Aprendiendo a volar en el Porsche Driving School
POR: Cristian Moreno el Mar, 18 de Diciembre de 2012, 06:45 pm
+9
VER GALERÍA
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Cinco de la mañana, el día apenas despuntaba pero como hace mucho no nos ocurría el insomnio, propio del primer día de clases, ya nos tenía de pie desde antes que sonara el despertador. Era momento de regresar a la escuela y el no llevar libros sino un Porsche como material didáctico definitivamente fue una de las razones que nos convencieron.
Para comenzar a calentar decidimos sacar todos nuestros apuntes y ponerlos en práctica en los 143 kilómetros que nos separaban del Autódromo de Amozoc.
La ciudad apenas comenzaba a despertar y para cuando intentó atraparnos en el pesado tránsito nosotros ya estábamos por llegar a la carretera.
Lo cierto es que el sedán que conducíamos, híbrido por cierto, no era precisamente el auto más deportivo del garage. Sin embargo, al ver llegar a la pista a otras buenas marcas que no eran Porsche, nos dimos cuenta que nada de lo que hubiéramos podido llevar estaría a la altura de lo que los vehículos de la casa de Sttutgart ofrecen.
Cambiamos de montura y nos pusimos a bordo de un Panamera GTS, uno que ya llevaba toda la semana trabajando en la Driving School y que, salvo por un cambio de neumáticos, no había sufrido mayor servicio o reparación. Es ahí donde Porsche le saca una buena ventaja a sus rivales, incluso a algunas marcas enfocadas en desarrollar súper deportivos.
El equilibrio que ofrecen los autos de la casa de Sttutgart permite que se muevan con la misma soltura tanto dentro como fuera de la pista, siendo ésta una de las cartas más fuertes de la casa.
A nuestro lado había prácticamente de todo, la gama completa que iba desde los nuevos Boxster hasta uno que otro GT3, todos con ese porte que caracteriza a un Porsche. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta que, a pesar de que las dimensiones eran muy distintas, tanto Cayenne como Panamera estaban a la altura de sus hermanos menores. Más tarde pudimos comprobar que la polémica acerca de su desempeño era un tanto estéril, pues sabiéndolos llevar ambos son capaces de hacer cosas extraordinarias dentro de la pista, como una sesión de drifting a bordo del más reciente modelo del Cayenne S lo comprobó.
El nivel al que pudimos acceder en la escuela de manejo fue el Master, uno en el que se consideran aspectos tales como la transferencia de pesos a la hora de realizar maniobras bruscas, las trayectorias ideales para mejorar el desempeño de un vehículo a la hora de llevarlo a la pista, la forma correcta para esquivar un obstáculo, incluso en curvas, así como otros ejercicios que nos permitieron llevar al límite el Panamera, para evidenciar de sus cualidades.
El uso de la tecnología no faltó a la cita y es que cuando de sacarle el mayor provecho a un Porsche se trata nada está de más. Mientras los participantes llevaban un Cayenne sobre la pista, una cámara grabó toda la rutina.
En cuanto se comenzó a reproducir el video las pantallas frente a nosotros evidenciaban los errores inconscientes que realizamos al conducir, algunos fatales, otros no tanto, pero todos del tipo de esos que seguramente la mayoría de los conductores cometen todos los días al salir a las calles; por ejemplo, la forma en que se toma el volante, pues por más argumentos y pretextos que demos para justificar que lo agarremos sólo con una mano o fuera de las 9 y las 3 que marca el reloj, saldrán sobrando.
Más tarde, un GPS midió las trayectorias, aceleraciones y frenadas que hacíamos al trazar trayectorias sobre la pista. Vale la pena destacar que ahí fue donde los buenos conductores salieron a relucir, pues incluso a bordo de un Cayenne uno de los participantes superó le conducción de otros que corrían con autos mucho más pequeños y deportivos.
El instructor no dudó en recordarnos que la mejor forma de tomar una curva es entrando lento y saliendo rápido y que la forma más segura de controlar la velocidad y las llantas de un vehículo es cuando éstas todavía están derechas.
Definitivamente, nuestro regreso a clases, valió la pena. Tras dos días metidos en la pista, más que sentirnos pilotos, aprendimos que aún hay mucho por conocer y que la forma de llegar más rápido siempre es la que más medidas de seguridad considera.
En cuanto a la marca, decir que salió invicta es poco y aquellos que llegaron a bordo de cualquier otro auto, por exótico que fuera, suspiraron al ver al resto de sus compañeros ir a casa en un Porsche.
¿DE QUÉ SE TRATA?
La temática y desarrollo de cada curso varía de acuerdo al nivel de experiencia de los participantes, sin importar el vehículo con el que se viva la dinámica.
»PRECISION: El objetivo es familiarizar al participante, enseñarle a actuar y a reaccionar adecuadamente ante un Porsche. El participante tendrá su primer contacto con un circuito profesional de carreras. Se le mostrarán los avances en cuanto a la tecnología de los vehículos y se le entrenará en prevención de accidentes automovilísticos.
»PERFORMANCE: Curso para capacitar en un manejo deportivo avanzado a los conductores que ya han participado en los ejercicios del primer nivel. Las lecciones del segundo nivel profundizan los conocimientos que los clientes tienen sobre las capacidades de los vehículos Porsche. De la misma forma, ahondan en el desarrollo de habilidades para evitar accidentes en situaciones extremas.
»MASTER: El objetivo de este curso es proveer un alto nivel de conducción segura y deportiva con el uso de elementos electrónicos de telemetría y el apoyo personalizado de instructores certificados por Porsche AG.