Range Rover Evoque: La joya de la Corona

POR: Cristian Moreno el Mié, 26 de Septiembre de 2012, 12:09 pm

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Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

 

Qué fácil es enamorarse de un vehículo que a primera vista lo tiene todo: lujo, encanto y posibilidades.

 

De una de esas propuestas que con facilidad trasciende a los gustos y fronteras, con los argumentos suficientes para convertirse en leyenda, pues con el paso del tiempo todos quieren parecerse a él.

 

Pero eso ya estaba cantado. Desde que Land Rover presentó el proyecto de Evoque, en el Autoshow de Detroit de 2008 en ese entonces denominado como LRX, dio de qué hablar.

 

Una camioneta que nunca perdió los distintivos del modelo conceptual, atractiva y sofisticada, que desde que era sólo una propuesta hasta que llegó a la línea de producción conservó su presencia y personalidad. Ese toque futurista que parece acercarnos a una época adelantada a nuestro tiempo.

 

Ni siquiera hace falta encenderla para que llame nuestra atención. Su sola imagen y diseño atraen las miradas y, a pesar de que sus formas geométricas endurecen sus facciones, característica propia de un todo-terreno, en la Evoque esta composición tiene un atractivo muy particular que al mismo tiempo la hace lucir refinada y sofisticada, sin que haya lodo de por medio.

 

Poniendo un poco más de atención, la combinación de superficies y materiales proyectan calidad y fuerza a prueba de todo. Por momentos, incluso, es posible olvidar que estamos hablando de un todo-terreno pues los acabados bien podrían ser el atuendo para una gran fiesta y el cómplice ideal para lucir bien en alguna pasarela.

 

Cuando la marca decidió elevar la categoría de este vehículo otorgándole el apellido Range Rover también le estaba confiriendo cualidades muy particulares, que definirían el nivel de sus materiales y equipamiento, para un vehículo ya de por sí miembro de una familia Premium.

 

Y, si por fuera su sola silueta llama la atención, al acercarnos nos enamoramos de los detalles, pues descubrimos que no hay un solo rincón que no haya sido minuciosamente detallado.

 

Teníamos que hacer una revisión en tiempo récord, pues la agenda de los vehículos Land Rover es una de las más apretadas de la industria automotriz y de las que menos margen de maniobra ofrecen para evaluar a sus vehículos, así que nos subimos a Evoque con los ojos bien abiertos.

 

Al abrir la puerta y enfrentarnos a los detalles de sus interiores, la experiencia mantiene las expectativas en el más alto nivel.

 

La combinación de piel, costuras, insertos metálicos con superficies suaves al tacto y agradables a la vista, ofrecen una experiencia única al conductor y crean un ambiente único. Se nota que el trabajo de los diseñadores fue respetado por los ingenieros, pues a bordo de la Evoque las cosas no sólo son funcionales, sino también seductoras.

 

Oprimimos el botón y la echamos a andar. El sistema de infoentretenimiento nos permitió conectar el teléfono y el reproductor de mp3 y además marcar una ruta en el GPS.

 

De su presentación en el autódromo de los Hermanos Rodríguez recordábamos agilidad y un lobo con piel de oveja pues al ponerla en marcha parecería que no estamos a bordo de una camioneta y menos en una todo-terreno.

 

Los primeros kilómetros sobre el Periférico y sus obras nos permitieron sacarle provecho a su altura y desempeño, y aunque no fue necesario utilizar el sistema de tracción y altura que nos permiten ajustar la puesta a punto de la camioneta para mejorar su desempeño, de acuerdo a la superficie que enfrentemos, el solo hecho de tenerlo disponible nos hizo sentir seguros.

 

Al subir al segundo piso de esa vialidad pudimos exprimir el motor turbocargado 2.0 litros que genera 240 caballos de fuerza. Entre las subidas y bajadas que nos llevaron al sur de la ciudad pudimos retar las 250 libras pie de torque, y gracias a las paletas de cambio del volante disfrutamos la caja velocidades de seis cambios.

 

Por dentro el espacio es generoso y aunque a nuestra disposición sólo tuvimos la versión de cinco puertas, la marca también ofrece una coupé de tres, que se distingue de su competencia, y difiere apenas por unos cuantos centímetros, sin tener ninguna variación de precio.

 

Con el piso algo mojado todavía, por la lluvia que había caído por la tarde, pudimos poner a prueba el equilibrio, agilidad y balance del vehículo que, ayudado por una larga lista de asistencias electrónicas y el control de tracción, rueda firme y con seguridad, gracias a una suspensión que transmite la información necesaria al conductor, justo en ese momento recordamos que estábamos a bordo de una Land Rover y no de una camioneta común y corriente. Como si la chica con la que estuviéramos saliendo fuera además de atractiva y refinada, doctorada en mecánica automotriz (lo mejor de dos mundos).

 

El secreto de este comportamiento se le debe agradecer a un sistema denominado Adaptative Dynamic TM que vinculado con amortiguadores MagneRide TM es capaz de ofrecer un manejo más deportivo y preciso, capaz de adaptarse a las condiciones que el camino demanda.

 

En el rubro de seguridad, como digno inglés cuenta con todo lo necesario y más. A México llegó en tres distintas versiones y, aunque el precio podría parecer algo más elevado que el de algunos de sus competidores, lo que se paga bien vale la pena por tener a un vehículo fascinante, atractivo y capaz, digno representante de una marca que hoy tiene ganas de demostrar que es capaz de competir contra los más fuertes del mercado.

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