Larga vida a la Reina Cayenne
POR: Pablo Monroy el Mié, 04 de Abril de 2018, 12:43 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
MONTERREY.- Hasta donde nuestros ojos alcanzar a enfocar no hay más que una larguísima recta que por momentos luce solitaria, y mientras disfrutamos de la calidad de marcha de la nueva generación del Porsche Cayenne, bajo un cielo en el que apenas se distinguen algunas nubes como pequeños manchones blancos que aparentan estar fijos, cruza por nuestra mente la idea de que hoy en día sería difícil de entender a la industria automotriz sin los SUV en cualquiera de sus segmentos, sin embargo, hace 16 años el escenario era completamente diferente.
Y es que cuando la gente de Porsche se planteó seriamente la idea de expandir su gama más allá de sus deportivos tradicionales, a principios de la década de los noventa, la primera opción no fue precisamente un SUV, más bien la apuesta se enfocó en un vehículo de cuatro puertas más parecido al Panamera de hoy en día, sin que el proyecto floreciera por razones de rentabilidad.
Sin embargo, fue en 1998 que se dio luz verde al proyecto Cayenne, a pesar de la mirada lasciva de los "porchistas" conservadores a los que no les gustaban los cambios radicales. En la actualidad, el éxito del SUV alemán ha sido tan grande en todo el mundo que apunta para convertirse en un icono.

Foto: Pablo Monroy
Dieciséis años después de su lanzamiento al mercado aquí estamos, volando a más de 190 km/h sobre el concreto de la autopista D40 en dirección a Saltillo, tras el volante de la tercera generación del Cayenne con el apellido S, sin que se inmute en lo más mínimo.
Lo que significa que bajo el cofre late un poderoso propulsor V6 2.9 litros que fue revisado a fondo y que ahora entrega 440 caballos de fuerza (20 más que el anterior) y 405 libras-pie de torque, y cuya sinfonía a seis voces, dirigidas por la batuta de los dos turbocompresores que equipa, es el único sonido que está invitado a colarse al interior del habitáculo, pues ni el ruido aerodinámico ni el de rodadura se perciben.

Foto: Pablo Monroy
Así que ya te imaginarás que el sudor de las manos no es por casualidad; aunque siendo honestos no estamos sorprendidos por la velocidad a la que nos estamos desplazando porque, al final del día, el Cayenne es un Porsche en toda la extensión de la palabra y fue creado para ser veloz sin perder la compostura, pensado para un mundo en el que hay que recorrer enormes distancias sin límites de velocidad... que linda utopía.
Lo que realmente nos tiene con la boca abierta es la rapidez con la que se pueden alcanzar velocidades de infarto y que, a pesar de ello, la confianza al volante no se vea comprometida, así como la facilidad con la que digiere los 55 metros por segundo de asfalto que se está devorando en este momento, al mismo tiempo que la suspensión renovada neumática absorbe de manera eficaz todas las irregularidades de la superficie.
CON NUEVA PIEL
Estéticamente lo primero que llama la atención cuando observamos a detalle el nuevo Cayenne es una estampa mucho más dinámica y deportiva que su antecesor que, en cierta forma, nos recuerda a su hermana menor Macan.
Su longitud creció 6.3 centímetros, su anchura 2.9 y la altura se redujo en casi uno, permitiendo un mejor confort para los ocupantes y también un mayor espacio de carga en la cajuela, pues ahora ofrece 100 litros más de capacidad alcanzando 770 y mil 710 con los respaldos de la segunda fila de asientos abatidos; gracias a una estricta dieta de acero y aluminio en la carrocería, el Cayenne perdió cerca de 80 kilos, dependiendo de la versión.
Como te podrás imaginar el equipamiento interior es del más alto nivel, y desde el puesto de mando la calidad de hechura y materiales en el habitáculo es intachable, y con lo primero que te topas es con un tablero completamente rediseñado enfocado al conductor.

Foto: Pablo Monroy
Detrás del volante se encuentra un panel de instrumentos con un cuentarrevoluciones análogo, acompañado de dos pantallas de siete pulgadas en los extremos que se pueden configurar. Sin embargo, lo que más brilla en el tablero es la enorme pantalla táctil a color de 12.5 pulgadas con la que se manipulan tanto el sistema de infoentretenimiento, navegador y audio como los modos de conducción, entre otras funciones.
PIE DERECHO A FONDO
La sensación de poder es absoluto cuando manejas el nuevo Cayenne en el modo Sport: pisa el acelerador a fondo y la rapidísima transmisión automática de 8 velocidades reducirá un par de marchas para elevar las revoluciones del motor; entonces los turbocompresores soplarán con furia al interior del bloque para terminar con una explosión de empuje a las cuatro ruedas que se prolongará hasta las siete mil rpm, y llevarán tu espalda contra el respaldo, todo en un abrir y cerrar de ojos; la respuesta es inmediata y muy poderosa a cualquier régimen.
Resulta sorprendente la facilidad con la que el Cayenne enfrenta las curvas, gracias a que equipa (de manera opcional) dos barras estabilizadoras electromecánicas activas montadas una en caja eje, que se encargan de contener las fuerzas laterales de los giros, empujando la suspensión en el sentido opuesto de dichas fuerzas mediante un motor eléctrico, y un eje trasero direccional que, a bajas velocidades giran en sentido opuesto a las ruedas delanteras para aumentar la precisión del giro, y en el mismo sentido a altas velocidades para evitar que la Cayenne pierda su trayectoria.

Foto: Pablo Monroy
Y a pesar de que la Cayenne S no es la variante más rabiosa sus cifras son sobresalientes, y el que diga que necesita más miente, pero siempre hay gente que le gusta tener lo mejor, y para ellos llegará en un par de meses a nuestro mercado la variante Turbo, dotada con un bloque V8 biturbo 4.0 litros con 550 caballos de fuerza.
Del mismo modo que resulta ir rápido, también lo es detenerse, gracias a los enormes discos de acero ventilados que equipa el sistema de frenos de serie, aunque se puede optar de manera opcional por los que tienen un recubrimiento de tungsteno o por los cerámicos de alto rendimiento.
No cabe duda de que con todas estas mejoras, el Cayenne seguirá manteniéndose como el referente del segmento y en una de las apuestas más exitosas de la firma de Stuttgart pues éste, el tercer Porsche, ya estaba en la cabeza de Ferry Porsche años antes de su lanzamiento: "si construyéramos una camioneta según nuestros estándares de calidad, y tuviera el emblema de Porsche en el cofre, la gente lo compraría", y no estaba equivocado.

Foto: Pablo Monroy
PRECIOS Y VERSIONES
CAYENNE / MOTOR V6 TURBO 3.0 LITROS 340 HP / DESDE $1,330,500
CAYENNE S / MOTOR V6 TWIN TURBO 2.9 LITROS 440 HP / DESDE $1,525,900
CAYENE TURBO / MOTOR V8 TWIN TURBO 4.0 LITROS 550 CABALLOS DE FUERZA / DESDE $2,212,500
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