Porsche Boxster: dos pases para el cielo

POR: Cristian Moreno el Vie, 28 de Septiembre de 2012, 06:58 pm

El Boxster incorpora una capota de tela eléctrica, cristales y seguros eléctricos. Foto: Especial +10 VER GALERÍA
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

No cabe duda que la seducción puede ser calificada como un arte y que, a lo largo de la historia del automóvil, Porsche se ha caracterizado por ser una de las marcas más distinguida en la materia. Para nadie es un secreto que, prácticamente, todos sus modelos pueden ser calificados como irresistibles, sin embargo, el nuevo Boxster definitivamente ha evolucionado lo suficiente como para convertirse en uno de los exponentes más sobresalientes en este arte.

 

Desde el primer contacto que tuvimos con este vehículo, en la costa de Saint Tropez, su línea nos dejó claro que sus intenciones no eran del todo buenas. Para cualquier mortal tener tan de cerca a un descapotable como éste le acelera el pulso y provoca malos pensamientos.

 

La buena noticia es que los ingenieros responsables de su desarrollo hicieron todo lo necesario para que los deseos que nos provoca el Boxster al verlo, puedan ser cumplidos si tenemos la oportunidad de ponerle las manos encima.

 

Entre otras cosas, cabe aclarar que, a diferencia de otros vehículos similares, éste no es uno de esos deportivos elitistas que excluyen a todo aquel que no tenga habilidades sobresalientes para la conducción. Por el contrario, la configuración de este descapotable, con un privilegiado equilibrio de pesos que en gran parte se le debe agradecer a su motor central, acompañada por una larguísima lista de asistencias electrónicas, pueden considerarse como las principales responsables de una escuela exprés de pilotos toda vez que, quien se ponga a volante de esta maravilla de la ingeniería, disfrutará del paseo y alcanzará límites que en un auto distinto serían imposibles siquiera de imaginar, tal y como ha ocurrido desde la primera generación de este vehículo.

 

El Boxster que tuvimos a prueba no fue otro que el modelo S, el más potente y equipado del portafolio, para el cual la marca ha dispuesto de un fascinante motor  de seis cilindros 3.5 litros boxer (con los cilindros horizontalmente opuestos), hecho de aluminio, capaz de desarrollar 315 caballos de fuerza.

 

Si bien la ligera construcción de su chasis, que empleó aceros ultraligeros de alta resistencia y aluminio para su fabricación, es la principal responsable de sus capacidades, no debe olvidarse que el corazón de esta belleza late tan fuerte como para empujar con hasta 266 libras pie de torque, que le confieren a este biplaza características de un ágil y atlético convertible.

 

Para un modelo así, la transmisión no podía ser otra que la más sofisticada de Porsche, una PDK de siete velocidades, que gracias a sus paletas de cambios al volante nos permitió divertirnos a placer y exprimir al máximo las capacidades de este motor que, a pesar de no ser turbocargado, es capaz de impulsar al auto con bastante facilidad.

 

Con los primeros rayos de la luz del día, decidimos descapotar el auto y salir a carretera. El toldo de lona, que es posible guardar de forma automática a una velocidad de hasta 50 kilómetros por hora, tarda aproximadamente nueve segundos en convertir a este auto en uno más desinhibido.

 

Y si ya de por sí su personalidad era múltiple, Porsche nos da la oportunidad de multiplicarla tres veces más, gracias al sistema de regulación de la puesta a punto, que nos ofrece de entre distintos niveles, para elegir el más pertinente de acuerdo a las circunstancias: Confort, Sport y Sport plus.

 

No cabe duda que pocas marcas serán capaces de ofrecer un escalón de entrada tan fascinante como éste que, además de la atractiva experiencia en la conducción, ahora también incorpora un sofisticado sistema de infoentretenimiento que incluye navegación y la posibilidad de conectar nuestro teléfono y reproductor de mp3 al sistema de audio, que cuenta con una pantalla táctil en la consola central.

 

Si bien es cierto, no es común tener alrededor de 80 mil dólares a la espera de ver en qué los gastamos, la realidad es que este Porsche prácticamente se ha convertido en un pequeño 911, combinando los atributos de una carrocería atractiva y seductora con una mecánica digna de llevar a la competencia. Una prueba más de que la belleza no necesariamente está peleada con la inteligencia.

 

El precio de entrada del Porsche Boxster es de 66 mil 900 dólares, mientras que para la versión S llega hasta 80 mil 700 dólares.   

 

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