Porsche 911, objeto de deseo
POR: Cristian Moreno el Mar, 25 de Diciembre de 2012, 04:25 pm
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Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
La piel se enchina y el pulso se acelera cuando un Porsche 911 está frente a ti, y lo cierto es que así ha sido siempre. Quienes han tenido el privilegio de estar a bordo de uno de estas obras de arte de la ingeniería automotriz sólo tienen que descubrir las modificaciones que incorpora su más reciente generación para saber que, si antes era excitante manejar una de estas máquinas, ahora la experiencia es mucho mejor. Quienes nunca antes han tenido el privilegio de estar frente a esta leyenda sólo tienen que verlo para caer rendidos a sus pies.
El reto de esta séptima generación, de ser un mejor auto deportivo y distinto a lo que conocíamos, pero sin perder sus formas y la esencia de su diseño, era mayúsculo, sin embargo los ingenieros de Porsche lo hicieron con maestría. La clásica figura que nos remite a la del modelo 1963, hoy luce más joven y atractiva que nunca.
El objetivo es el mismo que motivó a las seis anteriores generaciones de ser el deportivo más deseado del mundo, aunque en plena revolución de la eficiencia energética, con materiales más ligeros y resistentes, mayores niveles de seguridad y capacidades nunca antes imaginadas para un vehículo como éste, Porsche logró ubicarse en lo más alto de la cadena alimenticia, volviendo a marcar un referente para consolidar su liderazgo automotriz.
Se desliza sobre el asfalto
Si bien es cierto que una de las mayores virtudes que siempre han caracterizado al legendario 911 es su capacidad para vencer a las fuerzas de la física y de la naturaleza, en el modelo que tuvimos a prueba esta premisa rompe todos los esquemas de lo antes visto.
La primera vez que lo manejamos, ya sin luz de día, nos tomó tan sólo unos kilómetros darnos cuenta que más que una pelea en contra del viento, a bordo de este auto se tiene la sensación de ir a bordo de una flecha, una especia de misil que no sólo sortea el aire sino que además se mantiene en trayectoria, y es capaz de ser el mejor aliado a la hora de trazar el camino como si fuera sobre auténticos rieles.
La marca presume que parte del secreto radica en la mejora de la aerodinámica y en la reducción de pesos, pues el motor aspirado naturalmente, capaz de desarrollar 400 caballos de fuerza en la versión S, sólo tiene que cargar mil 440 kilogramos.
Sin embargo, para que cualquier mortal se sienta piloto de pruebas expréss, los ingenieros alemanes han dispuesto de una serie de asistencias electrónicas e innovaciones entre las que llama la atención el Porsche Dynamic Chassis Control, tecnología que le confiere al vehículo una agilidad y aplomo digna de destacarse.
La estabilidad que este Porsche demuestra aún en las maniobras más comprometidas pone a cualquiera la piel de gallina. A nosotros, con el asfalto mojado y de noche, nos permitió tomar las curvas que conducen a La Pera, en la autopista México-Cuernavaca, a velocidades vertiginosas.
Teníamos curiosidad de probar otra de las innovaciones que se presenta a bordo de éste vehículo, la caja manual de siete cambios, sin embargo en el auto que probamos venía montada la PDK de doble embrague. Esta transmisión es una de las más eficientes del mundo y combinada con la función launch control nos permite hacer una arrancada perfecta sin patinar el coche, a pesar de poner el acelerador a fondo para salir disparados.
También, con eso de la obsesión de ahorrar combustible, la marca ha incorporado una función “vela” que, a pesar de tener la marcha engranada, funciona como si fuéramos de bajada y en punto muerto, para aprovechar al máximo la inercia de la aceleración.
Digno de destacarse ha sido el esfuerzo que han hecho los ingenieros y diseñadores para hacer de este 2+2 un vehículo más cómodo y ergonómico. El espacio ha mejorado y los controles son más fáciles de manipular, pues la cabina sufrió drásticos cambios que la hacen más parecida a la de un Panamera.
A los verdaderos amantes de la deportividad poco importará la mejora en el equipamiento, pero al ser un auto más democrático y muy popular en Estados Unidos y China, también se ha puesto interés en este rubro y debemos consignar que ahora hasta de un sistema de navegación dispone, con las cartografías de nuestro país actualizadas.
¡Cuidado! es muy fácil alcanzar los 200 kilómetros por hora a bordo de este vehículo, y aunque la marca asegura que está limitado electrónicamente a 304 km/h, ya a bordo y encarrerados la diferencia para llegar a los 330 que marca su tablero y comenzar a volar, sólo parece depender de nuestra destreza para mantener los pies, y las llantas, sobre la tierra, pues seguramente la marca lo ha preparado para ir mucho más lejos de lo que aparenta.