Quadrifoglio Verde: 100 años de deportividad
POR: Pablo Monroy el Mié, 19 de Abril de 2023, 09:13 am
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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
La historia del automóvil está escrita con grandes hazañas, fracasos y por tremendas gestas en el deporte motor, y no hace falta irnos muy lejos para descubrirlo, concretamente en Italia, donde se originó nació el mítico emblema Quadrifoglio Verde de Alfa Romeo, un símbolo que es sinónimo de deportividad y pasión, que además denota la supuesta suerte que dan los tréboles de cuatro hojas.
En la actualidad, este emblema identifica a los autos más deportivos de la firma italiana, que portan modelos como el Stelvio QV y el Giulia QV, vehículos retocados por los ingenieros de esta división de Alfa Romeo, con el objetivo de mejorar su rendimiento en las pistas, sacando lo mejor de sí del motor, transmisión, suspensión, aerodinámica, peso y puesta a punto, entre otros ajustes.
Para conocer el origen de este distintivo debemos remontarnos al domingo 15 de abril de 1923, fecha en la que se disputó la décimo cuarta edición de la mítica carrera Targa Florio, creada por Vincenzo Florio a principios del siglo XIX y considerada como la carrera de autos más antigua del mundo.
En aquel momento, Alfa Romeo se presentó con un equipo de pilotos muy prometedor, integrado por el mismísimo Enzo Ferrari, Antonio Ascari, Giulio Masseti y Ugo Sivocci.
La escudería italiana ostentaba una buena reputación y presumía de un enorme éxito, aunque no por obra de todos los miembros del equipo, pues Sivocci frecuentaba la segunda y tercera posición al contrario que Enzo Ferrari y el resto del equipo, quienes llevaban el peso de Alfa Romeo con sus correspondientes victorias.
Con la intención de ofrecer un buen papel en la carrera, Giuseppe Merosi, ingeniero de Alfa Romeo en aquellos años, construyó uno de los deportivos más capaces del momento, el Alfa Romeo RL Targa Florio.

Su motor de seis cilindros en línea, de 3.6 litros de desplazamiento, generaba 95 caballos de fuerza, potencia que, junto a su cuidada aerodinámica y bajo peso, lo convirtieron en coche de carreras sinónimo de victoria.
Sivocci, cansado de arrastrar posiciones malas en las carreras, decidió pintar a mano un trébol de cuatro hojas sobre su Targa Florio para que le diera un poco de suerte, y vaya que lo consiguió.
Además de ser una decoración llamativa para el auto de carreras, que se destacaba entre la gran cantidad de autos de carreras, desde aquel instante, el piloto italiano empezó a destacar por encima no solo de sus compañeros de equipo, sino también de otros competidores, pues Ugo Sivocci tuvo apariciones con mayor frecuencia en la primera posición y, al poco tiempo, en prácticamente todas las carreras que disputaba, por lo que rápidamente el quadrifoglio verde fue su sello de identidad.
Sin embargo, todo lo que sube tiene que bajar y, desafortunadamente, el 8 de septiembre de 1923, Sivocci se encontraba realizando algunas pruebas para el Gran Premio de Italia, a los mandos de un Alfa Romeo P1.
Tras perder el control del vehículo, el piloto italiano sufrió un accidente que puso fin a su vida, accidente que tuvo lugar sin que el trébol de cuatro hojas estuviera pintado sobre el lateral del P1, por la mano del piloto.

Desde entonces, la superstición se apoderó de Alfa Romeo, y en busca de rendir homenaje a Ugo Sivocci mantuvieron intacto el Quadrifoglio Verde. Además, se integró dentro de un triángulo en lugar de un rombo, en busca de mostrar con sus tres puntas que se había perdido a un miembro del equipo: Ugo Sivocci.
Su coche llevaba el número 17, el cual jamás volvió a ser asignado a los coches de carreras italianos. Realmente nunca sabremos si el trébol de cuatro hojas le daba suerte al piloto o simplemente fue una mala casualidad, pero lo que sí está claro es que Ugo Sivocci consiguió hacer historia como el creador de uno de los símbolos automotrices más reconocidos en el mundo.
La muerte de Sivocci también fue un punto de inflexión para Enzo Ferrari, quien más tarde dejó Alfa Romeo y fundó la Scuderia Ferrari en 1929, dando lugar a uno de los equipos más famosos y exitosos de la historia del automóvil.
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