Jaguar I-Pace cambiará la historia

POR: Cristian Moreno el Vie, 06 de Julio de 2018, 07:20 pm

Mientras otras marcas se preparan para llegar a la era eléctrica, jaguar lanza la i-pace una camioneta que sorprende dentro y fuera del asfalto
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

FARO, Portugal.- Dicen por ahí que no hay que llegar pri­mero que, en todo caso, es más importante saber llegar. Jaguar se ha tomado muy en serio esta premisa pues, aun­que el arribo de la I-Pace al mercado mundial se susci­tó después de la aparición del Model X, la exponente de la marca inglesa aterriza en el mercado con una cla­se, presencia y prestaciones escandalosas, argumentos suficientes para no vivir a la sombra de la propuesta de Tesla. Muy al estilo británi­co, tipo James Bond, la prime­ra camioneta 100% eléctrica de Jaguar ha llegado “just in time”.

 

Y tampoco es que Tesla haya inventado el hilo negro, porque desde 1898 Ferdinand Porsche ya había desarrollado un vehículo utilitario impulsa­do por electricidad, conocido como P1. Pero de eso ya han pasado más de cien años, estamos en el 2018, y prometer un vehí­culo eléctrico no es cosa del otro mundo, todos lo hacen. Mientras algunas marcas ase­guran que pronto llegará su esperado mesías, otras ya tie­nen incipientes propuestas.

 

FOTO: Jaguar

 

Lo interesante de Jaguar es que más allá de las prome­sas, ellos rápidamente evo­lucionaron del concepto que presentó en el Salón de Los Ángeles de 2016 a un mode­lo de producción en serie que ya pusimos a prueba en ca­rreteras y terracerías de Por­tugal, así como en el circuito de Algarve.

 

La silueta es la de una lu­josa camioneta con una pro­nunciada caída coupé que, a simple vista, podría ser con­fundida con un vehículo co­mún y corriente; lo último que te pasa por la cabeza es que en el motor de esta be­lleza no corran hidrocarburos sino electricidad y, no es sino hasta que te pones al mando que te percatas que, a bordo no hay nada de común.

 

FOTO: Jaguar

 

Al oprimir el botón de en­cendido se activa un clúster de instrumentos que te hace saber que hay mucho más que una buena pinta, a bor­do de un vehículo que fusiona el espacio de una SUV con el comportamiento dinámico de un deportivo y el look de un crossover.

 

Las pantallas, tanto del tablero como de la consola central, proyectan raudales de información, tal y como si lo que se intenta conducir fuera una nave espacial. La autono­mía disponible, de acuerdo a la marca, es de hasta 480 kilómetros, lo equivalente a lo que un tanque de gasoli­na promedio ofrece en una camioneta de estas dimen­siones, que obviamente en­tre más aceleras más rápido se acaba.

 

FOTO: Jaguar

 

Con el precio de la telefo­nía celular por las nubes, lo primero que hicimos, antes de emprender la marcha, fue vincular el teléfono móvil con la I-Pace que, más allá de per­mitirnos poner música y re­cibir llamadas a través de las bocinas del sistema de audio Meridian, también nos conec­tó a internet, pues incluye la función de hotspot. Jaguar se distingue y su­pera a lo antes visto pues, los acabados, ensambles y materiales son mucho mejo­res que los de sus rivales di­rectos: piel nappa, aluminio, cuero, costuras de primera ca­lidad y aplicaciones en fibra de carbono verdaderas, que nos recuerdan que estamos a bordo de un auto premium y, efectivamente, a bordo de un Jaguar.

 

LA PRUEBA DE FUEGO

 

¡Click! El cinturón de seguri­dad está en su lugar y, ape­nas ajustamos el volante, pisamos el acelerador con fuerza, 3,2,1... en un instante sentimos las poco más de 513 libras-pie de torque bajo el pedal del acelerador, la nuca pegada al asiento y las manos firmes en el volante para con­trolar todo ese poder, que se entrega inmediatamente a los neumáticos como si se encen­diera un taladro y se estuviera dispuesto a perforar el asfalto, superando rápidamente los 100 km/h que la marca ase­gura es posible atacar en 4.8 segundos.

 

La dinámica de conducción es impresionante, tanto en ca­rretera como en el circuito, en parte gracias al equilibrio de pesos, con sus dos motores eléctricos montados uno en cada eje y a la tracción inte­gral que distribuye la poten­cia en los cuatro neumáticos, sacando provecho de que el peso de las baterías está ubi­cado en el piso del vehículo, al mismo nivel de los ejes. Los 400 caballos de fuerza a dis­posición en todo momento se sienten solventes para mover y echar a volar a las poco más de dos toneladas que pesa esta camioneta.

 

FOTO: Jaguar

 

Apenas se suelta el ace­lerador y el auto comienza a detenerse, tal como en los ca­rritos chocones de la feria, así que la experiencia de ponerlo a prueba en el circuito fue en­riquecedora, pues sin impor­tar cuan rápido atacamos las curvas del circuito, práctica­mente nunca tuvimos que pi­sar el freno ni contravolantear para corregir la transferencia de pesos casi inexistente. Im­presionante. Jaguar no llegó primero, pero definitivamente supo cómo llegar. 

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