Lincoln MKZ: Amor a primera vista

POR: Cristian Moreno el Vie, 21 de Diciembre de 2012, 07:00 pm

Con una mezcla de nostalgia Lincoln presenta lo más sofisticado de su tecnología para dar vida al MKZ, punta de lanza de lo que veremos en el futuro de la marca de lujo del grupo Ford +16 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

Su resto. Lincoln no se quedará con ninguna idea, propuesta o solución que tenga alguna posibilidad devolverle algo de lo que alguna vez fue suyo y apostará todo por recuperar el mercado de lujo, del que alguna vez tuvo control absoluto, y para muestra sólo basta echar un vistazo al nuevo MKZ.

 

En esta ocasión, no sólo de tecnología se trata, la agresividad de sus líneas radicalmente futuristas con respecto a lo que actualmente se encuentra rodando por las calles, llamarán la atención de cualquiera que vea pasar a este auto, el más pequeño de los Lincoln, pero no por ello el más discreto. Sin embargo, cabe destacar que, lo más importante de esta propuesta no sólo se limita a lo que pasará con este sedán, hay que tomar en cuenta que la promesa de Lincoln, augura que el resto de los vehículos de su gama seguirán los pasos de su benjamín.

 

Si bien, ya desde la generación pasada del MKZ el nivel de equipamiento y algunas propuestas radicales nos sugerían que la marca pretendía rejuvenecer y hablarle a un nuevo cliente, más dispuesto a experimentar, con esta novedosa propuesta definitivamente superaron las expectativas, pues cualquiera que no supiera que es un auto de producción bien podría creer que se trata de un modelo conceptual.

 

Si los directivos de la marca hubieran decidido cambiarle el nombre al MKZ y experimentar con cualquier otro, las diferencias con respecto al diseño de la anterior generación habrían permitido su coexistencia en el mercado, pues al parecer, salvo por el sistema de infoentretenimiento, el nuevo modelo no comparte nada con su predecesor.

 

Aunque no hay queja alguna con respecto a su frontal, con una parrilla que retoma la propuesta del ADN de Lincoln, es su parte posterior lo que más sorprende. De nueva cuenta la calavera corrida hace su aparición en la marca de lujo de Ford y, aunque es muy delgada y estilizada, cuando se enciende es muy llamativa, enmarcando el nombre de la marca a todo lo largo de la cajuela.

 

Un alerón completa la propuesta de la cajuela, demostrando que, además de la estética, el diseño también sirve al mejor funcionamiento del vehículo, pues este alerón también ayuda a mantener la parte trasera del auto bien pegada al piso, aprovechando el flujo de aire que baja por el medallón del auto.

 

Cual nave espacial

Una vez habiendo recobrado el aliento era hora de ponerlos a los mandos y ver si al encenderlo seguía siendo tan sorprendente como cuando estaba apagado.

 

De entrada, el habitáculo recibió tantos cambios como el exterior y lo primero que nos dejó boquiabiertos fue su espectacular techo panorámico, tan llamativo por dentro como por fuera y muy alineado con la limpieza de su habitáculo.

 

Si bien ya desde la generación anterior era posible prescindir de la llave, ahora la marca también decidió que era hora de quitar la palanca de velocidades. En su lugar se han colocado botones, que comienzan por el de encendido y poco a poco nos va ofreciendo una a una las velocidades de una transmisión automática, como era de esperarse, de seis cambios.

 

El tablero va por el mismo tenor y la marca no se ha limitado a ofrecer un buen sistema de infoentretenimiento con lo mejor del My Lincoln Touch, también ha decidido cambiar la forma de mostrar la información de los diales, a partir de pantallas que se pueden modificar de acuerdo al gusto del conductor, para elegir entre los consumos de combustible, las estaciones de radio o incluso una especie de aguja, que simula de forma muy nostálgica un viejo tacómetro.

 

En la versión que Lincoln puso a nuestra disposición, el motor no era otro que el sorprendente V6 3.7 litros capaz de desarrollar la nada despreciable cantidad de 300 caballos de fuerza, que si los comparamos con los de la competencia, bien podrían estar a la altura de algunos deportivos muy bien dotados.

 

Con tales prestaciones no nos resistimos a la tentación de tomar la carretera, en ese momento la transmisión, que en la ciudad nos mostró su lado más confortable, comenzó a sacar su otra cara, gracias a las paletas de cambios que la marca dispuso, cual Fórmula 1, detrás del volante.

 

Llegó el momento de rebasar y, bajando los cambios con las paletas, subimos las revoluciones para exprimir a placer las 277 libras pie de torque que impulsaron al MKZ cual resortera, permitiéndonos dejar mordiendo el polvo a un deportivo alemán que no daba crédito a lo que sucedía.

 

La agilidad del auto y una muy buena torsión del chasis acompañan a su comportamiento dinámico, que si bien puede ser muy confortable y absorber las irregularidades del camino, cuando se le pide de algo más en maniobras bruscas no queda a deber.

 

Una cena de navidad a la que llegábamos un poco tarde puso a prueba las cualidades de este auto, que nos sorprendió tanto en la carretera federal que conecta al municipio de Tlalnepantla, Estado de México, con la autopista que nos llevó a Santa Fe.

 

Además del generoso espacio para el equipaje, donde pudimos cargar, sin padecer, todos los regalos que llevamos a la cena y un par de maletas; el tercer pasajero agradeció que sus rodillas no fueran castigadas, casi tanto como el comportamiento de la suspensión, muy generosa con sus riñones.

 

En el tema de la seguridad no tuvimos ninguna queja, si bien las asistencias electrónicas nos hicieron sentir como pilotos de carreras, pues en ningún momento sentimos que perdíamos el auto, también tenemos que agradecer que en caso de alguna colisión la marca ha equipado a este Lincoln con lo más sofisticado del mercado, como un control crucero extraordinario que modifica la velocidad del vehículo de acuerdo al auto que le antecede, así como el novedoso cinturón de seguridad trasero que incluye una bolsa de aire y que Ford estrenó en la Explorer.

 

En Estados Unidos se ha confirmado una versión con motor Ecobost de cuatro cilindros 2.4 litros, capaz de desarrollar 240 caballos de fuerza y 270 libras-pie de torque, que ayudaría a mitigar los consumos de combustible y a no perder potencia en ciudades muy altas como Toluca.

 

Cuidado, un nuevo rival ha llegado a escena, y si de lujo y sofisticación se trata este Lincoln tiene con qué convencer a un mercado que no necesariamente esté interesado en el clásico estilo alemán, al que otros pretenden tomar como bandera.

 

A DETALLE

 

Motor: V6 3.7L

Potencia hp/rpm: 300/6,500

Torque Lib.-pie/rpm: 277/4,000

Transmisión: Auto. 6 vels. con modo manual

 

EQUIPO

Asientos: Forrados en piel con ajuste eléctrico y aire acondicionado

Volante: Forrado en piel con controles de audio, computadora de viaje, manos libres y paletas de cambios

Entretenimiento: AM/FM, CD, MP3, navegador, bluetooth, auxiliar, USB, y bocinas THX

 

SEGURIDAD

Bolsas de aire: Frontales, laterales y de rodilla para conductor y pasajero, de cortina para las dos filas y en los cinturones de seguridad traseros.

Cinturones: Cinco de tres puntos

Frenos: De disco con ABS

Otros sistemas: Control de tracción y estabilidad, y control de curva

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