Así es como F1 acabaría con el cuello y espalda de sus pilotos

La máxima categoría afronta un reto: reducir el porpoising, un rebote provocado por el efecto suelo que es criticado por el daño físico que causa a algunos pilotos.

POR: Redacción el Jue, 16 de Junio de 2022, 01:30 pm

Redacción

Redacción | Colaborador

Amamos los autos por eso nos adentramos en su mundo.

La Fórmula 1 se enfrenta a un tema complicado en el lado técnico: por un lado debe responder a las exigencias de algunos equipos y pilotos quienes están hartos del efecto rebote en sus cuerpo consecuencia del efecto porpoising, a la vez que existen escuderías han logrado lidiar mejor con esto y han adquirido una ventaja significativa sobre los quejosos. 

 

Las quejas de Mercedes desde el lado del director Toto Wolff así como Lewis Hamilton, quienes piden a la Fórmula 1 modificar el reglamento técnico que recién entró en vigor en 2022 para reducir el impacto físico sobre los pilotos ha encontrado eco en otros pilotos. 

 

El porpoising es la consecuencia del regreso del efecto suelo a los coches de la máxima categoría, utilizado en la década de los setenta y los ochenta en la máxima categoría con el objetivo de obtener mayor velocidad y, ahora, es parte de la reglamentación para favorecer los adelantamientos.

 

El efecto suelo obliga a que los coches vayan lo más pegado posible a la superficie. Los ingenieros tratan de reducir en el máximo posible su distancia contra el asfalto como un efecto de la carga aerodinámica aunque generando el efecto negativo llamado porpoising, un rebote de los coches sin rumbo, especialmente en las rectas donde los coches adquieren una mayor velocidad. Es en ese momento cuando se vuelve complicado porque a mayor velocidad más fuerte es el rebote que provoca una dificultad para controlar el coche, pero también un impacto constante sobre el cuerpo de los pilotos. 

 

 

“No es saludable”, dijo el francés Pierre Gasly, piloto de AlphaTauri después del Gran Premio de Azerbaiyán, una carrera callejera donde las irregularidades del asfalto expusieron más el problema. 

“Tengo una sesión de fisioterapia antes y después de cada sesión, porque mis discos vertebrales resultan impactados porque literalmente no tenemos suspensión y los golpes (generados por el coche) van a tu columna vertebral”, expresó el galo quien advirtió podía comprometer un poco de su salud por el rendimiento, pero no todas sus capacidades físicas: “intentamos pedirles que encuentren soluciones para evitar que acabemos con un bastón a los 30 años".

 

La misma queja proviene desde Mercedes por parte de un equipo que vio derrumbado su dominio en la era híbrida con la llegada de las nuevas regulaciones, y ahora piden una modificación en la normativa, cuando la temporada lleva su primer tercio disputado, bajo el argumento de que la salud de los pilotos está en juego. 

 

UNA SOLUCIÓN SENCILLA 

 

Ferrari también padece del famoso porpoising y basta ver las cámaras de televisión de sus pilotos para observar el rebote en sus cabezas, pero aunque ambos han mostrado su malestar el problema no parece ser la principal preocupación del Cavallino Rampante en estos momentos como si lo es la fiabilidad de sus motores. 

 

 

En Red Bull tanto Max Verstappen como Sergio Pérez parecen tener el tema controlado, en especial a la experiencia del diseñador británico Adrian Newey, reduciendo el efecto a lo mínimo posible permitiendo a sus dos competidores enfocarse en otros temas. 

 

Ante las quejas de los rivales desde Red Bull tienen una solución: elevar la altura de los monoplazas respecto al piso. Como ya explicamos, el porpoising se genera como efecto de tener una menor distancia entre el suelo del coche contra el asfalto. Ante una mayor altura esto cambiaría y los pilotos verían reducido el impacto en sus cuerpos. 

 

Esto tiene un punto en contra: a mayor distancia entre el coche y el asfalto se pierden las ventajas del efecto suelo y carga aerodinámica que se traduce en una reducción de las capacidades del coche y significa ir más lento respecto al resto, una solución que Toto Wolff, jefe de Mercedes, no ha tomado de la mejor manera. Ejecutar esto significaría perder más tiempo ante sus rivales del déficit que ya suman. 

 

La solución no es sencilla para la Fórmula 1. Cambiar en este momento las reglas parecería injusto para quienes han logrado solucionar este dilema, pero 2023 abre una ventana de oportunidades para reducir el impacto físico al cuello y la espalda de los pilotos. 

 

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