Godzilla, el devorador de gigantes
POR: Marco Robles el Mar, 06 de Mayo de 2014, 11:01 am
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Marco Robles | Colaborador
Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos
Godzilla es el nombre con el que los medios especializados comenzaron a llamar al GT-R, el coupé deportivo de Nissan que poco a poco comenzó a ganar respeto en las pistas de carreras por su dinamismo y altas prestaciones.
Inspirado en los robots de la serie japonesa Gundam, este coupé fue presentado en el Salón de Tokio de 2007, para revivir la leyenda de los Skyline GT-R de las décadas de los setenta y noventa.
El GT-R es un vehículo que impone y mucho. La fortaleza de sus líneas, el tamaño de su carrocería y el aspecto malévolo de su parte frontal le impiden pasar desapercibido.
Su aspecto exterior es más cercano al de los muscle cars americanos, que al de los deportivos europeos, con los que realmente compite, pero es hasta que lo retas en la pista de carreras cuando puedes entender por qué lo han considerado el matagigantes.
El motor es un V6 3.8 litros biturbo que genera 545 caballos de fuerza, 60 hp más que en la versión anterior, y el torque se elevó a 463 libras-pie, acoplado a una transmisión automática de doble embrague de seis velocidades, colocada antes del eje trasero para equilibrar los pesos, que envía la potencia a las cuatro ruedas.
Esta planta motriz es armada a mano por un ingeniero en un cuarto hermético, con temperatura controlada. Una vez que es terminado, se lleva al banco de pruebas donde permanece 44 minutos acelerando y desacelerando, para finalmente mantenerse 10 minutos al límite de las revoluciones, todo ello para comprobar su fiabilidad.
Según datos de Nissan este vehículo acelera de cero a 100 km/h en 2.7 segundos, con una velocidad máxima de 315 kilómetros por hora. El segundo facelift de este modelo, presentado en 2013, marcó un tiempo en el Nordschleife, el trazado completo de Nürburgring, de 7:18 minutos, lo que significa tres segundos menos que el modelo 2012 y 20 segundos más rápido que el modelo original de 2007.
Estar parado frente a él es una experiencia. Las manos sudan, el corazón late y el pie sólo quiere presionar el acelerador.
El interior quizá deja un poco que desear en cuanto a los acabados, sobre todo los asientos que parecen sacados de una tienda de tuning, sin embargo todo ello se olvida al comenzar a jugar con la computadora de la consola central que cuenta con una interfase desarrollada en colaboración con PolyPhony Digital, los desarrolladores del videojuego de carreras Gran Turismo que despliega informaciones de desempeño, aceleración y fuerzas G, entre otras.
El set-up del vehículo se puede modificar con tres interruptores que cambian la puesta a punto de la suspensión, transmisión y el control dinámico de estabilidad, para tener un confortable vehículo en el día a día o un devorador de asfalto en la pista.
Nuestro contacto con esta fiera fue en el óvalo de Nashville Superspeedway, una pista que hasta hace unos años recibía a la NASCAR Nationwide. El sonido del motor es una sinfonía de graves: ronco, imponente e incluso retador.
Tomamos la recta principal de la pista y como si tuviéramos un cohete comenzamos a acelerar a fondo, llevando al límite las revoluciones y sintiendo el poder de su empuje.
Su comportamiento en las curvas es excepcional, sus dimensiones nos hacían dudar de que fuera tam ágil como es en la realidad, y todo ello es aportado gracias al sistema de tracción integral, que reparte la potencia ya sea 100% en el eje trasero o 50-50, dependiendo de las necesidades de adherencia.
Los amortiguadores Bilstein y el DampTronic, que escanea 11 puntos de manejo, entre ellos velocidad, presión del acelerador, fuerzas laterales, torque y fuerza de frenado, para ajustar la rigidez de los mismos, aportan también un gran apoyo al dinamismo del auto.
Ahora entendemos cómo el GT-R puede pelear al tú por tú con vehículos que en algunos casos cuestan hasta 50% más, es ingeniería pura, pasión por las altas prestaciones y más de medio siglo de aprendizaje en las pistas de carreras.
Este vehículo es sin duda un clásico del presente, un coupé destinado a vivir en el Olimpo de los mejores deportivos de la historia.
A DETALLE
Motor: V6 3.6L biturbo
Potencia hp: 545
Torque lb.-pie: 463
Transmisión: Automática seis velocidades
Vel. máxima: 315 km/h
0 a 100 km/h: 4.0 segundos
Frenos: De disco Brembo con ABS y cálipers de seis pistones
Bolsas de aire: Fontales y laterales para conductor y pasajero, de cortina para las dos filas
Otros sistemas: Control de tracción y estabilidad, suspensión Bilstein con control automático de rigidez, tres modos de manejo: Normal, R-Mode y Off
Te contamos nuestra travesía de Guanajuato a Canadá al volante del Mazda3:
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