Porte de aristócrata
POR: Cristian Moreno el Lun, 02 de Julio de 2012, 11:36 am
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Desde muy lejos su mirada felina, enmarcada por unas impresionantes luces LED, sugiere ser parte del cuadro intimidador de este Jaguar. Más de cerca su porte hace recapacitar a cualquiera, antes de atreverse a retarlo. A simple vista el XFR deja ver que fue dotado de las tecnologías más sofisticadas de la marca inglesa, para poner al alcance del conductor todo lo necesario para acechar con éxito a sus víctimas.
En nuestro primer encuentro nos fue difícil sostenerle la mirada, pero luego de unos instantes de haber quedado hipnotizados por su belleza optamos por recorrer su larga carrocería de casi cinco metros de largo, 4.961 para ser exactos, delineada por sus musculosas líneas que entonan con sofisticados acabados.
Los diseñadores de este vehículo dispusieron de un estilo que, a pesar de estar detenido, sugiere que el vehículo está movimiento.
Las enormes entradas de aire llaman la atención y además de la parrilla, enmarcada en cromo, debajo ostenta tres entradas más con la intención de ventilar un enorme motor 5.0 litros, en el caso de la versión R Supe cargado, capaz de desarrollar 510 caballos de fuerza.
Al llegar a su parte posterior nos percatamos que esos juegos ópticos también presumen LED, con la intención de mejorar la visibilidad e incluso la durabilidad de las calaveras, montada en uno de esos traseros digno de contemplarse.
Era momento de abrir la puerta. De inmediato la superlativa calidad de sus acabados y excelente combinación de materiales nos ofrecieron una experiencia única y exquisita.

En cuanto lo pusimos en marcha y encendimos el aire acondicionado, del tablero forrado en metal giraron unas pequeñas ventanillas por las que saldría una refrescante brisa. Vale la pena vivir esa pequeña pero impresionante muestra de tecnología.
El rugir del motor no nos permitió permanecer un momento más detenidos, el ansia nos comía y era momento de poner a prueba esta seductora belleza. De la consola emergió una perilla, que hace las veces de palanca de velocidades, vinculada a las paletas de cambio ubicadas detrás del volante.

En cuanto salimos de la redacción el piso mojado y las irregularidades del camino pusieron a prueba la suspensión dinámica adaptativa, una de las más sofisticadas de la industria automotriz, que mientras el conductor se enfoca en el camino ésta adapta en milésimas de segundos la amortiguación de los dos mil 370 kilogramos del vehículo, con la intención de obtener el equilibrio óptimo.
Llegamos a la autopista en un suspiro y en menos de lo que imaginamos a la ciudad de Cuernavaca. Durante el recorrido por la carretera nos sorprendió la increíble agilidad y recuperación de su motor supercargado, capaz de empujar con soltura a este enorme vehículo, gracias a sus 461 libras-pie de torque. Las asistencias electrónicas convierten a esta limusina de tracción trasera en un auténtico deportivo, digno heredero de la historia de Jaguar y, sobre todo, en un digno exponente de lo que un vehículo lujoso y confortable es capaz de hacer en el terreno de los deportivos.
Como buen vehículo Premium ostenta toda clase de amenidades, un sofisticado sistema de navegación e infoentretenimiento con pantalla táctil, vinculada con los controles al volante. Aunque tuvimos a prueba la más equipada de las tres versiones, lo cierto es que la ingeniería de la marca inglesa ha sido capaz de crear un vehículo equilibrado y atractivo, digno rival de los sedanes más lujosos del segmento y que, al menos en la versión R, es capaz de jugarle a modelos que se ostentan con grandes deportivos.
Respeto. La realeza está frente a nosotros.
(Fotos Nacho Galar)