110 Años de Alfa Romero puro orgullo italiano

POR: Marco Robles el Vie, 19 de Junio de 2020, 06:28 pm

La firma fundada en Milán fue un referete de diseño y deportividad en sus primeros años, herencia que hoy busca rescatar, para brillar en este nuevo siglo
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

La Alfa Romeo es uno de los grandes orgullos de la industria automotriz italiana, una firma que enarboló la bandera tricolor en la mejores pistas de carreras de Europa y que hasta nuestros días es sinónimo de elegancia y deportividad.

 

Los orígenes de esta firma se remontan a 1906, cuando el aristócrata de Milán Ugo Stella fundó la filial italiana de la marca francesa Darracq, uno de los fabricantes galos más importantes
de la época.

 

Sin embargo, para finales de esa década las ventas de esos autos no eran las esperadas y Stella decidió fundar, junto con otros inversores italianos la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (A.L.F.A), el 24 de junio de 1910 en Milán, fecha en la que lanzó al mercado el 24 HP, su primer vehículo.

 

 

Este modelo fue desarrollado por Giuseppe Merosi, quien en 1909 había sido contratado como jefe de ingeniería de la nueva firma.

 

El motor 4.1 litros de este vehículo de cinco pasajeros generaba 24 caballos de fuerza y era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 100 km/h, cifras altas para esa época.

 

Además, demostró ser un vehículo de buena manufactura y gran equipamiento, por lo que la reputación de la nueva marca comenzó a verse beneficiada.

 

 

Para 1914 ya estaba desarrollando sus primeros autos de carreras, el biplaza GP1914, sin embargo, la Primera Guerra Mundial frustró sus planes e hizo que la compañía llegara a manos del empresario napolitano Nicola Romeo.

 

Romeo convirtió la fábrica de Alfa en un centro de producción de artículos militares, consiguiendo grandes ganancias, mismas que le ayudaron a terminar en 1919 algunas unidades que quedaron detenidas durante la guerra y también para comprar algunas otras propiedades.

 

Para 1920 el nombre de la firma cambió a Alfa Romeo y se estrenó en el Torpedo 20–30 HP, colocado en el bisel del logotipo de la firma, el clásico círculo que contiene del lado izquierdo la bandera de Milán, una cruz roja sobre un lienzo blanco, acompañado del dibujo de un biscione devorando a un hombre, emblema de la familia Visconti, quienes gobernaron la ciudad en el siglo XIV.

 

 

La década de los años 20 le trajo mucha gloria a la marca, convirtiéndose en una de las firmas más ganadoras en las carreras de autos, con lo que su fama como una marca de deportivos se hizo muy importante, de la mano de Enzo Ferrari, quien dirigía esa división.

 

Antes que finalizara la década de los 20 Romeo dejó la compañía y ésta fue rescatada por el gobierno italiano, convirtiéndola en un emblema de la opulencia del gobierno de Mussolini, que le inyectó mucho dinero para el desarrollo de vehículos de lujo y alto desempeño.

 

Sin embargo, los estragos de los bombardeos y la derrota del Eje Berlín–Roma–Tokio, en la Segunda Guerra Mundial, terminó con esta opulencia y los superautos, obligando a Alfa a enfocarse en vehículos más pequeños.

 

 

Pero, por el otro lado, sus autos de carreras seguían siendo máquinas espectaculares, sumando triunfos en la Mille Miglia, Fórmula 1 (donde ganaron la carrera inaugural en 1950) y la
Targa Florio.

 

A inciios de los 50 lanzó el 1900, que fue una revolución para la industria, pues era ensamblado por completo en una sola línea de producción y el chasis estaba fabricado en una sola pieza.

 

Al 1900 le siguió el Giulietta, el Giulia (dos nombres que hoy siguen en la gama de productos de la firma) y otros emblemáticos modelos como el GTA, el Spider y el 33 Stradale, lanzados en la década de los 60.

 

 

Tras años de problemas financieros y otros inconvenientes de pertenecer al gobierno italiano, FIAT compró  la firma en 1986 y creó la Fiat Alfa Lancia Industriale S.p.A.

 

Sin embargo, fue perdiendo poco a poco su identidad, con modelos que pretendían ser premium, con piezas de FIAT y más tarde también con elementos de General Motors, que fueron minando la reputación de la firma.

 

A mediados de la década pasada Sergio Marchionne delineó un plan para devolverle la grandeza, volverla a colocar como un orgullo italiano y un referente en los deportivos, mismo que nos trajo los espectaculares Giulia y Stelvio, dos modelos que honran la historia y los genes de Alfa Romeo

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