Mañana recordarán a Ricardo Rodríguez

POR: Marco Robles el Jue, 01 de Noviembre de 2012, 11:25 am

Mañana por la noche, el Autódromo Hermanos Rodríguez se vestirá de gala para recordar los 50 años de la muerte de Ricardo Rodríguez, organizando varias carreras en homenaje a la leyenda. Foto: Archivo Excélsior
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

 

Mañana por la noche, el Autódromo Hermanos Rodríguez se vestirá de gala para recordar los 50 años de la muerte de Ricardo Rodríguez, organizando varias carreras en homenaje a la leyenda.

 

“Para el automovilismo mexicano la muerte de Ricardo fue la peor tragedia, porque estaba considerado como el próximo (Juan Manuel) Fangio; en su debut en Fórmula 1 calificó tercero, iba liderando la carrera en Monza hasta que el auto le falló.

 

“Era piloto de Ferrari y tenía un gran futuro, cuando sucede el accidente en México fue un gran shock porque todos veían en él a un gran campeón”, afirmó Ramón Osorio, director del Autódromo capitalino y parte del comité organizador de este evento.

 

Para recordar a uno de los mejores pilotos que ha dado nuestro país se ha organizado un homenaje, que consistirá en completar los metros que le faltaron para cerrar aquella trágica vuelta.

 

De esta forma, la caravana compuesta por una gran cantidad de pilotos que han corrido en este trazado caminará desde el puente que cruza la Peraltada y llegará a la meta original, que se ubicaba a la altura del primer garaje de los pits.

 

En cuanto caiga la bandera de cuadros habrá un minuto de aplausos y se realizará un espectáculo de juegos pirotécnicos.

 

Unos minutos más tarde, el tetracampeón de Grand-Am, Memo Rojas Jr. saldrá al óvalo del Hermanos Rodríguez manejando el Fórmula Junior Cooper T56, con el que Ricardo ganó la primera carrera de autos fórmula en México. Poco después, Memo también se pondrá a los mandos del Scorpion DKW, de Pedro Rodríguez, para finalmente surcar la pista con el Daytona Prototipe de Chip Ganassi, con el que el piloto mexicano fue campeón en 2011.

 

Toda esta fiesta formará parte del programa de la final que vivirán las categorías TC2000 y Súper Turismo de la Copa Hermanos Rodríguez.

 

 

 

“Quedamos impactados”

 

Siete meses antes de la fatídica tarde del 1 de noviembre de 1962, Excélsior publicó una entrevista con Ricardo Rodríguez, donde se le preguntó: “¿Con quién le gustaría estar el día de su muerte?” La respuesta del piloto fenecido en un accidente en la curva peraltada durante la primera sesión de prácticas del primer Gran Premio de México de Fórmula 1 fue, “al lado de mi familia”.

 

Ricardo Rodríguez se había trasladado en un vocho negro desde su casa, en Polanco, hasta el Autódromo de la Magdalena Mixhuca para participar en el primer Gran Premio de México de la Fórmula 1. A sus seres más cercanos les hizo saber que, al menos por ese momento, esa sería su última carrera porque quería dejar de viajar para pasar más tiempo con su esposa, Sara Cardoso. Había poca gente en el Autódromo. A las cinco de la tarde se había dado por finalizada la sesión de entrenamiento, incluso Canal 4 cortó la transmisión para televisión. Pero al enterarse que el británico John Surtees había registrado el mejor tiempo de la práctica (2 minutos, 3 segundos y 8 décimos), el aguerrido piloto de 20 años volvía a subirse al Lotus V-8 para superar la marca. No podía quedarse así estando en casa. La cadena de radio XEX permaneció con la señal abierta. Rodolfo Sánchez Noya narraba la continuación de la práctica.

 

“Ricardo se arrancó  y detrás de él salió Pedro”, recordó el periodista quien relataba los hechos hace 50 años desde la antigua torre de control del circuito capitalino, ubicada en aquel entonces frente a la línea de meta, a la salida de la curva peraltada.

 

Sánchez Noya nos acompañó en un recorrido por el lugar desde donde vio el accidente y recordó como si hubiera sido ayer la descripción que hizo a través de la ondas hertzianas pasadas las 5:05 de la tarde del jueves 1 de noviembre de 1962. “¡Yyy aquí viene Ricaaardo! ¡Por la parte superior de la curva peraltaaada! Se meeete a la mitad de la cuurva. ¡El auto giiira súbitamente a la izquierda y se estreeella de frente, rebooota alrededor de 20 metros, peeega en la parte trasera, Ricardo saaale proyectado hacia el exterior y cae sobre el riel..! El auto sigue rodando hacia atrás, totalmente destruido...”

 

En ese entonces, a pesar de su juventud, el locutor mexicano sabía que estaba narrando una tragedia, además por instrucciones de la radiodifusora tenía prohibido declarar la muerte de un piloto en caso de que el caso se presentara.

 

 “Fue un momento de impacto terrible porque no sabíamos qué había pasado. Sabíamos que era un golpe y un accidente muy fuerte”.

 

Pedro Rodríguez fue uno de los que de inmediato se acercó al lugar del siniestro para conocer la gravedad.

 

“Se asoma ve a su hermano y se regresa a los pits”, precisa Sánchez Noya.

 

Otro de los curiosos fue el amigo del locutor, Luis Broullar. Éste al pasar por abajo de la torre se detuvo y gritó: “Sánchez Noya, Ricardo se mató”.

 

“Todos nos quedamos impactados, nadie quería tomar el micrófono, yo seguía hablando y hablando, no dijimos nada de la muerte de Ricardo. Despedimos la transmisión”, recordó el locutor.

 

Días después de la muerte de Ricardo surgieron infinidad de versiones sobre las causas del accidente, además no faltó el atrabancado testigo que aseguró que el menor de los Rodríguez después de salir expulsado del Lotus V-8 y caer encima del riel tuvo la capacidad para gritar “¡No me dejen morir!”

 

“Quedó unido por un pedazo de piel en la espalda, se partió en dos, es mentira que podría gritar, estaba muerto... El carro hizo un extraño, un defecto que acusó Lotus durante varias décadas, incluso durante la muerte de Jochen Rindt -campeón post mortis-, quien se mató por la rotura de la suspensión. En el Gran Premio de México también a otros Lotus se les rompió la suspensión. Era un triángulo en medio de una flecha con una pieza  que estaba destinada para el giro de la rueda. Al romperse eran tan bajos los coches que perdían la dirección (como cuando remas y dejas de hacerlo de un lado, comienzas a girar al costado opuesto). Entonces el coche dejó un rayón en la pista y el carro se fue hacia la izquierda, pegó de frente en diagonal, el volante quedó deformado a la derecha porque Ricardo era diestro. Al pegarse hacía atrás se desmayó, incluso tenía una fisura en el craneo. Sale volando y cae sobre el riel”, resumió Sánchez Noya sobre  las investigaciones que se dieron a conocer con la versión oficial que causó la muerte del piloto mexicano, un día en el que estuvo cerca de su padre y su hermano.

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