Motor de Arranque: Por qué tendrás que esperar más y pagar más por tu auto

POR: Redacción el Sáb, 01 de Mayo de 2021, 07:00 am

•La industria automotriz quiso reaccionar, pero era algo tarde, los chips se enfocaron en computadoras y celulares.
Redacción

Redacción | Colaborador

Amamos los autos por eso nos adentramos en su mundo.

Para muchos mexicanos ya se acabó o al menos parece que les vale, sigue produciendo efectos en la industria global y una de las más afectadas es la automotriz, en buena parte por un error nada sencillo de evitar.

 

Cuando el mundo comenzó a detenerse, en marzo de 2020, las plantas comenzaron a cerrar y los pedidos a proveedores se ajustaron previendo una venta de autos mucho menor de la que en realidad ocurrió y esperando una recuperación más lenta de la que realmente hay. Al mismo tiempo, otros factores produjeron una tormenta perfecta que hace que no exista el inventario de autos necesario para atender la demanda y los precios sean empujados hacia arriba. Lo peor: la solución no se vislumbra en menos de un año.

 

Al mismo tiempo que pararon las fábricas, las oficinas corporativas, que también fueron obligadas a clausurarse, descubrieron que el home office sí funciona, pero para ello, tanto empresas como empleados, tuvieron que comprar nuevas y más poderosas computadoras, mejores celulares, conexiones más rápidas a internet, etcétera. Todo esto demanda más “chips” y la producción de los fabricantes de estos se orientó en esa dirección.

 

Cuando la industria automotriz quiso reaccionar, ya era algo tarde. Para volver a producir los chips que demanda, los proveedores necesitan tiempo y en un aumento de producción que no tenían cómo implementar, en parte porque también estuvieron cerrados y porque probablemente estamos experimentando un pico temporal de demanda y la inversión no compense a largo plazo.

 

Por si fuera poco, el 19 de marzo pasado una de las fábricas de Renesas, el principal proveedor de chips de la industria automotriz, se incendió. Este proveedor abastece al 30% de la industria automotriz global.

 

En la búsqueda de ayuda

 

Los directivos de Renesas dicen que la situación para ellos debe volver a la normalidad en el otoño de este año, pero otros están acelerando el proceso de retomar la producción de semiconductores para automóviles y el resultado es que posiblemente entre agosto y septiembre la mayoría de los proveedores de ese material ya hayan regresado a la normalidad, hablando de entregas para los automóviles. Sin embargo, la industria automotriz, aun con ese tema normalizado, necesita entre cuatro y seis meses después de eso para volver a la producción regular y entregar todos los pedidos pendientes. Otro problema se debió al carguero Ever Given, que quedó atorado en el canal de Suez, retrasando la entrega de mercancías de todo tipo en todo el mundo, incluyendo microchips y autos.

 

En México, la mayoría de los distribuidores está trabajando con inventarios de 30 días o menos. Algunos sólo tienen siete días. Para el consumidor significa que habrá que esperar más por el auto que quiere comprar, meses, en algunos casos. Ofertas, descuentos y precios bajos serán más raros.

 

En Estados Unidos, las marcas fueron a solicitar ayuda del gobierno para que inviertan en crear nuevas líneas de producción en fábricas existentes para acelerar la solución a un problema que hará que en este año se produzcan 1.2 millones de vehículos menos que en 2020. GM y Ford tienen plantas cerradas ahí. Volkswagen anunció también la pausa de su producción en México.

 

La crisis, sin embargo, no ha pegado a todos por igual. Toyota ha sufrido menos que muchos de sus rivales. Analistas dicen que la marca aprendió cómo lidiar con problemas de ese tipo desde el tsunami en Japón en 2011, casi inmediatamente seguido de fuertes inundaciones en Indonesia. Curiosamente, todos copiaron a la marca japonesa cómo producir autos, con el llamado método “justo a tiempo”, que acerca a proveedores a las plantas, disminuyendo la necesidad de grandes y costosos inventarios. En este momento la falta de inventario daña más a los demás que a Toyota, que sigue mostrándose el ejemplo a seguir.

 

Como no todos son como Toyota, a los consumidores nos toca resignarnos a precios más altos, a olvidarnos de exigencias como “tapetes gratis”, entrega inmediata o elegir el color, todo esto por al menos un año. Si la pandemia “les vale” a muchos, la realidad insiste en mostrarnos que sigue vigente.

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