El motor Turbo más barato de México
POR: Cristian Moreno el Mar, 26 de Marzo de 2013, 10:32 am
+10
VER GALERÍA
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Qué buen negocio, era la idea que rondaba mi cabeza al tiempo que volaba desde el poblado de Tepoztlán con camino a la Ciudad de México. Poder comprar uno de los motores más eficientes que se venden en nuestro país en un auto tan bonito por menos de 200 mil pesos.
Trataba de encontrar la trampa o el secreto, pues incluso había pasado por un camino empedrado, subidas y bajadas, un tramo de terracería y hasta un par de topes, dignos de ser exportados como barricadas, y en ningún momento este Ibiza había mostrado señales de fatiga o cansancio.
Tratando de encontrar el límite de este auto me topé con un par de patrullas y hasta con un fuerte accidente antes de llegar a las curvas de Topilejo, justo cuando pudimos comprobar que el sistema de frenos y las asistencias electrónicas funcionaban a la perfección.
Si se tuviera que reconocer a este hatchback por algo, seguramente las palabras: versatilidad, eficiencia y relación costo- beneficio deberían estar en la lista, sin embargo en honor a la verdad otros puntos como la deportividad y diseño no están ausentes, incluso, en la versión que nos tocó probar, la marca ha incluido un sistema de navegación que incluye una serie de gadgets que lo hacen más atractivo.
Con una configuración de tres y cinco puertas, esta motorización estará disponible en todas las versiones del Ibiza, desde la Blitz que se posicionará como la más accesible, hasta la FR que variará su precio de acuerdo a la configuración final.
A nuestro país llegará con una caja manual de cinco cambios, que nos permitió exprimir el motor hasta sus últimas consecuencias, y a pesar de ello al final de la travesía debemos de reconocer que gastamos más dinero en las casetas que en la gasolina.