Alfredo Guzmán | Colaborador
Apasionado de las cosas curiosas, la historia y los personajes que existen detrás de un automóvil. Licenciado en Comunicación y Periodismo por la UNAM. Amante de los viajes inesperados en fin de semana, el café y el chocolate amargo.
Un auto rosa podría ser sinónimo de dulzura, sin embargo, para el conductor la velocidad y el rugir del motor, estimulan su adicción por la adrenalina y quemar el asfalto al desatar una persecución policiaca para demostrar el poder que posee.
La clandestinidad de la velocidad que muestra este vídeo, es llevado al límite a las calles donde el humo, el rugir y las maniobras son el reto a desafiar.
Aclaración:
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