Toyota RAV4 te cambia la vida

POR: Actitudfem el Mié, 16 de Octubre de 2013, 12:57 pm

Toyota RAV4 te cambia la vida. Foto: Nacho Galar +16 VER GALERÍA
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Aunque he manejado desde los 15 años, cuando llegué a vivir en el DF dejé mi coche en casa de mis papás porque no podía concebir la idea de pasar tantas horas atorada en el tráfico detrás del volante… hasta que me subí a la Toyota RAV4.

 

Manejé esta camioneta (en blanco, una hermosura de verdad) por una semana y para cuando la tuve que entregar no sabía cómo explicarle al chico que vino por ella que estuve a una llamada de renunciar y huir a Tijuana con el vehículo. El pobre hombre me preguntaba: “¿Quieres que te la deje un día más?” ¡No! ¡Quiero que me des 12 horas de ventaja mientras trato de llegar a una frontera!

 

Y es que la RAV4 es más que una SUV o Minivan, son las comodidades de tener mucho espacio sin preocuparte de cómo te vas a estacionar. Aunque los primeros días manejé como si trajera tráiler, la RAV4 (que de aquí en adelante me referiré a ella como “la hermosa”) tiene integrada una cámara fabulosa que me deja estacionarme como si supiera lo que estoy haciendo. La cámara te marca líneas para que sepas hasta dónde te puedes echar en reversa, si estás muy separada de la banqueta o si hay una cubeta de franelero que está a punto de rayarte el coche.

 

En la misma pantalla táctil donde puedes ver la imagen de la cámara también tienes otras aplicaciones, como el GPS que me salvó la vida cuando me perdí por una hora en Santa Fe sin pila en el celular. Tiene entrada USB así que puedes conectar tu cel sin problemas (mientras no se te olvide el cable) pero además puedes utilizar el Bluetooth para hacer llamadas (controlas tu cel desde el volante y por medio de la voz, así que puedes usarlo aún cuando vas manejando) o para escuchar música y olvidarte de que existe algo llamado tráfico.

 

Otro de los detalles que amé es el magnífico botón que te permite guardar las preferencias de tu asiento. Entregar el coche en el valet parking, especialmente estos que se ajustan por medio de botones, implica que invariablemente te lo van a regresar con el asiento en posición de “me eché la siesta”, pero con picarle a un botón puedes guardar tus preferencias y regresar todo a su lugar en segundos.

 

Además de esto, la RAV4 se maneja delicioso. Puedes dar la vuelta en U usando sólo tu dedo meñique. A pesar de que los coches de mis papás siempre han sido automáticos yo había sido partidaria del estándar hasta la semana pasada. Les digo que esta camioneta me cambió la vida. Y es que cuando necesitas meterte entre los coches para sortear la manifestación, no hay nada como un volante suave que responda casi a tu pensamiento. Realmente una maravilla.

 

Por si fuera poco tiene un sistema de sonido que no les puedo adecuadamente explicar con palabras. En serio, aún si duras 10 minutos parada en el mismo lugar con los vidrios arriba, el clima prendido y la música a un volumen decente llegas de buenas a donde vayas.

 

Otra de las cosas mágicas de la RAV4 es su llave. No necesitas sacarla de la bolsa para abrir el coche ni para arrancarlo. Esto quiere decir que puedes llegar con las manos llenas de cajas, pegar la bolsa a la puerta para que se abra automáticamente, subirte y arrancar de inmediato sin tener que pasar minutos a oscuras en el estacionamiento vacío buscando las llaves y rogando porque nadie te asalte (sólo recuerda cuando te entreguen el coche en el Valet fijarte que sí sean tus llaves las que dicen que están en el portavasos, te lo digo por experiencia).

 

 

Encima de todo les puedo decir que en una semana subí a Santa Fe dos veces, viví la manifestación del 2 de Octubre (y todas las anteriores y posteriores), manejé al sur, me atoré en Polanco, fui al aeropuerto y me metí una perdida monumental en Periférico, todo esto con medio tanque de gasolina. La RAV4 tiene dos modalidades, ECO y Sport, para acomodarse a tus preferencias.

 

No me voy a meter en cuestiones de seguridad porque afortunadamente no me tocó probar las bolsas de aire (aunque les puedo decir que los frenos funcionan de maravilla) pero basta con subirte para saber que tienes suficientes bolsas de aire como para manejar sin miedo.

 

Y no es que sólo yo esté perdidamente enamorada de “la hermosa”, la RAV4 obtuvo este sobrenombre porque cada persona que se subió a ella en esa semana (y vaya que la probamos) se desvivió en comentarios de lo amplia, cómoda y bonita que es. Si alguien me quiere regalar una en Navidad, ya saben dónde trabajo.

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