SEAT Ibiza y Arona: Una mirada al futuro

La marca española renovó a sus estrellas: Ibiza y Arona, que ahora tienen mayor conectividad, equipamiento y un gran look.

POR: Cristian Moreno el Mar, 16 de Noviembre de 2021, 09:50 am

La firma estrena tipografía para el nombre de estos vehículos, una nueva tendencia en SEAT. +9 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

BILBAO, España.— Una vez más SEAT lo hizo. Después de un largo rato sin cruzar el Atlántico, la casa española se las ideó para darnos un pretexto para romper el encierro en el que habíamos estado durante poco más de 17 meses, tiempo en el que parecía que el mundo se había concentrado en sobrevivir.

 

Sin embargo, no todos se enfocaron únicamente en eso. En Martorell, la casa de SEAT, aprovecharon el tiempo para darle un ascenso interesante a dos de los vehículos más importantes de la firma: Ibiza y Arona, a los que dotaron de un mayor equipamiento y de mejores materiales y acabados, unos que el pasado hubiera sido impensable ver en autos de este tamaño en una marca de volumen.

 

A simple vista las luces LED, ésas que imprimen un sello lumínico muy particular al frente de ambos modelos, serán el cambio más llamativo y evidente, sobre todo si se encuentran en condiciones de poca luz, por lo tanto, la firma decidió que, tal y como ocurrió con sus vehículos más grandes, era hora de iluminar a los más pequeños.

 

En las cajuelas de ambos ahora también encontramos sus nombres con una caligrafía muy particular, la cual vimos por vez primera en Tarraco y León.

 

Estamos en Bilbao, una de las zonas financieras más representativas de Europa. Aquí los caminos están rodeados de autos caros y bien equipados; hay deportivos por todos lados y en medio de ellos nosotros, primero a bordo del Ibiza y unas horas después manejando la Arona y en ningún momento sentimos que nos faltara algo para estar cómodos.

 

En parte esto se lo debemos a que en el exterior los cambios son quirúrgicos y, en el caso de la Arona, las luces LED ahora están montadas prácticamente a la altura de la parrilla, sobre la fascia, lo que las hace más evidentes, pero fuera de ello no hay cambios radicales. 

 

Sin embargo, no ocurre lo mismo a la hora que abrimos la puerta y nos acomodamos frente al volante, pues por dentro vaya que las cosas cambiaron. 

 

La digitalización que está sufriendo la industria automotriz y el buen ejemplo que puso el macho alfa de la manada, el SEAT León, alcanzó para que los más pequeños también sufrieran una transformación importante en sus interfaces, que ahora incorporan nuevas y mucho más grandes pantallas que sustituyen a los relojes analógicos a los que estábamos acostumbrados a bordo de estos pequeñines. 

 

Los altos volúmenes de ventas que reportan estos dos, que incluso colocan a Arona como el vehículo mejor comercializado de España, no evitaron que el equipamiento diera un importante salto cualitativo para dotarlos de un alto contenido tecnológico, y cambiar significativamente la forma en la que interactuamos con el auto. 

 

No tenemos en las manos la configuración final con la que llegará a México, pero podemos percibir que son vehículos que han mejorado la calidad que percibimos gracias a los materiales de los que nos rodean. 

 

El volante, la palanca de velocidades y el asiento son los tres elementos con los que más contacto tenemos a la hora de subirnos al auto y han cambiado de forma importante, y para bien. 

 

Al tocarlos sentimos que estamos en un auto muy diferente al que aún se comercializa en nuestro territorio, más agradable a la vista y al tacto, con materiales más suaves y de una agradable textura. 

 

Cuando hablamos de las pantallas, de su posición y tamaño, éstas no sólo llegan como un equipamiento extra que se añade para dar nuevos servicios, no, al incorporar estos dispositivos SEAT sabe perfectamente que cambiará por completo la forma en la que los usuarios interactúan con el auto, desde la raíz. 

 

Al colocar la pantalla flotante que protagoniza el tablero central y la que está detrás del volante, la firma se ha encargado de darle nuevos elementos al vehículo para escuchar y ver a quienes estamos a bordo, pero también para hablar, de tal forma que ahora el auto conectado es toda una realidad, la conexión dejó de ser analógica y se transformó en una completamente digital. 

 

La forma en la que ahora es posible conectar tu teléfono móvil para que auto sepa más de ti es parte de la transformación de un auto que también quiere ser una especie de gadget con ruedas. 

 

Y por fortuna, la transformación incluye más cosas que un nuevo sistema de infoentretenimiento, y sirve para mucho más que reproducir tu playlist favorita sin necesidad de cables, el SEAT Connect es apenas el comienzo de una nueva era para el automóvil. 

 

Esperamos que lo que llegue a México incluya, al menos, parte de la farmacia que nos dejaron ver en España, donde pusimos a prueba nuevos asistentes a la conducción como el de salida involuntaria de carril Lane Assist) y el detector de fatiga, ambos de serie de aquel lado del Atlántico. 

 

Las motorizaciones desarrolladas para el Ibiza y la Arona en Europa incluyen tres de gasolina y uno de gas natural comprimido, pero estamos seguros que casi nada de eso está en planes para venir a nuestro territorio. 

 

EN TIEMPOS DE LA CAMIONETIZACIÓN 

 

La actualización del Ibiza no lo hace mal, sin embargo, aún llevamos en la piel el recuerdo de las versiones Cupra y Bocanegra que alguna vez tuvimos en las manos, más irreverentes que lo que tuvimos ahora, aunque el nuevo es más eficiente, ágil y digital, mucho más conectado con las nuevas generaciones. 

 

Del otro lado de la moneda está la Arona, una camioneta que supo aprender del buen ejemplo de la Ateca y hasta de Formentor, para verse más robusta, aventurera y moverse de forma más avispada, sabiéndose plantar en la carretera para enfrentar las cerradas curvas del camino con facilidad, en parte gracias al buen trabajo de su chasis, que torsiona poco y le de una buena rigidez estructural. 

 

Esperábamos sentirla más alta, sin embargo, en todo caso se mueve más como un hatchback que como una SUV, lo cual nos hizo sentir más seguros. 

 

En el interior la ergonomía mantiene el espíritu del Ibiza, poniendo todo a la mano, pero al mismo tiempo dándote la sensación de libertad y amplitud. Al manejarla no dejamos de agradecer todas las asistencia electrónicas que le dan a la Arona un nivel 2 de conducción autónoma, gracias al nuevo asistente de viaje, que permite mantener el coche en el carril y le avisan al conductor lo que está ocurriendo a su alrededor. 

 

Manteniendo lo que ya sabía hacer bien en el pasado, la nueva Arona sigue siendo un buen vehículo urbano, de proporciones contenidas, muy útil en los pesados congestionamientos, pero que no desmerece cuando la sacamos a carretera, fiel a su origen europeo. 

 

Lo que vivimos fue una especie de viaje en el tiempo, pues a México estos productos llegarán hasta el próximo año, esperamos que no con un incremento significativo de precio, pues sabemos que lo bueno cuesta, aunque sí con una clara evolución que moderniza dos propuestas que están listas para ser nuevamente referentes del segmento. 

 

Dos pequeños que aprendieron los buenos modales de sus mayores y los utilizarán a su favor.

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