Porsche 911 GT3, un deportivo puro

La nueva generación de este bólido Gran Turismo, busca llevar al conductor a un manejo más cercano al de sus autos de carreras

POR: Marco Robles el Mar, 16 de Febrero de 2021, 03:02 pm

Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

Hace 22 años Porsche trajo a las calles un bólido que buscaba transmitirle a sus clientes las emociones que experimentaban sus pilotos de carreras en la pista, fue así que en 1999 nació la primera generación del 911 GT3, un auto que podríamos catalogarlo como la expresión más pura del ADN deportivo de Porsche.

 

 

Es por ello que la cuarta generación de este bólido busca refinar aún más esa premisa y quiere aprovechar al máximo todos los conocimientos que la división Motorsport de la firma alemana ha recopilado durante décadas, donde este modelo se ha convertido en el GT con más títulos y victorias en la historia del automovilismo, además de ser el único que cuenta con más de una decena de campeonatos monomarca locales.

 

Así que como el rockstar que es, Porsche puso todo el empeño y dedicación en su desarrollo, poniéndonos ante un biplaza que no sólo luce espectacular, también lo es mecánica y funcionalmente.

 

 

Aunque muchos pensaban que los motores naturalmente aspirados habían muerto para Porsche con el final de la producción del GT3 RS de la anterior generación, no es así, pues este bólido monta un propulsor bóxer de seis cilindros 4.0 litros, sin sobrealimentación, que genera 510 caballos de fuerza y 346 libras-pie de torque, acoplado de serie a una transmisión manual de seis velocidades o bien, una automática de doble embrague PDK de siete cambios, ambas llevando el poder al eje trasero.

 

Este bloque está basado en el que utiliza el 911 GT3 R, el auto de carreras cliente para los seriales de competencia más importantes como el WEC, y con la caja PDK es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3.4 segundos y 10.8 segundos para llegar hasta 200 kilómetros por hora y el velocímetro se detiene hasta los 318 km/h. Mientras que la versión manual estos números suben a 3.9 y 11.9 segundos, pero la velocidad máxima se eleva a 320 km/h.

 

La línea de máximas revoluciones del motor queda en 9,000 rpm, entregando la potencia máxima a las 8,400 vueltas y el torque en 6,100 revoluciones.

 

 

Otra de las grandes adopciones que tiene este modelo de los autos de pista es la suspensión delantera de doble horquilla, que hereda directamente del 911 RSRm, ganador de Le Mans en 2019, siendo la primera vez que Porsche pone esta configuración de suspensión en un modelo de serie y con ello ganará una menor transferencia de pesos en curva y reducción de las fuerzas transversales sobre los amortiguadores, para poder tomar las curvas a mayor velocidad, con más precisión y justo sobre el trazo que queremos.

 

La aerodinámica también se deriva directamente del automovilismo deportivo, y más allá de los trazos de la carrocería, llama la atención la estilizada montura del alerón trasero, que deriva directamente del 911 RSR, al igual que el difusor trasero, el labio frontal y el concepto del piso, que permite un mejor flujo de aire en la parte inferior del auto y con ello generar cuatro veces más downforce, combinando los cuatro niveles de ajuste de los alerones.

 

 

Otra de las áreas de gran importancia para este tipo de deportivos es el peso, así que ingenieros, diseñadores y especialistas en materiales tuvieron que emplearse a fondo para conseguir reducir al máximo los kilos de este vehículo, que en la versión manual marca 1,418 kilogramos y con la caja PDK se eleva a 1,435 kilos, todo ello apoyado por un amplio uso de fibra de carbono en elementos con el toldo, el cofre, alerón trasero, así como cristales ultra ligeros, discos de freno más grandes y 17% más ligeros que los del modelo anterior, sistema de escape deportivo ligero y rines de aleación ligera, son algunos de los elementos que ayudaron a mantener contenido el peso de este modelo.

 

Gracias a ello, la versión con caja manual registra una relación peso-potencia de 2.8 kilogramos por caballo de fuerza, números muy cercanos a los de sus modelos de carreras.

 

Todo este esfuerzo se vio recompensado con un tiempo de vuelta de 6:59.927 minutos a los 20.8 kilómetros del trazado Norschleife de Nürburgring, lo que representa 17 segundos menos que su predecesor y meterse entre los 10 modelos de producción en serie más rápidos en esta dura pista alemana.

 

 

Para quienes buscan llevar la experiencia de ser dueños de un bólido de estas características, Porsche ofrece el paquete Clubsport, sin costo adicional, que incluye una jaula antivuelco certificada detrás de los asientos delanteros, un cinturón de seguridad de seis puntos para el asiento conductor, un extinguidor portátil y un cortador de corriente para la batería.

 

Además, podrán adquirir un cronógrafo especial fabricado en titanio por Porsche Design.

 

 

 

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