Grand Central Terminal, una historia en 100 años
POR: Los Editores el Vie, 01 de Febrero de 2013, 12:19 pm
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Los Editores | Colaborador
Amamos los autos, por eso escribimos sobre ellos @Atraccion360
La cantante Lady Gaga la menciona en su canción Telephone (Sometimes I feel like I live in Grand Central Station), ha salido en Superman, Cotton Club, Hombres de Negro, Armageddon, Madagascar, El hombre que sabía demasiado y en muchas otras películas. Cómo olvidar la escena final de Atrapado por su pasado, con Al Pacino y Sean Penn, que también se rodó ahí.
Grand Central Terminal es la estación de trenes más famosa del mundo y hoy cumple 100 años, en los cuales ha visto pasar trenes y personas que comen, admiran su estructura y viajan en el Ferrocarril Metro-North hacia los condados de Westchester, Putnam y Dutchess en el estado de Nueva York, y de los condados de Fairfield y New Haven en Connecticut.
En 1913 se le nombró como “Grand Central Terminal”, sin embargo, muchas personas continúan llamándola “Grand Central Station” aunque en realidad, ese es el nombre de la oficina postal que se encuentra cerca y era el de la antigua estación que estaba ahí.
La estación también es considerada la más grande en el mundo por sus 44 andenes y las 67 vías a lo largo de la estación. Existen dos niveles subterráneos que tienen 41 vías en el nivel superior y 26 en el nivel inferior.
Cuando la nueva estación del Ferrocarril de Long Island sea abierta, la estación Grand Central dispondrá de un total 75 vías y 48 andenes.
Para todos los que no conocen la estación o aquellos curiosos que quieran saber más sobre ese edificio de arquitectura clásica, o beaux arts, de Estados Unidos a principios del siglo XX, dónde millones de personas se han tomado una foto, hablemos de detalles.
En la fachada exterior, se encuentra una estatua de Mercurio acompañado de Hércules y Minerva. El vestíbulo principal tiene un techo interior que se encuentra a unos 40 metros de altura, con tres ventanas que llegan a los 23 metros.
En los trenes de la central viajan diario alrededor de 125 mil pasajeros y tiene más de 500 mil visitantes que pueden acudir a sus 103 comercios y ser de los que disfruten una de las 10 mil comidas servidas.
Como en toda estación de trenes, hay personas distraídas que olvidan sus pertenencias, alrededor de 19 mil artículos perdidos y encontrados, de los cuales, los abrigos son los más frecuentes con más de dos mil al año.
A pesar de la majestuosidad de la terminal, estuvo a punto de desaparecer. En 1960 el edificio iba a ser demolido, pero un grupo de personas, encabezadas por Jacqueline Kennedy Onasis, efectuaron una campaña para proteger la central. Años más tarde, en 1983, se logró que fuera inscrita en los Registros Nacionales de Lugares Históricos.
Años más tarde se comenzó la restauración, que según aquellos que la conocieron antes de que cayera en decadencia en las década de 1970, ha recuperado todo su esplendor.
Su diseño de la terminal se comenzó en 1903 y se inauguró 10 años después, funcionando en toda su capacidad a partir de 1927. En esos tiempos, Grand Central fue tan importante como lo son en nuestros días los aeropuertos.
En la actualidad no se le quita importancia y mucho menos se ha convertido en un museo, más bien, es un edificio que sirve de terminal a una buena cantidad de líneas de trenes para todo el país y algunas ciudades en Canadá.
La Grand Central, en estos 100 años, se ha llenado de historias alrededor de sus pasillos de mármol, tal es el caso de la anécdota que envuelve el significado de ver bellotas y hojas de roble por todas partes.
Si da un vistazo por el edificio, verá un montón de bellotas y hojas de roble, por cada rincón, todo surge por un dicho, from an acorn a mighty oak shall grow, es decir, de una bellota puede nacer un poderoso roble. Cornelius Vanderbilt era de una familia humilde y llegó a hacer gran fortuna en el siglo XIX dedicándose a los transportes como barcos y trenes de vapor.
Cornelius no tenía un escudo heráldico como las familias apoderadas, así que se dispuso a crear el suyo, a base de bellotas y hojas de roble.
Otra de las grandes historias que envuelven la terminal de trenes, es la de la Galería de los Susurros, ubicada en la zona de los restaurantes cerca del famoso y más antiguo de los negocios, Oyster Bar.
La acústica de sus arcos de cerámica conseguirá que los susurros que hagas en una de las esquinas se escuchen perfectamente en la esquina opuesta. Por ello, para los neoyorquinos, es un lugar muy popular para las propuestas románticas.
Si de secretos hablamos, mucho se ha escrito sobre el Track 61, la plataforma secreta bajo el Waldorf Astoria Hotel usada por Franklin Roosevelt para esconder al mundo su parálisis. Es inaccesible para el público pero si se pregunta en la estación, te muestran la puerta secreta.
Las historias nunca terminan, pero no hay nada como ir y conocer cada una de las curiosidades y bellezas que hay en esta emblemática estación de trenes que cumple 100 años y piensa festejarlo en grande.
El Centenario del Grand Central cobra vida el 1 de febrero. Ya son 100 cumpleaños celebrando con exhibiciones, ofertas especiales, presentaciones, oradores notables, entretenimiento, sorpresa oportunidades de fotos y mucho más.
Si quiere saber más sobre el calendario de esta celebración, entra a su página web www.grandcentralterminal.com o www.grandcentralterminal.com. Puedes compartir tu experiencia a través de las redes sociales: GrandCentralTerminal en facebook y GrandCentralNYC en Twitter.
(Con información de Rocío Vargas/ Especial)
Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de jediteam.mx