Las mujeres y su huella en la aviación
POR: Redacción el Mar, 08 de Marzo de 2022, 10:00 am
Redacción | Colaborador
Amamos los autos por eso nos adentramos en su mundo.
Hoy conoceremos un poco más de las mujeres que han dejado una huella en el mundo de la aviación. Un mundo al cual desde su inicio fue pensado para los hombres, pero cada vez nos damos cuenta que estamos muy equivocados.
De acuerdo con datos de la Sociedad Internacional de Mujeres Pilotos de Aerolíneas (ISWAP) tan solo el 5.26% (nueve mil 746) de los 185 mil 143 pilotos de aerolíneas son mujeres.
Thérèse Peltier
La escultora francesa Thérèse Peltier era amiga del aviador Léon Delagrange y le impactó tanto su experiencia como pasajera en su avión que decidió aprender a volar ella misma.
En 1908 Peltier acompañó a Delagrange en una serie de exitosas demostraciones de vuelo en Italia, informando ella misma sobre los vuelos a la prensa francesa.
Parece que es durante este viaje que Peltier aprende a volar observando a Delagrange, y cuando la pareja llega a Turín, se atreve a volar en solitario sobre la Plaza Militar de la ciudad, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en pilotar un aparato a motor más pesado que el aire.

Peltier también pilotó el Voisin BoxKite de Delagrange. Thérèse dejó la aviación cuando Delagrange falleció en un accidente de avión al estrellarse cerca de Bordeaux en 1910.
Katherine Wright
Es cierto, los hermanos Wright tenían una hermana. Olvidada con frecuencia, Katherine Wright trabajó sin descanso para apoyar a Wilbur y Orville, como directora financiera, escribiendo sus discursos, de relaciones públicas e incluso como enfermera. Wright se graduó en el Oberlin College, Ohio, con un título en Clásicos, y volvió a casa para ayudar económicamente a los Wright dando clases, mientras sus hermanos viajaban por el mundo en busca de fondos y patrocinadores.

Wright dejó de dar clases en 1908 para cuidar de Orville durante su recuperación después de un accidente aéreo, y en 1909 Wibur pidió a su hermana que le acompañara a Francia.
Enseguida gustó al público, e incluso la prensa francesa se hizo eco de sus encantos y amabilidad, características que no compartían sus tímidos hermanos. Más tarde, Katherine Wright se hizo cargo de las finanzas de la compañía Wright y con el tiempo consiguió la Légion d'Honneur junto a sus hermanos.
Raymonde de Laroche
Le decían la “Baronesa del Aire”. Raymonde de Laroche era de origen humilde, hija de un fontanero francés.
Primero probó suerte como actriz y cantante, pero tras ver a los hermanos Wright en la exposición de París de 1908, se decidió a probar suerte en la aviación. De Laroche convenció al aviador Charles Voisin para que le enseñara a pilotar y le puso tanto empeño que, en contra de las órdenes de su profesor, despegó en solitario en su primera lección.

El 8 de marzo de 1910 de Laroche se convirtió en la primera mujer en el mundo en conseguir la licencia de piloto.
De Laroche fue una pionera y, en los meses después de graduarse ella, otras cuatro mujeres consiguieron sus licencias.
“¡Volar es lo mejor que puede hacer una mujer!”. De Laroche fue también una magnífica ingeniera de aviones y trabajó como piloto de pruebas hasta que, durante un vuelo de prueba en 1919, el aparato falló y de Laroche falleció trágicamente, poniendo así fin a su prometedora carrera.
Bessie Coleman
Era hija de colonos de Texas y trabajó en los campos desde muy joven, y más tarde como manicurista en la Barbería White Sox de Chicago. Allí conoció a pilotos que regresaban de la segunda guerra mundial y decidió que quería ser piloto, por lo que buscó un segundo trabajo en un restaurante para ganar dinero y pagarse las clases de vuelo.

Entonces descubrió que ni las mujeres ni los afroamericanos tenían acceso a la escuela de pilotos. Impertérrita, tomó clases de francés y se fue a Francia en 1920 para dar clases con experimentados pilotos en Francia y, más tarde, en Alemania y Holanda.
Coleman se tomó su trabajo en la aviación como una manera de colaborar con el movimiento por los derechos civiles, y declaró que el cielo es el único lugar sin prejuicios.
A su regreso a Estados Unidos, Coleman se convirtió en una famosa piloto de espectáculos aéreos, conocida como la “Reina Bess”. Tenía planes de abrir una escuela para formar pilotos afroamericanos, pero antes de cumplir con su sueño, falleció en un trágico accidente de avión por culpa de una falla mecánica.
Amelia Earhart
Fue obstinada y ambiciosa desde su infancia, tenía un álbum de recortes de mujeres que habían triunfado en campos dominados por hombres y buscó los colegios con los mejores departamentos de ciencias.
Alrededor de 1918, cuando trabajaba como enfermera durante la epidemia de “gripe española”, visitó el congreso nacional de aeronáutica de Canadá en Toronto.

Trabajó como fotógrafa, conductora de camiones y taquígrafa para poder pagarse las clases de vuelo y, tras conseguir la licencia, rompió el récord de altitud de una mujer piloto (4.260m).
En 1928, Earhart formó parte como copiloto de la tripulación que cruzó el Atlántico en un vuelo histórico. Este vuelo la hizo famosa, pero Earhart no estaba todavía satisfecha siendo la copiloto, así que se embarcó en un peligroso vuelo desde Terranova a Irlanda del Norte.
Acumuló varios premios, convirtiéndose en la primera mujer en recibir la Cruz de Aviación por servicios distinguidos y fue solo la segunda persona en la historia en hacer ese vuelo. A esas alturas Earhart tenía ya una gran reputación y quiso ser la primera mujer en volar alrededor del mundo. Sin embargo, Earhart y su copiloto Fred Noonan desaparecieron mientras cruzaban el Pacífico en 1937. A pesar de todos los esfuerzos del gobierno de los EE.UU., no se les encontró jamás.
Valentina Tereshkova
En 1963 la astronauta soviética se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio, siendo seleccionada entre más de 400 candidatos para pilotar el Vostok 6 y completar 48 órbitas a la Tierra.
Valentina nació en una pequeña ciudad al oeste de Rusia, y desde joven se interesó por el paracaidismo. En 1960 solicitó su entrada en el programa de astronautas y fue elegida entre 400 candidatos.

Tereshkova completó 48 órbitas a la Tierra en menos de tres días, rompiendo el anterior récord. A su regreso se graduó con distinción en la Academia militar del Aire Zhukovsky en 1969, y después se hizo piloto y política.
Llevó la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de verano de 2008 y recibió el Anillo de Honor Eduard Rhein de la Fundación alemana Eduard Rhein en 2007. Tereshkova llegó al rango de Mayor general de las Fuerzas Aéreas soviéticas y, en su jubilación ha dicho que volvería al trabajo solamente para visitar Marte.
El regimiento bombardero nocturno 588 era un regimiento del ejército del aire soviético formado solo por mujeres en 1941, durante la segunda guerra mundial. Las pilotos, que eran jóvenes de alrededor de veinte años voluntarias, tomaban parte principalmente en misiones nocturnas por lo que los oficiales nazis las conocían como las “Nachthexen” o “brujas de la noche”.
Llevaron a cabo bombardeos de acoso y precisión contra el ejército del aire de Hitler desde 1942 hasta el final de la guerra; en total fueron 24,000 misiones y 23,000 toneladas de explosivos.
A pesar de contar solamente con lentos y anticuados biplanos Polikarpov Po-2 de madera y lona, diseñados en su origen para fumigar los cultivos, las piloto del 588 aprovecharon la capacidad de maniobra de estos aparatos para escapar de los Messerschmitt Bf 109s y los Focke-Wulf Fw 190s mucho más avanzados de los alemanes.
Eran expertas y fueron condecoradas en muchas ocasiones y, para cuando la guerra finalizó, cada superviviente había tomado parte en más de 800 misiones de combate. 30 de ellas fallecieron y 23 recibieron el título de “Héroe de la Unión Soviética”.
Por Miguel Domínguez
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