Conoce a detalle el nuevo Mustang Shelby GT500 una bestia cautivadora
POR: Cristian Moreno el Vie, 02 de Octubre de 2020, 04:24 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Son las dos de la tarde en el Centro Dinámico Pegaso, y aunque el cielo está nublado, hace calor, suponemos que el incremento de la temperatura se debe más a la emoción por lo que estamos por experimentar a bordo de la nueva generación del Ford Mustang Shelby GT500, que al ambiente de Toluca.
Tenemos a nuestra entera disposición todo el trazado de esta pista, la cual ofrece asfalto libre de baches y un circuito perfectamente delimitado por conos naranjas. Y es que desde su presentación en el Auto Show de Detroit de 2019 ya se nos antojaba encontrar frente a frente con esta auténtica y brutal máquina de aceleración en un escenario como ésta, de modo que no podemos darnos el lujo de perder más tiempo.

Estéticamente luce tan feroz como una bestia que un Mustang GT luce convencional y hasta tierno a su lado, es por eso que nunca deben decirle al dueño de un Shelby que maneja un Mustang, pues esta es una fiera de otro corral.
Una parte de nuestro cerebro quiere que brinquemos al asiento del conductor y comencemos con la experiencia de pisar el acelerador a fondo, mientras que la otra está demasiado ocupada observando cada detalle, pieza y componente de la carrocería a la que atraviesan las características franjas de carreras de extremo a extremo, toda ella cargada de avanzadas soluciones de ingeniería.

Mientras caminamos alrededor del coche, es fácil notar su claro enfoque hacia los circuitos, no sólo por la enorme parrilla que le permite engullir la mayor cantidad de aire para refrigerar el motor o por las dos entradas de aire ubicadas en los extremos inferiores de la fascia, las cuales, dicho sea de paso, canalizan el doble de aire que las del Shelby GT350 a sus respectivos radiadores, sino por todas las piezas clave que mejoran su aerodinámica.
Entre ellas encontramos los difusores frontales inferiores, los faldones laterales, el difusor inferior trasero, que hace espacio para enormes salidas de escape dobles, y el alerón ubicado sobre la cajuela, todo un sistema encargado de tratar con respeto al aire que fluye sobre él, mientras que sobre el cofre, la enorme respiración del motor, similar a las branquias de un tiburón, las cuales suman a su carácter depredador.

La cereza de este suculento pastel lo aporta el juego de rines de aluminio de 20 pulgadas terminados en negro brillante, montados sobre unos pegajosos neumáticos Michelin Pilot Sport 4, cuyos seis brazos dobles dejan ver los enormes discos ventilados de 420 milímetros al frente y 370 atrás, que son mordidos por cálipers firmados por Brembo de seis y cuatro pistones, respectivamente. Apenas el antídoto perfecto para la capacidad de aceleración de esta máquina.
Es fácil ser cínico cuando tienes ante ti un Shelby GT500, así que sin ninguna inhibición abrimos la puerta izquierda para acomodarnos en el asiento del conductor, un Recaro forrado en piel, nos colocamos el cinturón de seguridad y presionamos el botón de encendido. El motor V8 con bloque de aluminio, de 5.2 litros supercargado con 760 caballos de fuerza cobra vida, con un rugido ensordecedor que instantes después se estabiliza.

Es hora de poner en acción a esta belleza, no hay tercer pedal y para accionar la caja de velocidades accionamos una perilla pues la palanca de fue sustituida por un enorme botón que hay que girar para encontrar la marcha correcta, encontramos la D de Drive e iniciamos la aventura. La primera vuelta es de reconocimiento, ubicar las zonas de aceleración y de frenadas fuertes, analizar las curvas lentas y rápidas y desde luego familiarizarnos con el tacto de la dirección, acelerador y frenos de esta bestia.
Entonces llega la segunda vuelta al trazado, respiramos profundo y damos rienda suelta a nuestro pie derecho. La aceleración es explosiva, instantánea, gracias a las 625 libras-pie de torque que llegan al eje trasero, y se mantienen empujando de forma constante conforme la transmisión automática de doble embrague inserta con rapidez una a una sus siete velocidades, todo aderezado con el sonido que el propulsor escupe por el sistema de escape, tan brutal y penetrante que podría deforestar un bosque completo a su paso.

No hace falta recargarse con furia sobre el pedal del freno para que los 1,900 kilos del Shelby GT500 reduzcan su velocidad para enfrentar las curvas, ni tampoco se requiere de un gran esfuerzo para trazar el giro, pues el nivel de adherencia es tan elevado que difícilmente podrás sacar de sus casillas a este deportivo, en parte gracias al arsenal de asistencias electrónicas ,a nuestra disposición y a que tenemos una buena superficie de contacto con los neumáticos, lo que no pone en aprietos el esquema de suspensión con amortiguadores regulables, que son parte de un conjunto estable y equilibrado.
Estamos encantados por la forma en cómo llega toda la energía del motor al asfalto permitiéndonos apuntar con certeza hacia la siguiente recta, ayudados por una dosis extra de refuerzos en la carrocería que reducen al máximo la torsión, porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Lo mejor de todo es que el motor no tiene una entrega bruta que torture al eje trasero, como en el viejo Shelby, sino más bien se percibe progresiva, aunque intensa.
Por desgracia el veinte se acabó y odiamos al reloj más que nunca, es hora de entregar el juguete, descendemos del Shelby con la adrenalina al tope, tratando de regresar de un mundo paralelo en el que el tamaño y el peso son incongruentes. No pusimos atención ni en el sistema de infoentretenimiento ni en la pantalla táctil de ocho pulgadas, es más, ni siquiera nos dio tiempo de encender el sistema de audio de doce bocinas firmado por B&O, y todo por culpa del motor, esa descomunal máquina supercargada que desarrolló ese sistema de 2.65 litros para romper con todo lo establecido, tal y como lo esperas, responsable de ese carácter agresivo que provoca su torque, disponible en todo el rango de revoluciones.

Los frenos soportaron el castigo sin ningún reclamo, con un tacto consistente y un pedal de recorrido corto. A estas alturas ya debe ser obvio lo que pensamos del Shelby GT500. Es un coche que debe ser celebrado, no sólo por superar a sus antepasados, con la electrónica de un vehículo de primer nivel, sino porque es impresionante por sí mismo, con una embriagadora experiencia de manejo, un proyecto nacido de la pasión deportiva de Ford, más que de una propuesta de marketing, en el que la diversión que ofrece es absolutamente auténtica.
Equipamiento
- Asientos: Deportivos Recaro de tipo cubo forrados en piel, con ventilación, calefacción y ajuste eléctrico para el conductor.
- Volante: Deportivo forrado en alcántara, multífunción, ajustable y con paletas de cambio.
- Entretenimiento: Sistema SYNC 3 con pantalla táctil a color de 8 pulgadas, con conectividad Apple CarPlay y Android Auto; equipo de sonido B&O con 12 bocinas.
- Más equipo: Espejos laterales eléctricos con proyección de cobra, luz direccional, calefacción y memoria, pedales de aluminio, difusor y spoiler traseros, rines de aluminio de 20 pulgadas.
Motor

- Tipo: V8 5.2 litros supercargado.
- Potencia hp/rpm: 760/7,300
- Torque lb.-pie/rpm: 625/5,000
- Tracción: Trasera.
- Transmisión: Automática de doble embrague de siete velocidades.
- Consumo combinado:
- 5.9 km/l.
Seguridad
- Bolsas de aire: Frontales, laterales, de tipo cortina y de rodilla para el conductor.
- Cinturones: De tres puntos, ajustables y con pretensionadores.
- Frenos: De disco de alto rendimiento con ABS.
- Otros sistemas: Control de tracción y estabilidad, monitoreo de punto ciego con alerta de tráfico cruzado, monitoreo de presión de neumáticos, cámara de reversa, alerta SOS post-colisión, anclaje LATCH para sillas infantiles.
La conductora ideal

- Nombre: Ana Karen Gutiérrez.
- Profesión: Influencer y abogada.
- Comida favorita: Los mariscos.
- Bebida favorita: Gin tonic.
- Pasatiempos: Caminar, escribir y viajar.
- TikTok: @anac_gtz
- Instagram: @anac_gtz
- YouTube: Ana Karen Gutiérrez.
A través de su cuenta de Instagram, la cual está enfocada a viajer, Ana Karen, originaria de Mexicali, muestra a sus seguidores lo fácil y divertido que resulta viajar sola y, al mismo tiempo, invitarlos a que descubran nuestro país y todas las riquezas culturales, arquitectónicas y de paisajes.
“Gracias a esto he tenido la oportunidad de conocer muchos lugares y, sobre todo, hacer amigos nuevos, ya que a la gente le gusta mucho el contenido que publico porque se enfoca en ser natural y sin falsedad”, nos explica.
“Me encantó este coche, su diseño se ve muy imponente y agresivo, además es muy rápido y te pone la adrenalina al tope; me gustó mucho el sonido tan fuerte del motor. También me agradó que no deja ser cómodo.”
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