Aventura 4x4 en una Nissan Frontier
POR: Marco Robles el Mié, 19 de Febrero de 2014, 01:27 pm
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Marco Robles | Colaborador
Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos
Es difícil no tener un recuerdo de la Estaquitas, esa pick up que en cualquier condición siempre llegaba a su destino. La Nissan Frontier, es la heredera de esa reputación y tradición de autos de trabajo, resistentes y confiables, pero ahora también con un look más recreativo.
A bordo de la versión 4x4 decidimos tener un día lleno de aventura en medio de las montañas de La Marquesa, en el Estado de México. Para ello llamamos a Juan Bosco, director de Bosco’s Camp, experto en el manejo todoterreno y uno de los mejores sinodales que podíamos conseguir para la Frontier.
Llenamos el tanque de gasolina y partimos hacia nuestro destino.
En México la Frontier se comercializa en dos familias, la primera, a la que pertenece el vehículo que tuvimos a prueba data de 1997, mientras que la Frontier Pro 4-X es parte de la actual generación, que fue lanzada al mercado en 2004.
Nosotros nos encontrábamos al mando de la versión LE 4X4, que es impulsada por un motor de cuatro cilindros 2.4 litros que genera 143 caballos de fuerza y 154 libras-pie de torque, acoplado a una transmisión manual de cinco velocidades.
Tomando en cuenta que su diseño y desarrollo datan de hace más de 15 años, no nos pareció tan raro encontrar palancas y manijas muy parecidas a las del Tsuru, quizá la firma tendría que invertir un poco en modernizar estos plásticos, que contrastan con el moderno estéreo que monta.
Saliendo del tránsito de Santa Fe fue momento de tomar la Autopista hacia Toluca. El manejo en la ciudad puede ser un poco cansado, pues es un auto con una suspensión hecha para el trabajo rudo, para cruzar caminos difíciles y llevar carga, así que con la batea vacía y en asfalto de pronto brinca mucho.
Pero a cambio ofrece la tranquilidad de poder pasar por charcos, baches o brincar un tope que no alcanzamos a ver, sin tener la preocupación de haber ponchado una llanta o lastimado la suspensión.
Tomamos la autopista y, a pesar estar a más de 2,500 metros sobre el nivel del mar, el motor de la Frontier nos entregó buena potencia y respuesta, sobre todo gracias a contar con una transmisión manual, que te permite exprimir de mejor forma el torque y los caballos de fuerza, al llevar las revoluciones más arriba y el control de los cambios de marcha.
El poder de frenado también es para destacarse, pues en un par de ocasiones nos ayudaron a retar las curvas en la bajada hacia La Marquesa sin grandes sobresaltos, en gran parte gracias al sistema antibloqueo (ABS).
Por fin abandonamos la carretera y comenzamos a subir por una terracería, una tarea fácil para un escalador experto como lo es esta pick up.
Antes de comenzar a probar de qué estaba hecha, miramos el exterior, sobre todo enfocándonos en la entrada de aire que tiene sobre el cofre. Primero pensamos que era para el intercooler del turbocargador, pero no, el motor es naturalmente aspirado, así que sólo es un adorno, que, por cierto, le da un look más deportivo.
También llamaron nuestra atención las barras cromadas del toldo y la caja, y es que es claro que, al menos esta versión, no está pensada únicamente para ser un vehículo de trabajo, también es una pick up recreativa, para subirle las motocicletas o las casas de campaña y escapar de la ciudad.
Ya con Bosco al volante, la Frontier nos demostró que, a pesar de los años que han pasado desde su desarrollo, lo que bien se aprende nunca se olvida. Comenzó a trepar por las orillas del camino, flexionando y estirando al máximo la suspensión, y mostrando la buena torción que tiene su chasis. Después inauguramos un camino en medio de la maleza, donde nos parecía imposible poder cruzar, para finalmente llenarnos de fango en los charcos. Ahí también descubrimos el buen control que se puede tener de esta camioneta, a pesar de no tener mucha adherencia.
Sin importar que en el diseño e interiores ya resiente el paso de los años, la Nissan Frontier, antes también conocida como NP300, sigue siendo una de las mejores apuestas para quien necesita un vehículo de carga eficiente, durable y accesible. Una compra muy racional.
A DETALLE
Motor: L4 2.4L
Potencia hp/rpm: 143/5,200
Torque lb.-pie/rpm: 154/4,000
Transmisión: Manual 5 velocidades
Tracción: 4x4
Dirección: Con asistencia hidráulica Suspensión delantera: Independiente de doble horquilla con barra estabilizadora y amortiguadores telescópicos
Suspensión trasera: Eje rígido con muelles semielípticos y amortiguadores telescópicos
Tanque: 75 litros
Combustible: Magna
Costo del tanque: 930.75 pesos (12.41 pesos por litro)
Consumo promedio: 10.5 kilómetros por litro
Neumáticos: Bridgestone 255/70 R16
Rines de acero a aluminio de 16 pulgadas
Frenos: Discos ventilados delanteros, tambores atrás, con ABS
Bolsas de aire: Frontales para conductor y pasajero
Cinturones de seguridad: Cinco de tres puntos
Capacidad de carga: 1,043 kilogramos
Asientos: Forrados en tela con ajuste manual
Volante: Forrado en piel con ajuste de altura
Entretenimiento: AM/FM, CD, MP3, USB, Bluetooth, auxiliar plug-in
PRECIO:
253,300 pesos es cuesta la versión de entrada a la gama de la Nissan Frontier en nuestro país
301,700 pesos cuesta el tope de la gama, equipada con un sistema de tracción 4x4
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