#prueba360 Mazda CX-30 MHEV: el primer paso hacia la electrificación
POR: Cristian Moreno el Vie, 08 de Abril de 2022, 04:47 pm
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Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
ARMENIA, Colombia.- En medio de una guerra de declaraciones, en la cual se han involucrado prácticamente todas las firmas automotrices poniéndole fecha de caducidad a los vehículos impulsados únicamente por motores de combustión interna, una que otra marca se arriesga a tomarse las cosas con más calma y no correr en su proceso de electrificación.
Y es que no todos los mercados están listos para olvidarse por completo de la tecnología que ha impulsado a la industria automotriz prácticamente desde sus comienzos con motores que queman hidrocarburos, y apostar solamente por autos que dependan exclusivamente de baterías; toda vez que países como México, y muchos otros de la región, con niveles de desarrollo similares, ni siquiera son capaces de generar la energía eléctrica suficiente para mantener sus consumos actuales, no se diga incrementar exponencialmente la demanda, sumando toda la electricidad que necesitaría el parque vehicular.
Con esta idea en mente nos embarcamos hacia Colombia, específicamente a la región de Armenia, para probar la CX-30 MHEV, la cual se fabrica en Guanajuato y marca el comienzo de la estrategia que la firma de Hiroshima trazó para incorporar productos electrificados en su portafolio de productos, comenzando con una hibridación ligera que ayudará a reducir las emisiones de contaminantes y ahorrar hasta un 10% de la energía que puede llegar a consumir un vehículo para moverse.

El reto no era menor, toda vez que los caminos por los que nuestros anfitriones de Mazda Colombia decidieron que debíamos probar este producto no eran otros que los que conectaban a algunos de los poblados de la región cafetalera de este país, con parajes llenos de montañas y caminos serpenteantes, que pusieron a prueba no sólo la dinámica de la CX-30, sino también la efectividad de su tren motriz, que está compuesto por un motor 2.0 litros que es capaz de ofrecer 153 caballos de fuerza y empujar con un torque de 148 libras-pie, los que fueron más que suficientes para mover a esta camionetita por las carreteras colombianas no sólo con soltura, sino también con buen ritmo.
La asistencia del generador eléctrico ISG y de todo el conjunto que compone al sistema de hibridación ligera de este vehículo no interviene directamente en el tren motriz del auto, es decir, que no impulsa a las ruedas para ponerlo en movimiento, sino que es más bien una tecnología que asiste al motor de combustión interna de esta Mazda, es por ello que se le conoce como hibridación ligera, sin embargo, es suficiente para hacer que el vehículo sea más eficiente y aproveche la energía de las frenadas para cargar un conjunto de baterías extra que guardan energía para asistir al motor de combustión interna en momentos específicos de la marcha.
Encontramos dos ventajas que nos parecieron muy adecuadas para la estrategia con la que Mazda comenzará en México su proceso de electrificación, que en un futuro no muy lejano también incorporará híbridos puros, el primero es que el precio de la versión única con la que llegará este producto no se dispara, sino que se queda como un escalón más del portafolio de productos con el que podemos encontrar a la CX-30 en México y se queda en 517,900 pesos mexicanos.
El segundo es que, aunque no es un híbrido puro, sí encontramos una mejora en los consumos que este vehículo nos ofreció durante nuestra prueba, en la que estuvimos manejando durante todo un día en condiciones en las que lo que menos cuidamos fueron nuestros consumos, pues al ser parte de una caravana que subió y bajó por caminos muy empinados, en los que por momentos nuestro andar era una especie de desfile, que puso a prueba nuestra paciencia, pero sobre todo la preparación del auto para enfrentar embotellamientos, carreteras muy trabadas y hasta terracerías.
En cuanto al equipamiento, Mazda ha colocado esta tecnología a bordo de una categoría i Sport, que se coloca como el segundo escalón en la oferta de la marca, por debajo de las versiones i Touring y Signature. Sin embargo, en ésta ya podemos encontrar buenos niveles de equipamiento, pero sobre todo buenos materiales y acabados, en parte gracias a que está hecha en Salamanca.
El viaje valió la pena, sobre todo para entender que este vehículo no llegará como una golondrina que quiere hacer primavera, sino como parte de una estrategia que poco a poco le dará muchas caras nuevas a Mazda en nuestro país.
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