Cadillac CTS: Atrevido y digno de presumirse
POR: Excélsior el Mié, 25 de Abril de 2018, 07:10 pm
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Tener un apellido legendario es una gran responsabilidad y puede verse de muchas formas: con orgullo y admiración pues, con el simple hecho de mencionar de dónde vienes, como por arte de magia, se te abren puertas, para otros como una pesada carga que te obliga a hacer las cosas mejor que los demás. De una o de otra forma, lo cierto es que, cuando hay abolengo de por medio, es imposible pasar desapercibido.
Conscientes de ello, los responsables de Cadillac decidieron dignificar su trayectoria e historia y recuperar el brillo de la leyenda, que inspiró a figuras como Elvis Presley y a la misma casa blanca para mover a sus presidentes a bordo de sus vehículos.
Y es que, desde su nacimiento, allá por 1902, Cadillac representó algo más que lujo y exclusividad, pues desde siempre fue relacionada con la innovación, la cual, durante largo tiempo, le permitió ser referente de la moda, la tecnología y la cultura de la Unión Americana.
Así que, para recuperar aquel atractivo que definió a la marca en sus años dorados, los ingenieros y diseñadores de GM se sacudieron el tiempo, se aflojaron la corbata y se inspiraron para diseñar un vehículo atrevido, digno de presumirse, donde quiera y ante cualquiera.
Su figura afilada y formas geométricas de trazos definidos son la carta de presentación del nuevo Cadillac, una imagen que cumple cabalmente la misión aunque, para dignificar tan fuerte personalidad, había que hacer algo más: dominar las pistas y aprender a volar sobre el asfalto.
General Motors se dio a la tarea de impulsar un equipo de carreras, uno capaz de desarrollar motores y tecnologías, que pudieran transformar el portafolio de productos de Cadillac en uno de los más apetecibles de la industria automotriz: motores turbo, rapidísimas cajas de cambios, que además fueran más eficientes, suspensiones dignas de vehículos deportivos y materiales a prueba de todo, el complemento perfecto de una transformación.
Apenas comenzó la batalla, al calor de las carreras, en 2004 y tras unas cuantas temporadas el equipo de carreras de Cadillac acumuló 26 victorias, 91 podios y 22 pole positions con los CTS-V Sedán y CTS-V Coupe de carreras.
Ganó en cinco ocasiones el Campeonato Mundial de Constructores de Pirelli, incluyendo las series de las tres últimas temporadas, así como las de 2005 y 2007, para poco después brillar en los prototipos de las 24 de Daytona y en la serie IMSA.
La renovación, obviamente, consideró como piedra angular del cambio la experiencia de a bordo, así que, por confort, habitabilidad y gadgets, apenas se abras la puerta de un Cadillac, sentirás que te subes a una nave espacial.

Qué grata sorpresa
Para refrescar nuestros recuerdos, a nuestra disposición tuvimos un CTS del año, y aunque no era el V Series, digno portaba orgulloso el traje de gala, que debajo dejaba ver una atractiva musculatura fiel reflejo de su comportamiento deportivo.
Lo más impresionante a nivel estético es la parte frontal de CTS, donde destaca la enorme parrilla con dominantes horizontales cromadas que, además de permitir el flujo de aire al interior del motor, enmarcan el emblema de la marca de lujo norteamericana.

El cuadro se complementa con la estilizada geometría de los faros con tecnología LED, cuyos trazos empiezan en la punta del cofre y se extienden hasta más de la mitad de las salpicaderas delanteras.
Cruzar el umbral de la puerta del conductor hacia el puesto de mando es un viaje directo a la modernidad, lujo, confort y deportividad en la que de inmediato se percibe que Cadillac puso toda su atención: asientos forrados en piel ventilados y calefactados con ajuste eléctrico; volante en piel multifunción, ajustable y con paletas de cambio y una pantalla táctil a color de 5.7 pulgadas del sistema de infoentretenimiento, entre otras golosinas de la era moderna, como las 10 bocinas del sistema de audio firmado por BOSE cuya calidad sonora es propia de una sala de conciertos.

Bajo el cofre, el CTS guarda un brioso propulsor V6 3.6 litros atmosférico que entrega 335 caballos de fuerza y 275 libras-pie de torque que, acoplado a una transmisión automática de ocho velocidades, empujan con mucha facilidad los 2,180 kilos que el sedán de lujo registra en la báscula.

Basta con recargar ligeramente el pie en el pedal del acelerador para sentir casi de manera inmediata el empuje al eje trasero, mismo que puede extenderse hasta la zona alta del cuentarrevoluciones.
También se puede optar por una mecánica más amigable de cuatro cilindros 2.0 litros turbocargada que genera 272 caballos de fuerza y 295 libras-pie de torque, administrada por la misma caja automática de ocho cambios, aunque este bloque está reservado para la versión Premium Luxury.
No solo el diseño, prestaciones y nivel de equipamiento son las cartas fuertes del CTS, ya que en el apartado de seguridad, el vehículo también ofrece lo mejor, desde una estructura diseñada para deformarse en zonas específicas y absorber la energía en caso de un impacto, las 10 bolsas de aire en el interior del habitáculo, y un paquete de asistencias electrónicas que evitarán que el Cadillac se salga de sus casillas, como el sistema StabillTrak, dotado con control de tracción y estabilidad, frenos con ABS, alertas de cambio de carril, de proximidad, entre muchas otras.
Manejar un auto con todas estas cualidades solo se puede comparar con escuchar las Cuatro estaciones de Vivaldi; una obra refinada que te sorprende por la calidad de la ejecución en cada nota, pero que en conjunto toca todos tus sentidos y que, conforme la pieza pasa de la primavera al otoño, te ofrece un sin número de matices entre lo sofisticado y el carácter fuerte de la obra, justo eso es el CTS.
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