más tarde a tratar de recuperar el tiempo perdido agrediendo el pedal del acelerador.
Con la más reciente generación de la CX-9 como guía y el mismo motor bajo el cofre, el cronómetro en contra nos permitió justificar el mal trato que le dimos a nuestro anfitrión, el cual puso en evidencia el desempeño de un auto que muchos pensarían que no ha cambiado drásticamente, pero que nosotros pudimos llevar a límites que en el anterior modelo hubiera sido imposible alcanzar.
Sorteando una maltratada carretera y curvas que pareciera que trazó algún pequeño que jugaba tripas de gato, pudimos poner a prueba la relación entre las asistencias electrónicas y el comportamiento del auto, toda vez que, entrando muy pasados a una maniobra por encima de los 140 kilómetros por hora, todos los santos trabajaron en conjunto con el nuevo chasis del vehículo, que se sirve de un bajo centro de gravedad y una revisada suspensión, para mejorar el comportamiento y la reacción de la dirección.

Una vez que se nos pasó le emoción del momento era hora de ir por más, así que, cuando de llegar más rápido a la siguiente curva o de recorrer una distancia en el menor tiempo posible se trataba, las paletas de cambios, ubicadas detrás del volante, fueron nuestro mejor aliado, para sacarle todo el provecho posible a la transmisión automática de seis velocidades, que además de mejorar la eficiencia de los cambios y la suavidad en cada ejecución, nos permitió manipular las marchas de forma manual y exprimir las prestaciones del motor al máximo.
EN CABALLO DE HACIENDA
Con una sonrisa de oreja a oreja y nuestro pulso latiendo al ritmo de Elvis Presley fuimos testigos de que lo mejor de ese auto no era el empaque, a pesar de que a simple vista el cambio más evidente es la nueva parrilla flotante con una malla que forma una rejilla.
Una nueva estrategia que ubica a la versión Signature en el tope de la gama, ofreciendo acabados difíciles de encontrar en fabricantes de volumen, este sedán marcará una clara dirección en la estrategia en Mazda, que hoy más que volumen, pretende generar en sus clientes experiencias satisfactorias.

Junto a esta nueva versión llegaron retoques estéticos que cada vez más acercan a sus vehículos de producción en serie a los autos conceptuales que la marca presume en los salones internacionales: autos fluidos, atléticos y hermosos a simple vista.
La propuesta viene complementada de materiales como madera Senwood, aplicaciones de gamusa y piel nappa con la que envuelven los asientos para provocar superficies suaves al tacto. Para conectar el teléfono móvil la marca dispuso de una interfaz que se sirve de una pantalla táctil de ocho pulgadas, ubicada en la parte superior del tablero, que la hace lucir más atractiva y agradable a la vista, la cual a partir de septiembre le permitirá a los propietarios de este vehículo conectarse a partir de los sistemas Apple Car Play y Android Auto.

Sin la pretensión de querer demostrar algo que no es, el Mazda 6 acabó por consolidarse como un vehículo serio y sólido, divertido y lujoso, que es capaz de ofrecer una experiencia de manejo extraordinaria, una auténtica máquina de sonrisas para quienes aman manejar y disfrutar del camino.
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