La transmisión automática más rápida y eficiente

Conoce el funcionamiento de la transmisión automática de doble embrague, así como su mantenimiento preventivo

POR: Pablo Monroy el Mar, 10 de Octubre de 2023, 09:35 am

Pablo Monroy

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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

Toca el turno de profundizar en las transmisiones automáticas de doble embrague, la cual destaca por su rapidez, por la mejora en la experiencia de manejo, por su reducción en el consumo de combustible, cerca del 15%, y tiempos de aceleración.

 

La historia de esta tecnología nos remonta a principios de 1980, cuando Automotive Products, actualmente AP Racing, comenzó a trabajar en el concepto de la caja de doble embrague con el ingeniero Harry Webster a la cabeza, llevando a cabo varias pruebas con un Ford Fiesta de primera generación, una Ford Ranger y un Peugeot 205.

 

Esta caja de velocidades estaba controlada por un sistema puramente analógico y con una electrónica muy rudimentaria, lo cual hacía que no fuera lo suficientemente confiable como para su comercialización a gran escala.

 

 

Por otro lado, Porsche llevaba desarrollando estas cajas desde 1964, hasta que, en 1983, presentó el Porsche 956 que corrió Le Mans con una transmisión PDK (siglas en alemán de transmisión de doble embrague de Porsche), al que se le unió el Audi Quattro S1 del Mundial de Rally.

 

Sin embargo, fue necesario esperar hasta el 2003 para que un fabricante comercializara una caja de doble embrague en sus vehículos. Este fabricante fue Volkswagen con el Golf R32 y transmisión DSG, al que poco después se le sumó el Audi TT 3.2.

 

Todo queda en familia, aunque Porsche optó apoyarse en ZF para el desarrollo comercial de su PDK. Viendo el éxito que cosechaba este tipo de transmisión, no tardaron en unirse a la fiesta BMW con su DKG, Ford con su PowerShift o Mercedes-Benz con sus AMG SpeedShift y 7G-DCT.

 

DE QUÉ SE TRATA

 

Una transmisión de doble embrague consiste básicamente en una caja manual operada automáticamente. Así pues, la computadora del vehículo, a partir de ciertos parámetros como la posición del acelerador o el régimen de giro del motor, envía la orden de cambiar de marcha, a través de un mecanismo electrohidráulico que acciona el embrague y engrana la velocidad correspondiente.

 

Sin embargo, este tipo de cajas tienen una gran diferencia respecto a una manual, ya que cuenta con dos ejes primarios y dos ejes secundarios; es decir, es como si se tratara de dos cajas que actúan en paralelo. Estos dos embragues pueden ser monodisco en seco o la opción más común, multidisco húmedo, bañados en aceite de la propia caja.

 

Esta segunda opción es la más empleada y ofrece ventajas como un mayor control de la temperatura del embrague y un acoplamiento más suave. Por el contrario, requiere que la cantidad de aceite en el circuito de la caja sea mayor, lo que encarece su mantenimiento.

 

 

De esta forma, a un embrague le corresponden las marchas pares, segunda, cuarta y sexta, mientras que al otro le corresponden las impares, primera, tercera, quinta y reversa. Esto permite circular en una marcha llevando la siguiente ya engranada.

 

Para acoplar uno u otro se aplica aceite a presión en la cámara correspondiente, lo que empuja unos discos contra otros y se transmite el movimiento por fricción. Es la computadora o módulo Mecatronic la que decide si la siguiente marcha corresponde a la superior o inferior.

 

Por ejemplo, si determina que la velocidad a la que se desplaza el vehículo aumenta rápidamente, así como el régimen de giro del motor, entiende que estamos acelerando y engrana la siguiente velocidad. De esta forma, para cambiar de marcha tan solo es necesario desacoplar un embrague y acoplar el otro, consiguiendo completar este proceso en menos de una décima de segundo, sin existir prácticamente pérdida de velocidad y con una mejora notable tanto en el consumo como en las prestaciones.

 

 

En cuanto al mantenimiento, las cajas de embragues secos cuentan con un llenado de aceite de por vida, con una capacidad de dos litros, y sus embragues no son lubricados, sin embargo, las segundas cuentan con un volumen de aceite de aproximadamente 7 litros y requieren cambios de lubricante cada 40,000 y 80,000 kilómetros, dependiendo de las especificaciones del fabricante. En estas últimas, los embragues, que se mueven hidráulicamente, necesitan lubricación.

 

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