Dedican triunfo a Niki Lauda
POR: Cristian Moreno el Dom, 09 de Junio de 2019, 07:10 pm
Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Desde que conducía un McLaren, Lewis Hamilton no se había visto obligado a correr sin llantas, sin embargo, en Mónaco, las 78 vueltas que la máxima categoría le dio al circuito obligaron al pentacampeón inglés que salió desde la pole position a recurrir a todos los trucos que traía bajo la manga para, entre otras cosas, frenar el Red Bull de Max Verstappen y asegurar la victoria número 77 de su carrera (la tercera que ha logrado en el principado) en la que fue escoltado por Sebastian Vettel y su coequipero
Valterri Bottas.
Ni la lluvia que se esperaba ni el duelo entre Hamilton y Bottas llegaron a la cita, la primera por capricho, lo segundo a consecuencia de una desbandada de pilotos que corrieron a cambiar neumáticos en medio de una bandera amarilla resultado de la excursión del piloto local Charles Leclerc por toda la pista repartiendo pedazos de su llanta y su monoplaza, donde la precipitada salida a pits de Verstappen acabó lastimando un neumático del piloto finlandés, relegándolo hasta una cuarta posición que lo dejó fuera de combate.

La arriesgada maniobra no quedó impune y por la forma en la que su equipo sacó al carril al piloto holandés fue penalizado con cinco segundos; así que a pesar de haber cruzado la meta en la segunda posición, su Red Bull no tuvo derecho a estacionarse con los ganadores y le otorgaron los puntos de la cuarta posición.
Con su osadía, Verstappen tuvo acceso a la parte trasera del Mercedes de Hamilton, que por una mala elección de neumáticos estuvo a merced del impetuoso piloto, quien a tres vueltas del final no se tentó el corazón para, con estilo kamikaze, aventarle el auto a la salida del túnel, incluso alcanzando a tocarlo, aunque sin lograr nada.
El esfuerzo de Hamilton que se intensificó durante las últimas 30 vueltas de la justa para corregir el error de su equipo, haciéndose tan ancho como le fue posible para cerrarle el paso al de Red Bull y ganar a pesar de la degradación de sus neumáticos, resultó en su cuarta victoria de la temporada; tanto él como su su equipo le dedicaron la hazaña a Niki Lauda, uno de los hombres clave en la la construcción del Mercedes F1 AMG y a quien Hamilton reconocía como su guía.

“No sé en qué estaban pensando cuando decidieron ponerme estos neumáticos”, reclamó por el radio un Hamilton, nervioso y agitado, a lo que James Allison, director de estrategia de Mercedes respondió con toda calma “si hay alguien que puede lograrlo ese eres tú”.
La victoria supo a gloria, pero la racha de cinco dobletes que el equipo alemán acumulaba se rompió, con el tercer lugar de Bottas, quien se fue de Montecarlo 17 puntos por debajo del líder Hamilton.
Checo brilló sin luz
Aunque el piloto mexicano no pudo ir mucho más allá de la decimoséptima posición desde la que arrancó, algunas de sus maniobras fueron célebres, como aquella en la que dos comisarios le aparecieron de repente obligándolo a maniobrar. Sergio Pérez acabó la carrera en la decimosegunda posición.
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