Ford libera a la bestia: el Shelby GT500

POR: Cristian Moreno el Sáb, 04 de Agosto de 2012, 12:14 pm

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Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

La promesa que ha hecho la corporación de hacer los mejores Ford de la historia ha alcanzado a uno de los miembros más influyentes de su élite: el Shelby GT500, la leyenda más grande en cuanto a los deportivos de la marca estadunidense se refiere.

 

Este poderoso Mustang conserva la silueta retro que la marca retomó desde 2005, en honor a su glorioso pasado, aunque para este modelo en particular, por su mecánica, es un auto totalmente diferente.

 

El último Mustang al que Carroll Shelby todavía pudo ponerle las manos encima llegó al mercado con una larga lista de pendientes por cumplir, por lo que los ingenieros de la división deportiva de la marca no han escatimado en dotarlo de las armas suficientes para faltarle el respeto a sus rivales, directos e indirectos, pues cualquier auto que hoy ronde los 600 caballos de fuerza puede sentirse intimidado por este Mustang.

 

A veinte años de que fuera creada la división SVT (Special Vehicle Team) de Ford, el Mustang más estridente de la historia rueda por las calles de nuestro país con la nada despreciable cifra de 650 caballos de fuerza bajo el cofre, que lo hacen ser el rival a vencer del segmento, gracias al motor de ocho cilindros de producción en serie más potente del mundo, basado en un bloque de 5.8 litros supercargado capaz de empujar con 600 libras pie de torque.

 

Cabe destacar que en Estados Unidos este auto se anunció con 663hp y 631 lb-pie, sin embargo, la representación de Ford en México confirmó que por la homologación a nuestro país, así como la altitud de algunas de nuestras ciudades, estas cifras fueron modificadas.

 

Sin embargo, no sólo es la cantidad de caballos de fuerza lo que cuenta a bordo de este auto, sino lo que les permite sustentabilidad: frenos Brembo con pinzas de seis pistones y discos de 15 pulgadas adelante y de 13.8 atrás, cualquier cantidad de piezas de fibra de  carbono que reducen peso y mejoran el comportamiento del vehículo (como el eje de la transmisión), sistema de tracción avanzada (AdvanceTrac), con Control Electrónico de Estabilidad (RSC) y una dirección eléctrica asistida a la que se le puede regular el esfuerzo y hacer un auto más dócil en el pesado tránsito de la ciudad.

Uno de los argumentos más convincentes que este Mustang puede presumir es que, a diferencia de la mayoría de sus rivales, éste no ha sacado de la chistera una fórmula mágica que antes nadie conocía, por el contrario, lo que este muscle car ofrece es el resultado de la evolución de un deportivo que ha llevado al límite a todos sus componentes.

 

Por ejemplo, en el tema de la motorización, el bloque de 5.8 litros es una evolución del 5.4 litros de su antecesor, que no se deja llevar por la moda de los turbocargados sino que mantiene la propuesta del supercargador, que creció específicamente para cumplir con los requerimientos de este motor.

 

No hay que ser un genio para notar las diferencias que a lo largo y ancho de todo el auto hacen de éste un muscle car único, pues éstas más que responder a cuestiones estéticas sirven al desempeño.

 

Los ingenieros de la división SVT decidieron que la parrilla más que ayudarles les estorbaba y en su lugar han dejado una enorme entrada de aire, que además de ayudar a la refrigeración del motor, beneficia a la aerodinámica del vehículo y al comportamiento del eje delantero, colaborando además con las funciones del intercooler que ahora es más grande y eficiente.

Como buen modelo 2013, los faros de niebla convencionales redujeron su tamaño, y en las calaveras se incorpora tecnología de LEDs que le dan una apariencia más agresiva que ya de por sí intimidaba.

 

Por detrás, el prominente alerón completa el cuadro aerodinámico y, además del tema estético, conduce el aire de la parte posterior ayudando a que el auto se mantenga pegado al piso aún a altas velocidades. Las calaveras ahumadas son el perfecto aliado de un deportivo que luce tan malo como es posible, enmarcando el enorme símbolo de la cobra de la cajuela.

 

Con respeto le pusimos las manos encima y camino a la ciudad de Cuernavaca entendimos que lo más atractivo de este auto no sólo es su poder, sino la posibilidad de controlarlo.

 

En el modo más deportivo disfrutamos de una dirección que transmite toda la información del camino y permite al conductor tomar las mejores decisiones.

 

El embrague también se retocó para servir a las necesidades de la nueva potencia y, aunque es más duro, no traiciona a quien lo comprende. La transmisión de seis velocidades manual nos ofreció cambios cortos, que agradecimos, sobre todo cuando estuvimos muy por encima de los límites de velocidad, pues en ese momento las fracciones de segundo hacen grandes diferencias.

En plena aceleración el rugido del motor se combina con el silbido del supercargador, anunciando que los caballos de fuerza están trabajando para incrementar la velocidad drásticamente y que no será el motor el que quede a deber. Ésa es una de las sinfonías más gloriosas que hemos podido escuchar a bordo de un auto.

 

También se debe agradecer el enorme esfuerzo que se hizo por mejorar el agarre de este vehículo que cuenta, incluso, con asistencia de arranque en pendientes y que, a pesar de mantener el eje rígido trasero, nos permitió disfrutar de un manejo seguro y deportivo, e incluso funcionará para conductores poco experimentados.

 

Cuando tratamos de ir más lejos pudimos disfrutar de una serie de aplicaciones que nos permitieron medir: tiempos de aceleración, frenadas e incluso las fuerzas G y las proyectó en una pantalla ubicada en el tablero junto al velocímetro.

Los 848 mil 300 pesos por los que es posible adquirir este vehículo lleno de sorpresas saben a poco, si se toma en cuenta el grado de evolución que ha alcanzado este Mustang, definitivamente un fiel representante de la raza de los muscle car y un rival serio para el mundo de los deportivos de cualquier especie.

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