Aston Martin, un siglo de elegancia y deportividad

POR: Marco Robles el Mié, 16 de Enero de 2013, 09:25 am

En 1913 Lionel Martin y Robert Bamford fundaron en Londres, Inglaterra, Aston Martin, uno de los fabricantes automotrices más emblemáticos del Reino Unido. +8 VER GALERÍA
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

La pasión de los británicos por el automóvil es incomparable. Muchas de las firmas con más tradición del mundo vienen de Inglaterra y el día de ayer la isla lució sus mejores galas para celebrar el centenario de Aston Martin, uno de sus hijos pródigos, que no sólo ha sido un aliado del agente secreto más famoso también ha mostrado su linaje en el mundo del automovilismo deportivo.

 

El 15 de enero de 1913 Lionel Martin y Robert Bamford fundaron en Londres Bamford & Martin, una compañía dedicada a la venta de vehículos fabricados por Singer, y donde también daban servicio a los autos de GWK y Calthorpe.

 

 

Martin era un veloz piloto de carreras y tras su victoria en el Ascenso a la Colina Aston y como una celebración a este triunfo, decidieron rebautizar la compañía como Aston Martin en 1914, mientras que su primer vehículo fue producido en marzo de 1915.

 

Desafortunadamente el inicio de la Primera Guerra Mundial impidió que la firma floreciera, ya que sus dueños tuvieron que unirse a las fuerzas armadas británicas. Sin embargo, en 1920 la compañía se movió a Kensington y volvieron al negocio.

 

La década de los veinte marcó el debut de la marca en el mundo del automovilismo deportivo. En 1922 dos Aston Martin compitieron en el Gran Premio de Francia y en 1928 entró por primera vez a las 24 Horas de Le Mans, competencia que ganaron en 1959 de la mano de Carroll Shelby y Roy Salvadori, ese mismo año el DBR1 consiguió el Campeonato Mundial de Autos Sport.

 

Tras varios problemas financieros y la Segunda Guerra Mundial, en 1947, David Brown Limited compró la compañía y ahí comenzó una de las épocas doradas de la firma con la aparición de los famosos modelos DB.

 

 

David Brown consiguió en 1964 una de las alianzas que más fama le daría a la marca al poner al agente 007 a los mandos del DB5, uno de los coches más aclamados y bellos de la historia, en el tercer filme de la saga Goldfinger.

 

James Bond, interpretado por Sean Connery, recibe un auto lleno de armas y gadgets especialmente diseñados para vencer al malvado Auric Goldfinger.

 

A partir de ese momento siempre se ha relacionado a la firma londinense con este personaje, y el DB5 ha aparecido en otros cinco episodios de esta franquicia, la más reciente en Skyfall, que se estrenó a finales del año pasado.

 

La década de los 70 trajo nuevos problemas financieros para Aston Martin y un nuevo cambio de manos, siendo comprada por el consorcio Company Developments Ltd. en 1972, aunque en 1975 tuvo que volver a ser vendida.

 

Sus nuevos dueños impulsaron una nueva estrategia y lanzaron el Vantage V8 en 1977 y el Volante convertible en 1978. Aún así la contracción económica hizo que en 1980 la compañía pasara a manos del empresario petrolero Victor Gauntlett, quien revivió la grandeza de la firma.

 

En 1982 recibió la Orden Real del Príncipe de Gales, y en 1986 Gauntlett consiguió que la marca volviera a formar mancuerna con James Bond en el filme Alta tensión, estelarizada por Timothy Dalton.

 

 

En 1994 Ford compró la compañía para incluirla en su grupo de marcas premium, y comenzó el desarrollo de nuevos modelos como los V12 Vantage, Vanquish y el DB9. Finalmente el 12 de marzo de 2007 un grupo encabezado por David Richards compró a Aston Martin por 848 millones de dólares.

 

Una historia llena de deportividad, triunfos y autos icónicos le dan brillo al nombre Aston Martin y anticipan un futuro con mucha adrenalina.

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