El pecaminoso Audi R8 V10 Plus
POR: Cristian Moreno el Vie, 06 de Septiembre de 2013, 07:33 pm
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Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Según Darwin, en su teoría de la evolución de las especies, los procesos de adaptación a la hostilidad del entorno suelen provocar cambios que privilegian a aquellos que son capaces de hacerse más fuertes y poderosos ante la adversidad y si bien es un hecho que el científico inglés no consideró a los autos para escribir su tratado acerca de la selección natural, sus premisas explican perfectamente el porqué autos como el R8 se han vuelto más ligeros y poderosos.
Ataviado con un rugido más afinado y una buena cantidad de adecuaciones, que afilan las cualidades del R8 V10 plus que tuvimos a prueba, Audi transformó su vehículo más poderoso, para demostrar que la belleza del auto predilecto de Tony Stark también es la cúspide del desarrollo tecnológico de la marca de los cuatro aros.
Sería irresponsable adjudicar el mayor cambio de este bólido alemán al incremento de potencia de su motor que, a diferencia del V10 de 525 caballos de fuerza que solía ofrecer el viejo propulsor de la casa de Ingolstadt, ahora su corazón late con 25 caballos de fuerza extra.
Como suele suceder con este tipo de obras de arte, las modificaciones, por sutiles que parezcan, implican cambios que van mucho más allá de cuestiones estéticas y en esta ocasión incluyen una nueva transmisión S tronic de doble embrague que llega acompañada de una generosa provisión de fibra de carbono, que lo hacen casi 60 kilogramos más ligero que su predecesor.
El resultado de la dieta a la que se sometió este atleta podría parecer insignificante, sin embargo cuando desde su primera propuesta, la construcción de su chasis, ya presumía aluminio en toda su constitución, ganarle un gramo a la báscula evidentemente requirió un mayor esfuerzo.
La nueva transmisión provee de un mejor comportamiento a esta fiera, que ahora imprime de forma más rápida la potencia al sistema de tracción, el cual sigue jactándose de ser la octava maravilla, que distribuye de forma inteligente el poder a las cuatro ruedas.
Como en pocas ocasiones, esta modificación no sólo puede sentirse en la pista, sino también cuando se saca a pastorear a este lobo a mitad del pesado tránsito, pues los cambios son más agradables y sutiles.
Con un mayor empuje, los ingenieros alemanes también se encargaron de intervenir el sistema de frenos, que ahora son de carbón cerámicos y evitan la fatiga de maravilla, incluso cuando tenemos la libertad de pisar con confianza el acelerador. Definitivamente esta máquina cumple una de las premisas que caracterizan a las mejores del mundo, pues es capaz de frenar, incluso mejor, de lo que acelera, y vaya que ponerle resistencia a un V10 de 550 caballos de fuerza no es poca cosa.
Soberbio
Si bien un R8 puede ser todo, menos discreto, lo cierto es que esto forma parte de sus encantos. Estéticamente este bólido recibió algunas mejoras, que incluyen una nueva cara, la cual incorpora la característica iluminación diurna de LED.
Su parrilla se modificó para estilizar su arrogante frente y al verlo por detrás encontraremos detalles como las salidas de aire que aumentaron su tamaño para advertir que su ronco sonido no será exclusivo de quienes estén a bordo. Ése es tal vez uno de los apartados que los creadores de este auto pueden presumir más4, pues al acelerar a fondo el grito de este vehículo es capaz de intimidar a cualquiera.
Con el clima ideal para una escena de película encendimos el motor, después de un par de ajustes al asiento salimos a pisar el asfalto mojado, digna escena de los pequeños que en cuanto ven las primeras gotas de lluvia caer salen a correr, como si el agua fuera un elemento indispensable para la diversión.
Los primeros cambios, obviamente manipulados por las paletas ubicadas detrás del volante, nos sirvieron para sentir el empuje y medir las capacidades de su tracción, que presume una de las marcas más reconocidas de Audi, Quattro.
Las calles de la ciudad nos sirvieron para calentar motores, sin embargo, lo cierto es que lo mejor de este vehículo se puede sentir cuando se acelera a fondo. Anunciar que la transmisión es capaz de hacer cambios en fracciones de segundo no es arrogancia. La transmisión que en el pesado tránsito presume cualidades, demuestra su elasticidad y capacidades superiores cuando se lleva hasta altas revoluciones en modo Sport y nos ayuda a sacar lo mejor del motor.
A diferencia de otros súper deportivos, la condescendencia de este vehículo hace sentir a cualquiera como un experimentado piloto, en parte gracias a la configuración de un auto cuyo equilibrio de pesos y asistencias electrónicas lo ayudan a comportarse de forma muy segura y predecible.
Si acaso se llegan a desconectar algunas de las asistencias, la habilidad de las manos del piloto cobraría una relevancia significativa, pues sustituir el apoyo de sistemas como el del bloqueo electrónico del diferencial o el control electrónico de estabilización son palabras mayores.
La promesa de experimentar emociones sin límite, como sacadas del juego más provocador del parque de diversiones, que nos ofrece este auto con sólo verlo, se cumple cabalmente al ponerse al volante.
De verdad es una lástima que sólo se pueda compartir con un pasajero, pero evidentemente, aquí la premisa que de lo bueno poco se cumple cabalmente.
La cantidad de detalles y personalización que ofrece este vehículo están a la altura de su precio, que para México alcanzará los dos millones seiscientos noventa mil pesos, así que es cuestión de revisar la ficha técnica a detalle para saber a todo lo que acceden los afortunados que puedan desembolsar esa cantidad de dinero.
No cabe duda que con este modelo, los diseñadores de Audi fueron capaces de perfeccionar una de las ilusiones más grandes de cualquier amante de los autos: un R8 más rápido y más exclusivo, uno digno de el héroe de la película.
Especificaciones:
Motor: V10 5.2L
Potencia hp/rpm: 525/8,000
Torque lb.-pie/rpm: 390/6,500
Tracción: quattro
Transmisión: S tronic 7 velocidades
Velocidad máxima: 314 km/h
0 a 100 km/h: 3.6 segundos
Bolsas de aire:
Frontales, laterales y de cortina
Cinturones: Dos de tres puntos
Frenos: De disco con ABS
Otros sistemas: Control de estabilidad, bloqueo electrónico del diferencial, sistema antideslizamiento y dist. de la fuerza del frenado.
Asientos: De cubo con ajuste eléctrico.
Volante: Forrado en alcántara, recortado con controles de audio y computadora de viaje.
Entretenimiento: AM/FM, CD, MP3, USB, auxiliar, bluetooth y navegador.
Precio: Dos millones 690 mil pesos
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