Ya es miembro de la familia

POR: Pablo Monroy el Vie, 12 de Abril de 2019, 12:52 pm

El primer Mustang vendido de la historia fue restaurado y sigue en manos de su única dueña
Pablo Monroy

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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

El próximo lunes se celebrarán 55 años de un acontecimiento que no sólo marcó la historia del Ford Mustang, sino también dentro de la historia del automóvil.

 

 

Si bien la fecha oficial de venta del nuevo Mustang en aquel momento quedó registrada el 17 de abril de 1964, hubo una mujer que realizó la primera compra de un Mustang en la historia dos días antes de la fecha pactada por la firma del óvalo azul.

 

Resulta que un 15 de abril de 1964, Gail Wise, una profesora de primaria de 22 años, acudió a un concesionario de la firma del óvalo azul en Chicago, para comprar un auto nuevo con el dinero que sus padres le habían dado más los 400 dólares que obtuvo tras vender su viejo Chevrolet 1958.

 

 

Luego de recorrer por completo el piso de ventas, ninguno de los autos que estaban en exhibición llamó su atención, sin embargo, uno de los vendedores, al ver el rostro desilusionado de la jóven profesora, se acercó a ella y le dijo: “tengo un nuevo coche en el lote trasero”.

 

Una vez en el lugar, el vendedor le mostró un flamante Ford Mustang convertible en color Skylight Blue, equipado con un motor V8 4.2 litros capaz de generar 164 caballos de fuerza.

 

Ni la profesora ni el vendedor sabían que estaban haciendo historia, pues Gail Wise se convirtió en el primer ser humano del planeta, y la primera mujer, en comprar un Mustang. no pasó desapercibido.

 

Las miradas comenzaron a bombardear la carrocería del auto tras abandonar el concesionario, y no pararon por los siguientes días, inclusive el conserje de la escuela donde Gail trabajaba, aseguraba que: “si me hubieran dado un centavo por cada mirada que recibía el Mustang, me hubiera jubilado de inmediato”.

 

La profesora utilizó su Mustang a diario para trasladarse de su casa a la escuela hasta muy entrada la década de los setenta, sin embargo, las inclemencias del clima de Chicago y las travesuras de sus cuatro hijos, terminaron por dañar la carrocería e interiores del Mustang, hasta que decidió ponerlo a hibernar en su garaje.

 

uvieron que pasar cerca de 33 años para que Tom, el esposo de Gail, lo desenterrara de la cochera para devolverle sus viejas glorias, mediante un proceso de restauración que duró tres largos años y hoy en día, la preciada joya aún permanece con su única dueña. ¿Ha pensado en venderlo? Jamás, a pesar de que muchos coleccionistas le han hecho ofertas muy tentadoras, Gail no ha sucumbido.

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