Cuando un Versa puede ser mejor que una Tacoma
POR: Redacción el Sáb, 10 de Julio de 2021, 07:36 am
Redacción | Colaborador
Amamos los autos por eso nos adentramos en su mundo.
Desde hace casi 20 años, la industria automotriz mexicana ha vivido bajo una dieta muy estricta: poco chocolate. Como todos saben, los autos importados ilegalmente de Estados Unidos son llamados de esa manera. Esa importación ilegal, que tanto daño ha hecho en el pasado, volvió a representar una amenaza con las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador a favor de la legalización de estos coches irregulares que ya están en el país.
¿Por qué legalizarlos es malo? Para aquel que no acompaña el mundo de los automóviles y su industria, esa medida pudiera parecer que ayuda al que menos tiene a conseguir un vehículo. Puede sonar hasta justa. Desafortunadamente es todo lo contrario.
El primer punto en contra de ese argumento es que una mercancía que entra de manera irregular a un país se llama contrabando. El segundo es que se pueden importar autos usados de forma legal, pasando por inspecciones y pagando impuestos aduaneros.
Se importan de manera irregular, porque son más baratos, pues se consideran basura en el vecino del norte puesto que sufrieron un daño que costaría más caro repararlo y es más difícil que pasen las pruebas para que vuelva a circular. Como en México tenemos reglas laxas y un costo de mano de obra menor, la ecuación pasa a tener sentido, comienza a ser negocio.
El hecho baja las ventas de autos nuevos. Muchos dicen que el que compra un chocolate no es cliente de uno nuevo, pero entre 2013 y 2016, cuando tuvimos los mejores años de la industria, fue justo cuando las fronteras estuvieron más cerradas.
Muchos, en lugar de pagar 280 mil pesos por un Nissan Versa 2021 nuevo y con garantía, prefieren pagar lo mismo o hasta un poco más por una Toyota Tacoma 2009, importada ilegalmente. El detalle es que probablemente esa Tacoma haya sido recuperada y sea un vehículo de los llamados savage, que puede dar muchos problemas, y el cliente incauto piensa que está comprando un auto mejor y más seguro, cuando puede ser todo lo contrario.
En ciudades medianas y chicas es donde el fenómeno es más fuerte, ya que la gente tiene menos capacidad adquisitiva y con frecuencia menos acceso a la información.
No estoy hablando sólo de la pérdida de empleos e inversiones en una industria que representa 3.4% del PIB en México, más importante que esto, representa dos millones de empleos directos en sus fábricas y eslabones de producción, también las finanzas personales de los que menos tienen se verían afectadas, pues el precio de los seminuevos será afectado por el aumento de la oferta.
Sí, hay casos enlos que vale la pena comprar un usado importado de Estados Unidos, principalmente si puesto que vienen del sur del país vecino, donde las inclemencias del clima no le pegan tanto como en el norte. Un auto con cinco años de uso en EU probablemente esté en mejores condiciones que uno usado aquí. Pero esto está bien de forma individual, legal y medida, pero comprar un auto importado ilegalmente es correr el riesgo de que tu Tacoma salga peor que un simple Versa. Y eso, igual que la idea de regularizarlos, no me suena nada lógico.
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