La historia de la firma que nos hizo soñar con autos mexicanos: VAM
POR: Irving Gasca el Sáb, 28 de Octubre de 2017, 05:50 pm
Irving Gasca | Colaborador
Eterno soñador. Trotamundos urbano. Tengo rayadas las manos
Comenzó como un pequeño distribuidor, luego como armadora autorizada, después fue un gran fabricante, hasta ser una de las marcas más importantes en el país. No sólo se valía de autos de American Motors Corporation (AMC), también llegaron a fabricar un auto concebido, diseñado y construido por mexicanos: el Lerma.
Mucho antes de que existieran marcas como Mastretta, Vuhl o Zacua. Muchos mexicanos conocieron la manufactura nacional de otra forma. No solamente se trataba de una marca que armaba vehículos estadunidenses; poco a poco nos fuimos apropiando de ella hasta ser meramente mexicana.

Foto: Flickr
Se trata de Vehículos Automotores Mexicanos, una compañía que sin duda continúa en los corazones de muchos de nosotros.
Para hablar de sus inicios, es necesario conocer un poco del contexto en el que surgió: alrededor de los años 70.
Aunque la compañía original data de los años 40 y 50 surgiendo como una armadora de Willys, de nombre Willys Mexicana; en los años 60 firmó un acuerdo con AMC para distribuir sus vehículos. Acordó además, una participación del gobierno en la firma.
Así, se estableció la fábrica en donde se verían nacer tantas leyendas, en Lerma Estado de México.

Foto: Especial
Ya con licencia de AMC, la firma pasó a ser la que oficialmente distribuyera sus vehículos en México, solo con algunas variaciones en sus versiones. AMC en ese entonces era un gigante en un punto clave para poder trascender. Encontró en nuestro país una gran oportunidad para brillar. Sus autos se presentaban como modernos vehículos con un diseño novedoso y el hecho de estar construidos en México, se ganaba de inmediato al público de aquí.
Uno de los primeros autos que comenzó a construir fue el Rambler American, un gran clásico ya longevo que acumulaba bastante éxito en Estados Unidos. Equipaba un seis cilindros que generaba hasta 90 caballos de fuerza. La red de distribución comprende 26 agencias en todo el país, quienes comercializan 322 unidades American, equivalentes al 1% del mercado total en ese año.

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Para mediados de los sesenta, la marca tenía una imagen fuerte entre los mexicanos. No solo se percibía como una opción segura y confiable, sino como una marca ganadora, pues además de ganar mercado, también lo hacía en los circuitos.
En 1968, sería uno de los puntos claves en la historia de VAM. veríamos el nacimiento de uno de los deportivos más memorables dentro del imaginario mexicano de los años sesenta y setenta: el Javelin.
Este modelo fue por mucho tiempo de los pocos Musce Cars que se ofrecieron en nuestro país, equipaba un motor de seis cilindros que generaban hasta 155 caballos de fuerza. El equipamiento se complementaba con accesorios como frenos de disco, suspensión mejorada, radio AM/FM entre otros. Además, podía pedirse con paquetes que mejoraban los accesorios como acabados y volante. Sería solo la antesala de el éxito de la firma.

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Javelin duraría varios años de gloria con algunos cambios en el motor y carrocería que lo colocarían como uno de los favoritos en la época, hasta que en 1973 terminara su producción.
El modelo American era el modelo que perduraba, así como las versiones y preferencia de todos. Se incorporó en 1975 una versión de lujo (la Edición Cantos Dorado)
Fue a mediados de los años setenta que conoceríamos un modelo tan peculiar como icónico, el Gremlin.

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Aprovechaba la plataforma de otro modelo, el Hornet, para entregar una carrocería bastante inusual, aunque existían modelos que presentaban una carrocería similar, el Gremlin era único, su distintiva silueta de inmediato provocó opiniones encontradas. Lo cierto es que jamás pasó desapercibido.

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Pronto, la identidad de la marca estaba más que establecida en nuestro país. Eran autos diferentes, especiales, icónicos, con una personalidad atrevida y arriesgada, y sobre todo, eran mexicanos.
Llegarían modelos como el Pacer o el Rally AMX que terminarían de posicionar a VAM como una de las favoritas en el país, pese a críticas internacionales. El primero destacaba por ser una gran incomprendido en muchos lugares por su inusual diseño que en otros lugares se ha considerado como uno de los más feos. Las ventas les dieron la razón pues no le fue tan bien como esperaban.
Por otro lado, el Rally contaba una historia de éxito. Resultó el gran triunfador en el campeonato nacional de Rally por parte de VAM, frente a la casi imbatible Lancia y a Ford.

Foto: Especial
Modelos como el Spirit, continuarían el legado con una carrocería que había encantado, pero con un diseño más mesurado e igual de interesante. Fue un éxito total.
Desde que se crearon los modelos de AMC, una de las características principales de estos vehículos, es que las versiones mexicanas, incorporaban modificaciones importantes en motores, acabados, accesorios y versiones, y fue en 1981 que VAM nos dio una gran sorpresa: fabricaría un vehículo exclusivo para México, creado por ingenierios mexicanos y ensamblado en nuestro país. No sólo eso, llevaría el nombre de la ciudad que lo vería nacer, Lerma.

Foto: Flickr
Era innovador en muchos sentidos. Aunque ya conocíamos los hatchbacks, el diseño proponía una carrocería ligeramente más grande, que se situaba en un pequeño subcompacto y un guayín. Se ofreció en 3 y 5 puertas y equipaba un seis cilindros de 4.6 litros y 129 caballos de fuerza.

Foto: Flickr
Una de las características más fascinantes, era la exclusividad, pues la mayoría de los componentes eran únicos para el auto. Se hacía a mano y casi de manera artesanal, lo que a la postre representó un problema pues elevaba mucho los costos de producción. Naturalmente era muy caro y muchos se preguntaban si valía la pena pagar tanto por un Lerma.

Catálogo original de Lerma 81. Foto: Especial
Al poco tiempo, diversos factores fueron ganando terreno frente a la cada vez más difícil situación financiera de la empresa.
A finales de los años ochenta, la fábrica operaba a menos de su capacidad, y aún cuando se estabeció una alianza con Renault, esta no prosperó y se vendieron tanto las plantas como la participación de las empresas. En 1987 American Motors Corporation no pudo más; se convirtió en filial de Chrysler y con ello desapareció toda la historia de una de las marcas más importantes para México.
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