FIRST Robotics, con vocación por la ciencia
POR: Martha Elena Blanco el Vie, 26 de Abril de 2013, 06:15 pm
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Martha Elena Blanco | Colaborador
LN. Amante de la velocidad desde la andadera, acelera tus pulsaciones junto a mí en la carretera infinita de la vida, eres mi copiloto yo soy tu driver lleguemos hasta donde no exista tacómetro que marque los límites. Incendiemos el asfalto.
En 1991, Dean Kamen, inventor del vehículo personal de dos ruedas Segway, inició FIRST Robotics Competition (FRC) como una novedosa forma de hacer que los jóvenes de preparatoria desarrollen su creatividad para cumplir ciertos retos y así, demostrar que la ciencia y tecnología pueden ser divertidas.
En aquel año eran 28 equipos, hoy, 22 años después, 426 escuelas de diferentes países, entre ellos Estados Unidos, Brasil, Israel, Canadá y México, se enfrentan en el campeonato mundial que se realiza este fin de semana en San Luis Missouri, no sólo para vencer en el reto de este año, Ultimate Ascent, sino para recibir uno de los 25 premios que la organización otorga a quien respete y promueva los valores de FIRST.
En esta aventura, el ganar es lo de menos, la recompensa mayor es aprender a resolver problemas reales y desenvolverse en un ambiente diferente al acostumbrado. Como los integrantes del CBOT’S 4, del Centro de Bachillerato Tecnológico 4, en Toluca, Estado de México, que, aunque es su tercer año como equipo de FIRST, la mayoría de ellos eran novatos.
“Es difícil que los chavos se interesen en dedicarle tanto tiempo a algo, porque hay que estar días enteros en la escuela, sábados y domingos, pero lo logran porque ellos tienen la actitud y el viaje es un incentivo para ellos”, contó Edgar Domínguez, mentor en la parte eléctrica.
El primer reto para CBOT’S 4, en esta ocasión, fue integrarse, pues muchos no comprendían la filosofía de FIRST. Sin embargo, con la emoción de ir a otro país, que en otra situación no lo hubieran podido hacer, consiguieron formar un buen equipo para enfrentar el segundo reto: el lenguaje.
En la competencia regional en Irving, Texas, el 22 y 23 de marzo pasado, fue difícil que se comunicaran al 100% con los otros equipos pero gracias al trabajo en conjunto y, en algunas ocasiones el lenguaje a señas, formaron una alianza con uno de los equipos más fuertes de la competencia y así consiguieron llegar a la semifinal.
La misión de CBOT’S 4 en FIRST no termina ahí. En lo que resta del año, analizarán los puntos fuertes y débiles de su robot para mejorarlo, aplicando nuevas técnicas y evolucionando su forma de pensar para prepararse para el próximo reto.
Las vivencias de FIRST han permeado en estas tres generaciones de esta escuela y varios muchachos continúan sus estudios en la carrera de mecatrónica. “Es gratificante saber que al salir de la prepa sigan estudiando y, además se acuerden que lo aprendieron haciendo un robot, con todos sus mentores”, explicó Edgar.
Otro de los incentivos para que los participantes continúen con su formación profesional son las más de 800 becas que ofrece FIRST, y las 150 organizaciones que creen en el proyecto, para alguna de las universidades en ingeniería y matemáticas más reconocidas en Estados Unidos como MIT, Harvard y, en nuestro país, en el ITAM y el Tec de Monterrey.
Más allá de una reunión de chicos inteligentes que arman un robot, este programa ha cruzado fronteras para cambiar miles de vidas. Aquí se está haciendo un gran esfuerzo por parte de inversionistas privados para que exista un regional nacional el próximo año y así, esta experiencia se amplíe a más estudiantes mexicanos.
Los ecos de First: de estudiante a mentor
Hace siete años, la Universidad Panamericana decidió iniciar su camino en FIRST Robotics Competition con el objetivo de desarrollar aptitudes para la creación de nuevos ingenieros. En 2007 formaron Panteras, un equipo que ha tenido, desde entonces, la mentoría de los ingenieros de General Motors. En esta primera generación estaba Luis Jaime.
Desde joven, Luis ya tenía una inclinación hacia la mecatrónica, por lo que esta oportunidad le vino como anillo al dedo. “Recuerdo que fue una gran experiencia convivir con los ingenieros.
Ese año construimos nuestro robot que se llamó Guacamole. El reto era recoger donas del piso y colocarlas en un rack, al final ganabas puntos extras subiéndote sobre otro robot”, recuerda Luis.
Era 2007 y Panteras logró el Rookie All Stars, premio que se da al mejor novato de la competencia.
El proceso de creación y de competencia en FIRST reafirmó su vocación y, sin dudar, se inscribió en la licenciatura de mecatrónica.
Casi al término de sus estudios, se acercó una vez más a la empresa que impulsó sus sueños, GM, donde estuvo un año como becario para después quedarse, siempre atento a continuar con el proyecto que despertó en él la ilusión de ser un gran ingeniero, ahora desde otro lado de la trinchera.
“Me convertí en mentor en la parte de electrónica y ahora nos toca formar a los chavos desde un punto de vista más integral.
Hay que enseñarles valores como el trabajo en equipo para que cuando sean profesionistas puedan desarrollarse con éxito tanto en la parte laboral como en la personal”, comentó.
Actualmente, Luis estudia una Maestría en Administración de Negocios, pero eso no impide que esté al pendiente de su equipo en el reto Ultimate Ascent en el campeonato.
El equipo de Panteras logró su pase al mundial de FIRST gracias al premio Engineering Inspiration, premio que se da al equipo que promueve el respeto y amor hacia la ingeniería y quienes la desarrollan, mismo que ganó gracias a su robot-mascota Paquito, que los acompaña a cada evento demostrando que la ciencia también puede ser divertida.
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