Pero sigue siendo (El rey) Ogier
POR: Gil Padilla el Lun, 10 de Marzo de 2014, 12:50 pm
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Gil Padilla | Coordinador
Me gusta el Porsche Panamera y siempre preferí a Alain Prost por encima de Ayrton Senna. Yo vi a los Chicago Cubs ser campeones de la World Series en 2016. Mi twitter es: @Gil_Padilla
LEÓN, Gto.- “Gracias Guanajuato por todo su apoyo”, dice Sébastien Ogier en un perfecto español, tras recibir su premio por ganar por segunda ocasión el Rally México. La gente reunida en el Foro del Lago para la ceremonia de premiación grita, alza los brazos y tras escucharlo, adopta al francés como uno hijo más de la tierra donde la vida no vale nada.
A Ogier sin duda la gente lo quiere. Desde el año pasado Sébastien se echó a la bolsa al público del Rally México con su victoria que parecía un preámbulo de lo que vendría el resto del campeonato, donde el galo y Volkswagen dominaron a placer la temporada del WRC y a su regreso un año después, esa victoria rinde sus frutos porque en la memoria de los fans el francés tiene arraigo.
Sébastien corre como en su casa. No hay lugar en este Rally por donde corra el Polo R WRC en el que la gente no le salga al paso. Vítores, brazos arengando y gritos al por mayor es lo que se ve y escucha cuando Ogier y su navegante Julien Ingrassia surcan la tierra de Guanajuato. Apenas la gente se entera que el Volkswagen se enfila a pasar por el sitio donde ellos están, cuando desenfundan cámaras, preparan flashes, alistan celulares para captar el momento. Quieren ver al campeón.
Otros tantos también hacen exactamente lo contrario. Guardan todo lo que pueda estorbarles, no quieren distracciones. Quieren ver a Ogier con sus propios ojos y no a través de un display o un lente. Quieren guardar ese momento para ellos; para su memoria. Para poder decir en el futuro “Yo vi correr a Ogier cuando vino a México”.
El Polo R WRC desaparece dejando tras de sí una nube de polvo mientras la gente baja los brazos y otros tantos revisan cómo les quedó la fotografía. No se dan cuenta que Sébastien deja una estela de tierra que huele y sabe a futura leyenda.
El nacido en Hautes-Alpes se marcha de México con el liderato del campeonato bajo el brazo. Con eso y con el cariño de los fanáticos de este país a los que les gusta que Ogier se ponga el sombrero de charro, se calce las botas y se empine una cerveza en recipiente gigante. Se va Sébastien a seguir corriendo en la temporada 2014 buscando refrendar su título, pero al menos el Guanajuato, en la tierra de José Alfredo Jiménez, Sébastien Ogier sigue siendo el rey.
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