Porsche presume su historia
POR: Martha Elena Blanco el Jue, 06 de Diciembre de 2012, 10:47 am
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Martha Elena Blanco | Colaborador
LN. Amante de la velocidad desde la andadera, acelera tus pulsaciones junto a mí en la carretera infinita de la vida, eres mi copiloto yo soy tu driver lleguemos hasta donde no exista tacómetro que marque los límites. Incendiemos el asfalto.
Cuando pensamos en Porsche rápidamente nos vienen a la mente bólidos que son capaces de erizarnos la piel al sentir el vértigo de la velocidad, pero también estos autos son un pretexto para convivir con apasionados de la marca en un festejo: El Porsche Parade, en su séptima edición logró reunir aproximadamente a 140 vehículos de la casa de Stuttgart y a sus entusiastas dueños.
El punto de partida fue el estacionamiento de la Universidad Iberoamericana, en Santa Fé. El clima parecía que no ayudaría mucho a la experiencia, pues la llovizna y el intenso frío congelaba por instantes a los participantes. Sin embargo, al rugir los motores todo cambió.
Poco a poco comenzaron a llegar las joyas automotrices dando lugar a una mezcla variada entre lo antiguo y lo moderno, todos luciendo el mismo ADN que distingue a Porsche. En el evento se apreciaba la evolución de los diseños, como la del 911 que desde los sesenta se mantiene hasta nuestros días.
Los Boxster S del año contrastaban con los clásicos que mostraban su placa de autos antiguos, o el Cayman que con su color verde pistache resaltaba en el contingente. Por supuesto no podían faltar la Cayenne y el Panamera.
Esperamos a que la lluvia cesara para recibir a los soberbios representantes que abrirían el paso a la Caravana: el emblemático 917 con su decoración azul cielo y naranja de Gulf, el 962 (ganador de las 24 Horas de Le Mans en 1987) y un Carrera GT que nos guiaron al Centro Pegaso, en Toluca.
Para compartir esta experiencia nos pusimos a bordo de un Boxster S, uno de los más recientes lanzamientos de la firma alemana.
Estilo, lujo y adrenalina en familia
En el camino la pintoresca caravana no dejó de llamar la atención: los deportivos enfilados impresionaban a la gente que transitaba en la carretera, que nos cedía el paso, y los lugareños observaban atentamente el espectáculo de 140 Porsche reunidos.
Ya en la pista, nos ganaba la emoción por pisar el acelerador a fondo pero, como en todo, el orden es fundamental. Así que nos alineamos en un grupo y esperamos pacientemente nuestro turno, platicando y admirando estos vehículos.
Creímos que serían vueltas tranquilas y con buen ritmo, pero arriba de un Porsche y en un trazado diseñado para correr la amabilidad se olvida. Pronto nos encontramos en una competencia lámina a lámina con varios 911 Carrera por ver quién era el más rápido.
En el modo Sport Plus el auto respondía muy bien y la recta no representaba problema, pero las curvas fueron nuestra especialidad.
Las emociones crecieron tanto que parecía que estábamos en una carrera, en algunas curvas el auto comenzó a derrapar, fue momento de utilizar nuestra última arma que nos ayudaría a adherirnos más al piso: el alerón trasero. En nuestra siguiente oportunidad logramos rebasar a una buena parte del contingente gracias a la aerodinámica del Boxster.
Así, una vez más lo moderno y lo antiguo conviven en un espacio no para demostrar quién es el mejor, sino para que recordemos vívidamente toda la historia que hizo que Porsche sea todo un referente de emoción.
Aclaración:
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