Los mexicanos y su arraigo a los Vochos
POR: Excélsior el Sáb, 26 de Mayo de 2018, 02:54 pm
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Reúnen 300 modificados
En Pachuca la predilección y nostalgia por el vocho llevó a que los conocedores de la marca organicen anualmente un encuentro en la capital de Hidalgo, donde se dan cita para lucir las modificaciones que hicieron a sus unidades. Inicialmente el encuentro se hacía en la explanada de una tienda departamental, sin embargo, la demanda ha sido tal que ahora se organiza en instalaciones de la feria, denominando el evento como Bug Fest 9.
De acuerdo con Hugo Arzate, del club Enfriados por aire, en la edición de este año, que se hizo el 20 de mayo, se reunieron alrededor de 300 vochos modificados o tuneados. “Vimos la posibilidad de hacer este tipo de eventos, porque son autos con mucha historia, a los que la gente les guarda mucho cariño por todos los recuerdos que les generan”. A la exposición de este año se estima que acudieron entre tres y cuatro mil asistentes
Desde la infancia, tres vochos en su vida
La vida de Aarón González Hipólito, está ligada a un vocho desde niño. Recuerda que cuando cursaba tercero de primaria, su madre tenía un vocho, uno de los modelos de los años setentas.
Él y su hermana viajaban mientras su madre conducía el auto, desde Durango a la cabecera municipal de Guadalupe Victoria, ubicada a menos de una hora de esta capital.
Ahora tiene 37 años, y hace tres o cuatro años, se compró el último de los volkswagen que han marcado su vida, uno modelo 1998, “ese ya trae cosas eléctricas, del de mi mamá me acuerdo que traía las calaveras en las polveras y éste ya no”, dice mientras compara mentalmente los modelos que se llevan al menos tres décadas de diferencia.
Cuando era estudiante de la licenciatura en ciencias de la comunicación, se compró otro vocho, modelo 81 u 83 (no lo recuerda), sólo que para ese entonces su carro y él tenían la misma edad.
Sueñan recorrer México con el Team Pink
Fernando, Marisol y la pequeña Mía combinan sus labores diarias con la incansable labor de remodelar el Team Pink, un volkswagen sedán modelo 1981 con el que pretenden recorrer la República Mexicana.
Es tanto el cariño que esta familia de Ciudad Victoria, Tamaulipas, siente por su vocho, que este año decidieron hacerle algunas modificaciones, entre las que destaca la pintura exterior en tonalidades rosas y blancas, así como los asientos.
“Es uno de nuestros mayores sueños, recorrer todo el país a bordo de nuestro vocho, sabemos que no es un reto muy sencillo, por eso no nos desesperamos, ahorita estamos enfocados en su remodelación y en la formación de nuestra hija, el viaje se lo daremos de regalo a ella”, dijeron los jóvenes tamaulipecos.
La pareja tiene pasión por los volkswagen y relata que el obtenerlo les representó un gran esfuerzo. Por ello le tienen un cuidado especial al que denominan Team Pink, vehículo a bordo del cual realizan sus diversas actividades siempre acompañados de la pequeña Mía
Amor desde la cuna
El amor por la marca se va forjando desde la cuna, afirmó el ingeniero en sistemas, Fidel Chavarría Sánchez, propietario de dos volkswagen, uno de los cuales permanece en la familia desde que tenía la edad de dos años.
Se trata de un modelo 1967, el primer auto que llegó a la familia “por ahí del 77-78, cuando tenía dos años, en que lo adquirió mí papá”. “Este coche era de mi papá, viajábamos en él mi hermano, mis papás y yo.
Llegamos a meter hasta ocho personas dentro, que ahora que lo veo no sé cómo le hacíamos para caber”, cuenta el habitante de Pachuca.
Chavarría Sánchez recuerda que a los 14 años aprendió a manejar en el vochito que ahora es color rojo coral, pero que originalmente era beige y pasó por azul claro. “Mi papá trabajaba en Sahagún, mi mamá me llevaba en el carro por él y me dejaba manejarlo al ir a recoger a mi papá. Tenía como 14 años”.
Pero fue al ingresar a su carrera universitaria, en el Instituto Tecnológico de Pachuca, “por ahí del 98, que mi papá me lo hereda y en él me transportaba a la universidad”. Por el uso, -continua- la unidad requería mantenimiento diverso. “Incluso no tenía piso y le teníamos que poner pedazos de madera para que nuestros pies no se fueran hacia abajo”.
“Me hice el objetivo de que con mi primer trabajo lo arreglaría y mis primeras quincenas fueron para arreglar el coche hasta como se ve ahora. Podemos decir que el carro ha madurado con la familia, definitivamente no lo vendería”.
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