El amor por el sedán en tiempos de SUVs
POR: Cristian Moreno el Vie, 12 de Octubre de 2018, 03:10 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Comprar un auto es la segunda decisión más importante en la vida de un mexicano (después de su casa), por lo que saber con cuál quedarte no es una elección que deba tomarse a la ligera.
Durante los últimos años la popularidad de las camionetas ha crecido como la espuma, y el año pasado en Estados Unidos, el mercado más influyente del mundo, los sedanes sólo alcanzaron los últimos cuatro lugares en el top 10 de los más vendidos.
Sin embargo, en México la fórmula aún es distinta y nuestro amor por las cajuelas todavía nos sigue llevando a las agencias a comprar sedanes, para poner sus ventas en los primeros lugares de popularidad.
Las razones abundan y sólo por mencionar algunas debemos recordar que: son muy cómodos y de fácil acceso, es sencillo conducirlos, caben en todos lados, su centro de gravedad es más bajo que el de una camioneta por lo que tienen más estabilidad, sus refacciones son más baratas que las de una SUV, así como sus costos de mantenimiento, gastan menos combustible y además ofrecen en muchos casos más espacio en el maletero para quienes tienen mucho que cargar.
Desde su arribo a nuestro territorio, Hyundai supo entender que al mexicano le siguen gustando las cajuelas y por obvias razones los sedanes de todos los tamaños, colores y motores; así que integró en su portafolio de productos desde opciones muy urbanas y accesibles, como el Grand i10 Sedán, que desde 188 mil 800 pesos ofrece bolsas de aire y frenos ABS, hasta el Ioniq, un sofisticado híbrido que se jacta de ofrecer una de las mejores relaciones costo-beneficio de la industria automotriz nacional.

Foto: Hyundai
Chiquito pero picoso
Como reconocimiento a la calidad de la manufactura de nuestro país, la marca surcoreana atrajo la producción de la quinta generación de Hyundai Accent al estado de Nuevo León, colocando a este modelo como un auto versátil, bien equipado y capaz de ofrecer tres versiones con distintos niveles de equipamiento, todas impulsadas por un motor 1.6 litros de 121 caballos de fuerza y 111 libras-pie de torque.
Con bolsas de aire, frenos ABS y Control Electrónico de Estabilidad (ESC) en todas sus versiones, el Hyundai Accent promete un consumo combinado de combustible de más de 17 kilómetros por litro de gasolina.

Foto: Hyundai
Su precio de entrada es de 232 mil 500 pesos y en el segmento donde más vehículos se venden en nuestro mercado, se ubica como una de las mejores opciones, distinguiéndose como un auto que, a pesar de ser accesible, tiene muchas cosas que presumir, como un sistema de infoentretenimiento con Apple Car Play
y Android Auto
y, a partir de la versión intermedia, el encendido por botón y cámara de reversa.
Todo cabe en un jarrito...
En el siguiente escalón, un poco más grande y equipado, el Hyundai Elantra no olvida la eficiencia de sus hermanos menores y con un motor de cuatro cilindros 2.0L promete rendimientos cercanos a los 18 kilómetros por litro, gracias a que fue sometido a una rigurosa dieta de materiales ligeros en su estructura que le permiten detener la báscula apenas por encima de los 1,200 kilogramos.
En la sinuosa carretera que conecta a San Cristóbal de las Casas con el Cañón del Sumidero, en Chiapas, nos fue posible poner a prueba su dinámica de conducción y, más allá de sus 147 caballos de fuerza, fue el empuje de sus 132 libras-pie de torque lo que más nos gustó, por toda la diversión que nos ayudó a exprimir a un vehículo que se sabe plantar muy bien en la carretera.
La transmisión que regula la fuerza del motor es de seis velocidades y es posible elegirla tanto manual como automática.
Los sistemas de seguridad del Hyundai Elantra son una de sus cartas de presentación por lo que no se conforma sólo con los básicos, también incluye, de serie, en todas sus versiones: Control de Tracción (TCS), de Estabilidad (ESC) y Distribución Electrónica de Frenado (EBD), mientras que la configuración de la puesta a punto es posible modificarla en distintos modos de manejo, eso sí a partir de la versión de entrada con transmisión automática.
Con cuatro versiones disponibles, el rango de precio va desde 279 mil 700 pesos hasta los $352,700.
Pone el ejemplo
Sin embargo, si lo que se busca es apuntar alto, muy alto, hay que voltear a ver al Hyundai Sonata, cuya mecánica fue retocada por Albert Biermann, uno de los ingenieros automotrices más experimentados del orbe, y responsable de la división de alto desempeño BMW M durante muchos años, antes de trabajar para Hyundai.
Este es uno de los vehículos que pueden ser catalogados como lobo con piel de oveja y pondrá en aprietos incluso a varios exponentes del segmento premium, por la forma en que se mueve.

Foto: Hyundai
Este sedán cuenta con dos motorizaciones, una más conservadora de cuatro cilindros 2.4 litros con 185 caballos de fuerza y 178 libras pie de torque y la más sorprendente, impulsada por un motor turbocargado 2.0 litros de 245 caballos de fuerza y 260 libras-pie, esa de la que nosotros nos enamoramos.
A bordo del este sedán todos los detalles han sido cuidados al máximo y, aún así, lo más increíble sigue siendo la experiencia al manejarlo.
Con el precio de un auto de un segmento más pequeño, la versión más accesible cuesta 388 mil 900 pesos, mientras que la versión con caja automática de ocho velocidades y motor turbocargado, con toda la farmacia de equipamiento, disponible en Hyundai, asciende a los 503 mil 600 pesos.
El niño bueno
El punto extra, ese que no se encontrará en otras firmas con este precio y configuración, llega de la mano del Hyundai Ioniq, un híbrido que rompe todos los récords de consumo eficiente de combustible y se pasa por el arco del triunfo los gasolinazos, eso sí, gracias a que el trabajo lo hace en equipo, con dos motores, uno eléctrico y otro de combustión interna, que en conjunto ofrecen una potencia de 139 caballos de fuerza.

Foto: Hyundai
No es necesario conectarlo a la corriente eléctrica pues las pilas que alimentan su motor eléctrico se recargan con las frenadas y con la inercia, además de que cuenta con un motor que funciona como cualquier otro de gasolina.
Su diseño es una obra de arte y obedece a la funcionalidad, pues corta el viento para aminorar la resistencia. Este vehículo representa un paso adelante en la evolución de la movilidad no sólo por sus rendimientos de combustible sino por toda la tecnología que incorpora.
La versión más accesible cuesta 399 mil 200 pesos y el más equipado 474,700 pesos.
Para elegir un sedán en tiempos de SUVs, al menos en Hyundai, sólo hay un requisito: amar al auto por sobre todas las cosas y disfrutar pasar tiempo con él.
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