Niki Lauda un campeón con alma de hierro

POR: Pablo Monroy el Vie, 31 de Julio de 2020, 03:33 pm

Un 1 de agosto, pero de 1976, el piloto austriaco protagonizó uno de los momentos más trágicos en la Fórmula 1, el cual, por fortuna, superó
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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

Andreas Nikolaus Lauda, más conocido como Niki Lauda, nació el 22 de febrero de 1949 y fue campeón mundial de la máxima categoría en tres ocasiones (1975, 1977 y 1984) dos con Ferrari y uno con McLaren, aunque también corrió en las filas de March, BRM y Brabham.

 

Durante su trayectoria en la F1 logró 25 victorias, 54 podios, 24 poles y 24 vueltas rápidas, pero lo que lo hizo inmortal fue su gran ejemplo de superación, pues sobrevivió a un gravísimo accidente en el trazado de Nürburgring en 1976, durante el Gran Premio de Alemania, del que no sólo salió milagrosamente con vida, sino que, además, fue capaz de convertirse en campeón mundial de la Fórmula 1 al año siguiente.

 

La fatalidad

 

Sólo habían transcurrido dos vueltas de la carrera, pero el asfalto aún estaba mojado por toda la lluvia que había caído durante la mañana. Tras un cambio de altura, Lauda perdió el control de su monoplaza, se estrelló contra una barra de protección y salió disparado de nuevo hacia la pista cubierto totalmente por el fuego.

 

En el accidente permaneció atrapado en la cabina de su monoplaza durante 55 segundos, sufrió fuertes quemaduras de primer y tercer grado en su rostro, cabeza y manos, e inhaló gases tóxicos, dañándole los pulmones.

 

Tras rescatarlo de las llamas, fue sometido a cuatro operaciones de trasplante de piel. Desafortunadamente, como consecuencia de aquel percance, luchó con problemas de salud toda su vida.

 

 

Arturo Merzario, fue uno de los pilotos que detuvo su coche en plena carrera al observar el accidente de Niki para tratar de ayudarle: “Llegué inmediatamente y vi el coche en llamas. Paré salí del coche y al fondo, a unos 200 metros, vi a un bombero del circuito que tenía un extintor. Corrí hacia él y llegué al lado del coche. El fuego rodeaba su cuerpo.

 

“En el primer intento no pudimos sacarlo, pero en el segundo, encontramos un hueco para desabrocharle el cinturón y lo conseguimos. Estaba casi muerto y había pasado más de un minuto, pero se hizo eterno.”

 

Todo parecía perdido para él, incluso un sacerdote, amigo de la familia, le dio la extremaunción (sacramento de la iglesia católica que consiste en ungir con aceite bendito a una persona cristiana que está próxima a la muerte). Pero nunca hay que subestimar el corazón, ni el espíritu de un campeón.

 

 

“Cuando llegué al hospital sentía que estaba muy cansado y quería dormir. Pero sabía que no era sólo dormir, era algo más. Y entonces simplemente lucha, luchas con tu cerebro, oyes ruidos y simplemente intentas escuchar lo que te están diciendo e intentas mantener tu cerebro funcionando para conseguir que el cuerpo luche contra las heridas. Creo que estuvo bien hacer eso porque así es como pude sobrevivir.”

 

Seis meses después volví a manejar al mismo nivel o incluso mejor, y eso sólo es posible si uno supera un problema al cien por ciento. El hecho de recuperarme rápido formaba parte de mi estrategia.”

 

Apenas 33 días después del accidente que casi lo mata, Niki Lauda regresó al volante en el Gran Premio de Monza, en el que acabaría en el cuarto sitio, con los vendajes de su cabeza totalmente ensangrentados, pero con la firme intención de ganar el campeonato mundial de Fórmula 1 de 1976.

 

 

“Para mí el 1 de agosto es un día como otro cualquiera. No me pongo delante del espejo y digo ¡Hurra, hurra, hurra, estoy vivo!”, comentó el tres veces campeón del mundo en una entrevista al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

 

Niki Lauda no tardaría en recuperarse. Al año siguiente (1977) y ya totalmente repuesto, consiguió su segundo campeonato.

 

Y no sería el último, también se proclamó nuevamente campeón en 1984 en el mundial más ajustado de la historia, en el que venció a Alain Prost, su compañero de equipo en McLaren, por tan sólo medio punto.

 

Su vida fue tan extraordinaria que sirvió incluso de inspiración para que se hiciera una película.

 

Ferrari 312t

 

 

El primer campeonato que Lauda obtuvo en F1 fue a bordo de este monoplaza, el cual era impulsado por un motor V12 que generaba 510 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión manual de cinco velocidades.

 

El guión de Rush (2013) se centra en su memorable rivalidad con James Hunt. Niki Lauda falleció el 20 de mayo de 2019 a los 70 años mientras dormía.

 

FERRARI 312T2

 

 

Se trataba de la evolución del 312T. La aerodinámica fue uno de los aspectos que fueron revisados a profundidad. El bólido italiano resultó lo suficientemente bueno como para ganar el campeonato de pilotos para Lauda en la máxima categoría en 1977.

 

McLaren MP4/2

 

 

En 1984, Niki Lauda se alzó con su tercera corona en la Fórmula 1 pilotando este vehículo, el cual estaba montado sobre un chasis de fibra de carbono. El monoplaza era impulsado por un motor V6 de 1.5 litros turbocargado, el cual entregaba 650 caballos de fuerza.

 

 

 

 

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