Porsche Boxster: un lobo con piel de oveja

POR: Cristian Moreno el Mar, 28 de Agosto de 2012, 11:40 am

Las puertas integran entradas de aire que mejoran su aerodinámica. +7 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

Quien en su mente aún tenga aquella idea de que éste es el escalón de entrada a Porsche, por favor olvídelo. Desde nuestro primer contacto con este biplaza en Saint-Tropez nos quedó claro que muy pocas marcas pueden presumir una carta de presentación que reúna todas las cualidades y atractivos de un Boxster, por lo que esta categoría es injusta para él.

 

Si bien es cierto, lo que motivó la creación de la primera generación de este convertible, presentado en 1996, fue la idea de fabricar un vehículo más accesible que el 911 en todos los sentidos, la sofisticación que ha alcanzado la marca alemana le ha permitido desarrollar un vehículo tan fascinante como algunos de los mejores deportivos del mundo, muy por encima de la mayoría de sus rivales directos.

 

El equilibrio que le confiere su motor central de cilindros encontrados, siempre ofreció un comportamiento extraordinario y un balance sobresaliente.

 

Sin embargo, el salto de la segunda a la tercera generación ha transformado por completo a este vehículo, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías, que han mejorado significativamente la experiencia de manejarlo y su desempeño.

 

Para presumir todas sus capacidades, Porsche echó la casa por la ventana organizando un fastuoso lanzamiento, con huracán incluido, que nos permitió comprobar las capacidades de ese vehículo en condiciones más que adversas.

 

Apenas bajamos del avión, en el aeropuerto de Chetumal doce de estas bellezas ya nos esperaban en plena pista, listas para despegar.

 

El equipaje de dos personas, que consistía en dos maletas medianas y dos mochilas cupo a la perfección en la cajuela delantera, por lo que ni siquiera tuvimos que abrir el compartimento de atrás, así que con el iPod y el teléfono sincronizados al sonido BOSE pusimos manos a la obra y el pie en el acelerador.

 

Las buenas condiciones del asfalto rápidamente nos permitieron alcanzar velocidades que ruborizarían a otros convertibles, pero que en éste, gracias a su rigidez estructural y a su increíble suspensión que le permite prácticamente pegarse al asfalto, pudimos disfrutar a placer.

 

La tecnología de su chasis en combinación con la arquitectura del motor central nos permitieron exprimir el trabajo de los ingenieros de la marca que pusieron a dieta al Boxster para restarle hasta 35 kilogramos, con respecto a la segunda generación, a pesar de que éste incorpora mucho más equipo y tecnología. Gracias en parte al uso de aluminio y aceros ultraligeros de última generación.

 

Incluso con el techo abajo, la insonorización de este deportivo nos permitió entablar una conversación y hasta disfrutar la música.

 

Entre que llovía a ratos y de pronto salía el sol, subir y bajar la capota eléctrica en nueve segundos y a 50 kilómetros por hora fue una bendición.

 

Era hora de meterle presión al Panamera GTS que nos dirigía, así que con el acelerador a fondo demandamos los 315 caballos de fuerza que el motor de seis cilindros de este Boxster S, de aspiración natural, nos había prometido, los cuales fueron suficientes sobre el piso mojado, pero para cuando el sol salió, tuvimos que cambiar al modo Sport+, donde la puesta a punto del auto cambió radicalmente convirtiendo al dócil Porsche que antes lucía como David Banner en Hulk. Fue en ese momento cuando aprovechamos el sistema Porsche Torque Vectoring (PTV), con bloqueo mecánico del diferencial del eje trasero, que te hace sentir que el auto se mueve sobre rieles.

 

Con la función Launch Control, pudimos comprobar los encantos de la transmisión PDK (Porsche Doppelkupplung) de siete marchas, capaz de exprimir la máxima capacidad de arranque y las 265.5 libras pie de torque de este auto increíble.

 

De vuelta a la lluvia, la nobleza de este roadster nos dejaba tomar las curvas y frenar el vehículo, como si la superficie estuviera seca y los estragos del huracán Ernesto fueran cosa de niños. Si los creadores de la tecnología PTV (Porsche Torque Vectoring) hubieran sabido lo divertido que es manejar su auto en estas condiciones, seguramente hubieran llevado un poco más allá los 66,900 dólares que piden por la versión más accesible de este vehículo, una obra de arte que pone muy en alto el nombre de la casa de Stuttgart.

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